la cuestión de la escala

A Matter of Scale es un álbum de Stand High Patrol en 2015; el título de un editorial de Nature Nanotechnology en septiembre de 2016; y también un libro importante de Keith Farnish (creo que de 2008).[1] La cuestión de la escala, en efecto, es importantísima.[2] ¿Cuál sería la escala adecuada de lo humano? ¿El punto de vista idóneo para el ánthropos en la era del Antropoceno?

 

Creo que no sería la escala cósmica –aunque no dejemos de asomarnos con temor y temblor a esos vacíos astronómicos de los quásares y los años-luz. Ahí nos perdemos, ahí no podemos sentir nada como un hogar. Y necesitamos un verdadero hogar, que no vamos a encontrar persiguiendo nuestras fantasías de colonización interplanetaria –tan traspasadas por el maldito imaginario de dominación…

 

Por otra parte, nada que quede por debajo de la entera Tierra puede servirnos ya. Nos apegaremos ciertamente a pequeños territorios, a ciudades y aldeas, a patrias chicas locales; nos organizaremos –ojalá seamos capaces de ello- en comunidades biorregionales; pero el horizonte de catástrofe ante el que nos ha situado el desarrollo de la historia humana en los últimos decenios exige que nos elevemos al nivel de la Tierra Madre, la Matria a quien llamamos Gaia/ Gea. Nuestro hogar planetario, contemplado desde el espacio por vez primera en los años sesenta del siglo XX. Necesitamos desarrollar una cultura planetaria gaia-céntrica, un nuevo geocentrismo basado en la simbiosis con la naturaleza (la Tierra es un “planeta simbiótico”, como bien nos enseñó Lynn Margulis).

 

Los imaginarios de colonización, expansión y dominación nos invitan a considerarnos como extraterrestres: seres vinculados de forma sólo contingente a la biosfera de la Tierra. Y las narraciones sobre la conquista del espacio exterior desempeñan un papel central para afianzar el dominio del capitalismo industrial y financiero sobre la vida y sobre los seres humanos.

 

Y sin embargo no es plausible ni siquiera que volvamos a pisar la Luna –al menos durante unos cuantos siglos. Pensamos en lo siguiente: con un enorme esfuerzo y un impresionante derroche de recursos, la sociedad de la tecnociencia fue capaz de enviar a unos pocos astronautas a la Luna a finales de los años sesenta del siglo XX (la fase de máxima Tasa de Retorno Energético de los combustibles fósiles que alimentan al capitalismo fosilista). Pero no ha sido capaz de repetir después esa proeza, ni probablemente lo sea en un futuro próximo caracterizado por escaseces malthusianas de energía y materiales.

 

Como anticipó con clarividencia Lewis Mumford hace medio siglo, la “misión Apolo” en realidad no era el comienzo de una gran era de conquistas espaciales, sino el final de esa otra “Era de las Exploraciones” (terrestres) que había comenzado en la Europa del siglo XV: “Esta exploración ha llegado hoy a su conclusión lógica: la última frontera está cerrada [en el mundo globalizado del siglo XX]. La llegada de los dos primeros astronautas a la Luna no fue el comienzo de una nueva era de exploraciones cósmicas, sino su final. La revolución técnico-científica que había empezado en el siglo XVI ha alcanzado su adecuadamente estéril meta: un satélite tan inhabitable como no tardará en serlo la propia Tierra, a no ser que una enorme proeza de la imaginación y un valeroso esfuerzo político de los pueblos del mundo desafíe al antiquísimo complejo de poder [hoy reconstruido en la megamáquina que prevalece]”.[3]

 

La escala adecuada: la Madre Tierra, nuestro hogar planetario, esa Matria/ Gaia/ Gea de quien tenemos que llegar a ser amantes hijos e hijas. Y para ello, vernos a nosotros mismos no como titanes dotados de poderes semidivinos (que aún han de ser aumentados), sino como humildes miembros de la comunidad biosférica: animales con responsabilidades especiales. Y para ello narrar las historias, y construir los contextos culturales, que corresponden a esta clase de autopercepción.

la Tierra desde el espacio

 

[1] Puede descargarse aquí: https://underminers.org/times-up/a-matter-of-scale/ . Hay también una versión impresa, con el título de

Time’s Up! An Uncivilized Solution To A Global Crisis (Green Books en Gran Bretaña, Chelsea Green en EEUU, 2009).

[2] Véase Joanna Zylinska, “Scale”, capítulo 2 de su libro Minimal Ethics for the Anthropocene, Open Humanities Press, Ann Arbor (Michigan) 2014.

[3] Mumford, El pentágono del poder (vol. 2 de El mito de la máquina), Pepitas de Calabaza, Logroño 2011, p. 614.