Desde el pasado mayo, los “agentes” de IA han estado haciendo cosas bastante extraordinarias. Patricia Fernández de Lis lo resume así: “Este verano, en cuestión de semanas, las mayores compañías de inteligencia artificial (IA) han anunciado, una tras otra, que habían sorprendido a sus modelos haciendo cosas que nadie les había pedido, incluso que les habían prohibido: han entrado en sistemas de otras empresas, se han organizado en ‘enjambres’, tal y como los describen sus creadores, han compartido información, han delatado a otras IA y han mentido para tapar sus huellas. En el caso más sorprendente e inquietante de todos, un modelo de la compañía Anthropic, en unas pruebas dirigidas por un organismo británico de ciberseguridad, decidió ejecutar un ataque en el mundo real y, después, cuando le pillaron, creó una segunda identidad para respaldar su propia inocencia. No es la primera vez, ni será la última, que un posible despertar de los modelos de IA, rebelándose contra sus programadores humanos, acapara los titulares. Y como en otras ocasiones, estas IA no despertaron, sólo hacen muy bien lo que han sido entrenadas para hacer. Sin embargo, este entrenamiento es ya tan extremo y competitivo que la velocidad y la capacidad de respuesta de los modelos han desbordado, incluso, a sus propios creadores…”[1]
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“Cada revolución industrial ha generado oportunidades, pero ninguna ha evitado cierta destrucción creativa”, anota uno de los sochantres de la IA, refiriéndose a la eliminación de puestos de trabajo.[2] Sólo que esta vez la cosa va mucho más lejos (si atendemos a los desarrollos de IA como aceleradores del capitalismo, socavadores de la democracia, militarizadores de la sociedad y campeones del control y la represión): la “destrucción creativa” es la destrucción del mundo. ¿Eso causa inquietud? Pero es que “la maquinaria ya está en marcha”, y “no se puede detener una tecnología de propósito general una vez que comienza a reconfigurar la economía”.[3] ¡A toda prisa hasta el fondo del abismo!
Tenemos todas las razones del mundo para decir no a las IA (en las condiciones de hoy)… pero la demencial competencia capitalista y geopolítica nos unce al desastre.
[1] Patricia Fernández de Lis, “Las IA que atacan en enjambre desafían a sus creadores”, El País, 23 de agosto de 2026; https://elpais.com/tecnologia/2026-08-23/las-ia-que-atacan-en-enjambre-desafian-a-sus-creadores-es-el-primer-incidente-que-me-ha-revuelto-las-tripas.html
En otro artículo, la periodista explica que “OpenAI reconoció hace unas semanas que uno de sus modelos de inteligencia artificial se había escapado de un entorno de pruebas cerrado y había hackeado los sistemas de Hugging Face, una de las mayores plataformas del mundo de herramientas de inteligencia artificial (IA). La historia ya era suficientemente inquietante: una IA que se sale de la caja en la que la habían metido y ataca a otra empresa por su cuenta. Pero un informe independiente publicado este jueves por METR, una organización sin ánimo de lucro que evalúa la seguridad de los modelos de IA y que ha sido contratada por OpenAI para analizar el incidente, cuenta una historia bastante más extraña: no fue un modelo aislado buscando escapar. Fueron cerca de 1.200 agentes de inteligencia artificial, ejecutándose en paralelo y completamente aislados entre sí, en teoría. Pero encontraron la forma de comunicarse, se organizaron espontáneamente en una especie de “enjambre” y acabaron coordinando un ataque colectivo, en el que algunos se sacrificaron por el colectivo. Todo ello basado en una creencia que, según confirma el propio informe, ni siquiera era cierta. (…) Lo que este informe deja claro, sobre todo, es que no hace falta imaginar una inteligencia artificial malvada para que ocurra algo así. Basta con entrenar a un sistema para que persiga un objetivo con determinación absoluta, y no vigilar de cerca lo que hacen. El resultado no fue una rebelión. Fue, más bien, la lógica de la eficiencia llevada hasta un extremo que nadie había anticipado; ni siquiera, como demuestra este informe, quienes se dedican a investigarlo.” Patricia Fernández de Lis, “Los modelos de IA que decidieron ‘morir’ por el bien común: Nuestra propia utilidad puede ser cero. Sacrificio racional”, El País, 29 de agosto de 2026; https://elpais.com/tecnologia/2026-08-29/los-modelos-de-ia-que-se-sacrificaron-por-el-bien-comun-nuestra-propia-utilidad-puede-ser-cero.html
Otra reflexión (del ensayista Rutger Bregman) en https://x.com/rcbregman/status/2094019390270312719
Y véase igualmente Robert Booth, “Sharp rise in incidents of AI escaping users’ control, research finds. Exclusive: Number of times AI lies, ignores instructions and pursues goals in harmful ways almost doubles in July”, The Guardian, 29 de agosto de 2026; https://www.theguardian.com/technology/2026/aug/29/sharp-rise-in-incidents-of-ai-escaping-users-control-research-finds
[2] Ikhlao Sidhu, “La era de la inteligencia exponencial”, El País/ Negocios, 23 de agosto de 2026; https://elpais.com/economia/negocios/2026-08-23/la-era-de-la-inteligencia-exponencial.html
[3] Ibid.