lo peor –que ya está ocurriendo

Hablamos de “evitar lo peor” –y casi siempre lo pensamos desde un punto de vista estrechamente antropocéntrico. Pero esto es un error. Más acertadas resultan en este punto las cosmovisiones de pueblos que solemos desdeñar como “primitivos”:

 

“Todo lo que existe en este mundo tiene un espíritu, y ese espíritu es wakan. Los árboles, las rocas y demás seres parecidos, aunque no son como el espíritu del hombre, también son wakan. (…) La expresión wakan tanka quiere decir ‘todos los seres wakan’, porque aun siendo muchos son en realidad uno solo.”[1]

 

Una de las consecuencias de aceptar una perspectiva biocéntrica o ecocéntrica es que la magnitud de la muerte causada por los seres humanos se nos hace casi insoportable. Pues estamos presenciando el declive brutal de las poblaciones de anfibios, de aves, de peces, de abejas y otros insectos polinizadores… de insectos en general. Hemos tenido que inventar neologismos ominosos como “desfaunación” o “insectogeddón”.[2]

 

“La defaunación es tanto un componente ubicuo de la sexta extinción masiva del planeta como uno de los principales ejes impulsores de cambio ecológico global”, afirma Rodolfo Dirzo, de la Universidad de Stanford en California, y primer autor de una de las revisiones presentadas en Science, titulada escuetamente ‘Defaunación en el Antropoceno’. El Antropoceno no es un periodo geológico convencional, pero expertos en química atmosférica como el premio Nobel Paul Crutzen lo han adoptado para denominar la época en que la actividad humana ha empezado a generar efectos globales. Dirzo y sus colegas consideran que el Antropoceno empezó hace unos 500 años…”[3]

 

En cierta ocasión, cuando el poeta y ensayista norteamericano Gary Snyder daba una conferencia en la Universidad Sir George Williams de Montreal, una mujer joven le preguntó qué era lo que le daba más miedo. La respuesta de este lúcido superviviente de la “generación beat” fue: “Que la riqueza y la diversidad de la reserva genética sea destruida.”[4]

 

Eso es precisamente lo que está ocurriendo: lo llamamos Sexta Gran Extinción.[5]

 

Escribe un gran pensador poco conocido por nuestros pagos, John Clark: “A lo largo de los años me he impuesto la regla estricta de mencionar una cosa en todas las aulas donde he enseñado, cualquiera que fuese el tema que estuviera tratando: que estamos viviendo en la Sexta Extinción Masiva de la vida en la Tierra. Normalmente agrego que si un extraterrestre fuese enviado aquí para informar sobre nuestro planeta, no tendría dudas acerca de cuál sería la gran noticia que había que llevar de vuelta al planeta de origen. Sería la historia de la Sexta Gran Extinción Masiva y la crisis mundial de la biodiversidad. Me sorprende siempre cuando la mayoría de mis estudiantes informan que nunca antes habían recibido esa noticia -durante quizás quince años de educación primaria, secundaria y superior (¡y todo en este mismo planeta!).”[6]

 

 

[1] José J. Fuente del Pilar (ed.), Buscando la visión. Relatos de iniciación de los indios norteamericanos, Miraguano, Madrid 1997, p. 65.

[2] George Monbiot: “Insectageddon: farming is more catastrophic than climate breakdown”, The Guardian, 20 de octubre de 2017; https://www.theguardian.com/commentisfree/2017/oct/20/insectageddon-farming-catastrophe-climate-breakdown-insect-populations

[3] Javier Sampedro, “El ser humano desencadena la sexta extinción masiva del planeta”, El País, 25 de julio de 2014. El artículo al que se refiere Sampedro es “Defaunation in the Anthropocene” de R. Dirzo y otros, Science, 25 de julio de 2014, vol. 345 no. 6195. Puede consultarse en http://www.sciencemag.org/content/345/6195/401 . El ABSTRACT de este importante artículo dice así:

“Vivimos en medio de una oleada global de pérdida de biodiversidad de origen antropogénico: extirpación de especies y de poblaciones y, fundamentalmente, la disminución en la abundancia de las especies locales. En particular, los impactos humanos sobre la biodiversidad animal son una forma poco reconocida del cambio ambiental global. Entre los vertebrados terrestres, 322 especies se han extinguido desde el año 1500, y las poblaciones de las especies restantes muestran en promedio un 25% de disminución en abundancia. Las pautas son igualmente graves en lo referente a invertebrados: el 67% de las poblaciones examinadas muestran un 45% de disminución en su abundancia. Tales disminuciones de la vida animal causarán efectos en cascada sobre el funcionamiento de los ecosistemas y el bienestar humano. Todavía se desconoce mucho sobre esta ‘desfaunación del Antropoceno’; estas lagunas de conocimiento obstaculizan nuestra capacidad para predecir y limitar los impactos de la desfaunación. Resulta evidente, sin embargo, que la desfaunación es a la vez un componente dominante de la sexta extinción masiva en el planeta y también un importante impulsor del cambio ecológico global.”

Donna Haraway ha sugerido que “tal vez la indignidad merecedora de un nombre tal como Antropoceno sea la de la destrucción de espacios y tiempos de refugio para las personas y otros seres”. Haraway, “Antropoceno, Capitaloceno, Plantacionoceno, Chthuluceno: generando relaciones de parentesco”, Revista Latinoamericana de Estudios Críticos Animales año III vol. 1, junio de 2016, p. 17; https://revistaeca.files.wordpress.com/2016/07/1-haraway.pdf . La autora se refiere a un artículo anterior de Anna Tsing (“Feral biologies”, 2015), quien apunta a que el punto de inflexión entre Holoceno y Antropoceno puede eliminar la mayor parte de los refugios a partir de los cuales diversos grupos de especies (con o sin seres humanos) podían reconstituirse después de acontecimientos extremos en la Tierra.

[4] Se cuenta en el ensayo de Snyder  “Energy is eternal delight”. Véase Gary Snyder, La mente salvaje (poemas y ensayos), edición de Nacho Fernández, Árdora, Madrid 2000, p. 79.

[5] Lo traté en Jorge Riechmann, “Diversidad biológica: la Sexta Gran Extinción”, capítulo 7 de Ética Extramuros, eds. UAM, Madrid 2016.

[6] John P. Clark, “What is living in Deep Ecology?”, The Trumpeter vol. 30 num. 2, p. 163; http://trumpeter.athabascau.ca/index.php/trumpet/article/view/1388