Jorge Guillén reprochó a Juan Ramón Jiménez, con evidente exageración, un narcisismo satánico (qué enorme fue el desencuentro entre los del 27 y quien había sido su maestro y mentor). Pero la expresión resulta del todo adecuada si pensamos, hoy, en Donald Trump; a Daddy Ubú la descripción de “narcisismo patológico” se le queda corta.
El narcisismo, ha dicho alguna vez Javier Puche, es un tobogán enjabonado hacia el mal.