conservar la alegría -y vuelta a rememorar a kant junto al indio gerónimo

Es difícil conservar la alegría en un mundo como el nuestro. Pero hay que hacer ese esfuerzo también. No sólo pensando en nosotros (cómo seguir adelante sabiendo que nos hemos metido en esta fenomenal trampa civilizatoria), también pensando en la gente que tenemos cerca.

Me escribe una estudiante de posgrado: “Me agobia sentir que estamos ante un panorama tan delicado y que hay tanta desinformación —y tanta indiferencia—, y que haga lo que haga siempre los esfuerzos van a ser insuficientes. Sin embargo, me ha resultado muy útil (no solo en mi proceso personal sino en conversaciones, a veces frustrantes, con otras personas) un comentario que hiciste en una de las clases, y por el cual también te quiero dar las gracias: la idea de que las cosas no las hacemos porque sepamos cuál va a ser el resultado, sino porque sentimos que es lo correcto…”

No es que nos desentendamos de los resultados: pero no obramos sólo instrumentalmente, sino, en efecto, haciendo lo que creemos que debemos hacer. Sobre esto he escrito en diversas ocasiones -a veces acercando a Kant y a Gerónimo. En este texto, hace ya siete años:

http://tratarde.org/kantianos-a-la-manera-del-indio-geronimo-pequeno-esbozo-tactico/


“Es evidente que estamos aquí sólo para luchar, no para vencer. Cuándo venceremos es algo que no se sabe.” Pier Paolo Pasolini (El caos, 1968).

para Salvador López Arnal

Regla táctica número 1: la reacción adecuada ante una debacle moral –una más— no es cagarse en la ética y en la puta que la parió: el descreimiento cínico es una posición de comodidad que no deberíamos permitirnos. No renunciemos a nuestra posibilidad mejor.

Regla táctica número 2: siempre deberíamos dejar, dejarnos a todo el mundo un camino de salida fuera de nuestra propia vileza.

Regla táctica número 3: parafraseando cierta célebre recomendación, no te preguntes “qué puede hacer el movimiento social por mí”. Pregúntate más bien qué puedes hacer tú por el movimiento social.

Regla táctica número 4: no voy a ser tu salvador, ni el salvador de él o ella, ni mi propio salvador. Ninguno de nosotros puede ser el salvador de nadie. No podemos salvar –podemos, si acaso, ayudar un poco…

Regla táctica número 5: seamos kantianos en una forma que quizá hubiera sorprendido a Kant –o más probablemente no–, a la manera del poeta comunista Pasolini o del guerrero apache Jerónimo: en las situaciones difíciles, uno sigue luchando aun cuando no tenga ya esperanza de vencer.


Una buena forma de elaborar estas cuestiones tan duras es la que ha propuesto, desde hace años, Joanna Macy. Se puede aprender de este libro suyo:

Esperanza Activa

¡Ánimo! Un abrazo