mares y océanos también arden

“La temperatura media diaria global de la superficie del mar alcanzó un nuevo máximo histórico el 22 de agosto, cuando llegó a los 21’1°C y superó en una centésima al anterior récord, fijado en 21’09°C en marzo de 2004, según datos del Servicio de Cambio Climático (C3S) del sistema satelital Copernicus, cuyo histórico se remonta a 1979 y indica que lo usual es que los máximos se alcance en primavera. Según los expertos del C3S, aunque los récords diarios siempre deben interpretarse dentro de un contexto climático más amplio, este hito es coherente con el continuo calentamiento a largo plazo del océano global y la aparición este año de un fenómeno extremo de El Niño en el Pacífico tropical. Además, cobra inusual relevancia, debido a que las temperaturas oceánicas globales suelen alcanzar su punto máximo en marzo y abril, tras el verano austral; mientras que el nuevo récord se ha dado en agosto”.[1]

El calentamiento de mares y océanos, además de tener consecuencias nefastas para la vida en esas aguas, convierte los mares en una bomba climática. “Cada vez tenemos más papeletas para que en España vuelva a suceder algo grave como en 2024”, incide Juan Jesús González Alemán, meteorólogo de la AEMET e investigador que ha estudiado cómo el calentamiento intensificó la catastrófica DANA en la que murieron más de 230 personas.[2]

En el Mediterráneo se han pulverizado también los récords de calentamiento: este verano, una boya al oeste de Mallorca midió 33’2°C. “Una verdadera salvajada”, asegura el oceanógrafo Carlos Duarte. Uno de los peores impactos de este calentamiento (y uno de los tipping points del cambio climático planetario) es la muerte de los corales. “Una tercera parte de toda la biodiversidad del océano depende de los arrecifes de coral en algún momento de su ciclo de vida, y aproximadamente mil millones de personas dependen de alguna forma de ellos, ya sea como alimento, como protección ante eventos extremos o incluso como fuente de ingresos a través del turismo”, destaca Duarte. “Para ver el colapso de un ecosistema de esta relevancia global, posiblemente tendríamos que irnos casi cuarenta millones de años atrás; estamos hablando de una tendencia irreversible que afecta a muchas generaciones humanas que pueden vivir en un planeta donde los ecosistemas de coral sean un recuerdo similar a los dinosaurios, pero en este caso los meteoritos somos nosotros”.[3]

Finalmente: la estimación provisional de muertes por calor extremo en Europa, desde junio hasta mediados de agosto, es de más de 35 mil muertes.

En España, de momento, las muertes por calor extremo en verano se cuentan por miles (más de 5.100 entre junio y agosto de 2026, según el Ministerio de Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III); por desgracia, todo hace prever que pronto serán decenas de miles.

 

[1] Ana Tuñas Matilla: “La temperatura máxima diaria del mar alcanza un nuevo récord: 21’1°C el 22 de agosto”, EFE verde, 24 de agosto de 2026; https://efeverde.com/la-temperatura-maxima-diaria-del-mar-alcanza-un-nuevo-record-211-c-el-22-de-agosto/

[2] Clemente Álvarez, “La bomba climática de unos mares extremadamente calientes: ‘Cada vez hay más papeletas para una dana como la de 2024’. El efecto sobre el océano del calentamiento del planeta y un ‘superNiño’ disparan los riesgos en los próximos meses”, El País, 1 de septiembre de 2026; https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2026-09-01/la-bomba-climatica-de-unos-mares-extremadamente-calientes-cada-vez-hay-mas-papeletas-para-una-dana-como-la-de-2024.html

[3] Citado en Clemente Álvarez, “La bomba climática de unos mares extremadamente calientes”, op. cit.