de paleoantropología, neandertales, inteligencias artificiales y cómo hablar a nuestros niños y niñas: prestemos atención a ludovic slimak

El carácter gregario y la capacidad de estandarización de Homo sapiens frente a unos neandertales con individualidades mucho más marcadas, dotados de cierto temperamento de artista: tal es la tesis (fascinante) del paleoantropólogo francés Ludovic Slimak.[1]

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Quiero repasar con cierto detalle el análisis de Slimak sobre los colapsos sociales: a partir de su conocimiento de especialista sobre los neandertales reflexiona, con interesantísima perspectiva, acerca de nuestro presente. ¿Cómo colapsan las sociedades humanas?

“El colapso puede producirse mediante el encuentro de dos poblaciones. Por ejemplo, cuando los europeos llegaron a América se produjeron colapsos demográficos muy marcados, muy intensos y terribles. Efectivamente, se podría decir: ‘Miren, los colonos europeos llegaron a América y fueron portadores de gérmenes’, por ejemplo. Pero si lo analizamos en profundidad, si las poblaciones de América, los pueblos indígenas o todas las poblaciones que han estado en contacto con los europeos se han visto diezmadas, no ha sido a causa de los gérmenes. El quid de la cuestión es qué ocurre en la mente de las poblaciones que entran en contacto con otras poblaciones… Se verán desestabilizadas en sus actividades tradicionales, sus estructuras y sus valores. Su relación social con sus vecinos, sean amigos o enemigos, cambiará por completo. (…) En el momento del contacto, no se trata de conflicto, ni de ser más fuerte por tener armas, sino de que los niños se vean a sí mismos como fuertes, guapos y mejores que sus vecinos. Eso es inherente a todos los seres humanos, así son las cosas. Y esta relación es muy importante en la transmisión generacional; los niños necesitan sentirse orgullosos del sistema de valores de sus padres. Y cuando los niños ven que existen otras poblaciones que no comparten los mismos valores, que no cuentan las mismas historias, que no tienen los mismos dioses, las mismas leyendas, las mismas costumbres, pero que son objetivamente mucho más eficaces, todo el sistema… todas las historias que nos contábamos, todas esas estructuras de valores, pierden todo significado para los niños. Es un colapso de los sistemas de valores que ya no se transmiten entre los ancianos, entre padres y abuelos, y los hijos, porque los niños ya no creen en ellos.”

Esto habría sucedido al neandertal al encontrarse con el Homo sapiens, sugiere Slimak, así como en otros encontronazos culturales ya en la historia humana más reciente. “¿Qué ocurre cuando dos poblaciones se encuentran? Pues bien, el gran punto en común entre el Cuerno de África, los aborígenes de Australia y los pueblos de América es que se produce un colapso de los sistemas de valores. ¿Y por qué va a ser sustituido? Por el alcohol, el tabaco, las drogas e incluso, en el caso de los aborígenes, una especie de adicción al café y al té (…). Trabajé en Yibuti, por ejemplo, en el Cuerno de África. Lo aterrador es que en la capital de Yibuti la gente está tirada en las aceras, esperando cada mañana a que lleguen camiones con lo que se llama qat, una droga. De hecho, la gente ya no quiere vivir. Así que pasan el día, toman qat por la mañana y duermen en las aceras. La mayor parte de la población se encuentra en un estado de suicidio colectivo inconsciente. La gente ya no quiere vivir. (…) . Cuando dos poblaciones extremadamente diferentes se encuentran, y cuando una no es superior, sino más efectiva, más eficiente que la otra, induce un colapso de la sociedad opuesta.”[2]

Y ¿qué está sucediendo ahora mismo con las IA? Como en esos choques culturales anteriores, “el riesgo es interno: el riesgo de percepción de obsolescencia. No es que seamos obsoletos porque siempre somos exactamente iguales, sino que ya no creemos en nosotros mismos y, por lo tanto, tenemos una sensación de obsolescencia. Y esta sensación de obsolescencia es lo que sería extremadamente peligroso si entráramos en contacto con una inteligencia externa a nosotros. Y eso es lo que es extremadamente peligroso hoy en día en el desarrollo de las inteligencias artificiales, que se están volviendo cada vez más efectivas, cada vez más eficientes, y donde el problema son nuestros hijos. (…) Pensarán: ‘¿Para qué voy a aprender geografía? ¿Para qué voy a aprender historia? Nunca lo sabré tan bien como lo que me dice la inteligencia artificial’. Y ahí radica el colapso de su capacidad para imaginar que algún día será un buen dibujante, poeta, escritor, albañil, o lo que quiera. Ahora mismo nos enfrentamos a esto. Estamos en un momento crucial, un encuentro con otra inteligencia. Lo terrible es que estamos en un punto de inflexión, encontrándonos con una inteligencia externa a nosotros mismos, una que creamos pero que no es nuestra propia inteligencia, y que se está volviendo autónoma, capaz de auto-mejorarse sin intervención humana. El problema fundamental para los jóvenes es el colapso de su sistema de valores, el colapso de su mitología, en la que creen que ellos, los Homo sapiens son los mejores del mundo en términos de inteligencia. Y desde el momento en que perdemos esa creencia, nos colocamos, creo, en la misma posición que los neandertales hace cuarenta mil años. Los sapiens no tenían por qué ser malvados con los neandertales. Es simplemente la confrontación en la que las generaciones más jóvenes ya no quieren participar ni creer.”[3]

