Mientras la temperatura en la olla sigue subiendo, las ranas que están dentro van –vamos– al trabajo, cuidan de su prole, organizan fiestas, protestan contra la desigualdad clasista entre ranas, fantasean con construir un cohete que las trasladará desde la cocina al zaguán, donde hace más fresquito… Ay, intramuros y extramuros, lo urgente y lo importante.