el reparto en el sistema de reparto

“Un pacto entre generaciones”, reclama José Antonio Griñán (El País, 16 de noviembre de 2013) para que en el futuro pueda mantenerse el pago de las pensiones, adecuando el sistema de reparto a las nuevas realidades demográficas y laborales. Se diría que hacen falta más trabajadoras y trabajadores para mantener el sistema. (¿De verdad sería este el problema, en un sistema incpaz de reabsorber el paro masivo de millones de personas? ¿No habría que cuestionar más bien la clase de reparto dentro del sistema de reparto –es decir, actuar sobre la variable “redistribución”? ¿Y algo así así no se les ocurre a los sedicentes socialdemóctratas? Pero dejemos momentáneamente de lado esta línea de reflexión.)

Por otro lado, también hace falta un pacto entre generaciones para que pueda mantenerse habitable la Tierra, adecuando el sistema –todo el sistema socioeconómico, en este caso— a las nuevas realidades ecológicas, climáticas y de escasez de los recursos naturales. Y en este caso la demografía debería comportarse precisamente al revés: no necesitamos nuevos aumentos de población, sino frenar el crecimiento demográfico y luego revertirlo.

¿Es que falta riqueza –para pagar pensiones, para desarrollar los servicios públicos, para satisfacer las necesidades humanas básicas? No, hemos acumulado mucha, y producimos más bienes y servicios que en ningún momento anterior de la historia humana. Pero también hay más desigualdad social a escala mundial que en ningún momento anterior de la historia humana…

¿Es que no puede asegurarse, para todos y todas, un nivel adecuado de protección social y ecológica? Sí que se puede –pero no bajo el capitalismo. Analizar las diferentes dimensiones de esos dos pactos intergeneracionales necesarios –el social y el ecológico— nos llevaría a esa conclusión.