¿Cómo hablar, entonces a estos niños y jóvenes que crecen en un mundo de riesgos extremos? “Cuando se tienen hijos se asume una responsabilidad inmensa, titánica. Y la cuestión es no sólo en qué mundo los dejamos, sino qué palabras les damos para hablar de nuestro mundo. Y creo que a eso debemos prestar muchísima atención, ya que los colapsos se producen, de hecho, por la desesperación de los niños. (…) La realidad básica es que están en un mundo extremadamente hermoso, es una especie de pequeño oasis en un vasto vacío a millones de años luz de distancia. Y este oasis, hoy, en su estado actual, sigue siendo increíblemente hermoso. Su diversidad y belleza son absolutamente impresionantes. El segundo punto es que el mensaje que debemos darles no es: ‘Bien, ahora que están aquí, se hallan en serios problemas’. No, no es eso. Debemos ofrecerles una perspectiva diferente, una en la que les digamos que cada generación nos hemos enfrentado a esto. Y la generación de nuestros padres o abuelos ciertamente se encontraba en una situación geopolítica mucho más complicada y difícil. Hasta 1990, estábamos en la Guerra Fría, con un mundo dividido y superpotencias nucleares listas para aniquilar el planeta. Si das un paso atrás, una generación, caemos en 1939-45; si retrocedemos otra generación, caemos en 1914-1918. Así que lo importante para la generación más joven es comprender que la situación actual no es excepcional. La vida consiste en gestionar desastres; todos intentamos improvisar y arreglárnoslas, pero eso también significa que aún tienen cierto control sobre las cosas. Si el imperio soviético pudo colapsar sin un conflicto nuclear total, si pudo terminar pacíficamente, si pudimos salir del nazismo sin que todo el viejo mundo estuviera dominado por los nazis, bueno, hemos salido de todo eso… Y hoy, el mundo en el que vivimos tiene todos sus defectos, pero también todas estas cosas magníficas. Y lo más importante, que yo desarrollo en el libro El último neandertal, es que no hay que dejar que la generación joven tenga la sensación de que el futuro está escrito, porque si no, no se puede hacer nada. No, no, no: el mundo les pertenece.”[4]

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Creo que es un error optimista de Slimak pensar que “la generación de nuestros padres o abuelos ciertamente se encontraba en una situación geopolítica mucho más complicada y difícil”, mas pasemos por alto este detalle de su análisis. Quedémonos con la idea fundamental de que “la vida consiste en gestionar desastres”. Pero hay que ponerse a ello, los desastres no se gestionan solos…

 

[1] Véase su libro El último neandertal en ed. Debate. Véase también esta entrevista: https://elpais.com/ciencia/2026-02-15/ludovic-slimak-sobre-los-neandertales-fue-un-suicidio-los-humanos-desaparecen-porque-sus-valores-se-vienen-abajo.html

[2] Ludovic Slimak, “El problema fundamental para los jóvenes es el colapso de su sistema de valores” (entrevista), La Tercera, 18 de julio de 2026; https://www.latercera.com/mundo/noticia/ludovic-slimak-paleoantropologo-frances-el-problema-fundamental-para-los-jovenes-es-el-colapso-de-su-sistema-de-valores/

Sigue explicando el paleoantropólogo francés: “Se trata de personas que vienen —no de la ciudad de Yibuti, sino de poblaciones nómadas que vivían en los alrededores, en el Cuerno de África— y cuyo sistema de valores se ha derrumbado por completo. Piensan: ‘Voy a la ciudad, voy a Yibuti, voy a encontrar la buena vida, la vida fácil’. Luego piensan: ‘Vamos a Yemen’. Y después van a Europa. Y cada vez, dicen: ‘Vamos a encontrar la buena vida’. Y cada vez intento explicarles: ‘Pero sólo están empeorando las cosas. Si van a Yemen, serán esclavos’. Son poblaciones tradicionales que viven un estilo de vida nómada. Y de repente, llegan a la ciudad, y lo único que les espera allí no es la buena vida, sino las drogas y el colapso. No hay nada que hacer. Nadie los espera…”

[3] Slimak, “El problema fundamental para los jóvenes es el colapso de su sistema de valores”, op. cit.

[4] Slimak, “El problema fundamental para los jóvenes es el colapso de su sistema de valores”, op. cit.