la destrucción de las posibilidades de que exista una sociedad decente

Las contrarreformas del gobierno del PP aprobadas el pasado viernes, 20 de abril de 2012, suponen la destrucción de las posibilidades de que exista una sociedad decente en España. Imposibilitan, a medio plazo, que el sistema educativo pueda compensar parcialmente la desigualdad de oportunidades que penaliza a los más desfavorecidos; e imposibilitan que el sistema sanitario pueda auxiliar a todas nuestras conciudadanas y conciudadanos cuando se ven expuestos a las contingencias de la enfermedad.

Estas contrarreformas tienen a arrasar la limitada pero muy valiosa solidaridad social que habíamos logrado construir. La estación de llegada de estos dos Reales Decretos-Ley es: educación superior reservada a los ricos, y sanidad pública (y educación obligatoria) degradada sólo para pobres. Creo que es el momento de plantarse y decir: se ha traspasado la raya de lo inaceptable. Nada debería seguir funcionando con normalidad en nuestro país mientras no se retiren estos dos indecentes decretos-ley.

En la UCM, el Decano de la Fac. de Ciencias Políticas y Sociología ha convocado el jueves 3 de mayo a toda la comunidad universitaria de Somosaguas para tratar los recortes y el “tasazo”. El miércoles 16 de mayo, por la mañana, tendrá lugar una asamblea conjunta de trabajadorxs de todas las universidades públicas madrileñas en el Rectorado de la UCM. Pongamos por caso: ¿podemos ponernos de acuerdo profesores, estudiantes y PAS, de aquí al nuevo comienzo de curso 2012-2013, en la mayoría de las universidades públicas de este país, para no matricular con las nuevas tasas en septiembre? ¿Para que no se desarrolle un curso “normal” bajo estas condiciones?

Abajo copio el manifiesto que hemos redactado desde el colectivo “trabajadorxs de la UAM”, vertebrado a través del blog http://trabajadoresuam.blogspot.com.es/

Decretazo sobre educación: http://boe.es/boe/dias/2012/04/21/pdfs/BOE-A-2012-5337.pdf

Decretazo sobre sanidad: http://boe.es/boe/dias/2012/04/24/pdfs/BOE-A-2012-5403.pdf

Y algo de análisis (el decretazo sobre sanidad es largo y técnico, el de educación son sólo 8 páginas).

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/04/24/actualidad/1335296371_047822.html

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/04/24/actualidad/1335268262_793443.html

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Las trabajadoras y trabajadores de la UAM, docentes, investigadores, de administración y servicios, agrupados en la plataforma de «Trabajadorxs de la UAM«, con la colaboración de estudiantes, acordamos implicarnos activamente en la defensa de nuestra Universidad, en el ámbito de los Servicios Públicos propios de los principios básicos de justicia social que configuran el Estado de Bienestar, y lo hacemos público mediante el siguiente

Manifiesto por una Universidad Pública,
Democrática, Autónoma y de Calidad.
 

              Pública, tal como nació y como ha de permanecer, para satisfacer el derecho fundamental de los ciudadanos de su acceso al conocimiento, a la educación y a la formación a lo largo de toda su vida, garantizando la igualdad real de oportunidades mediante la gratuidad efectiva del acceso a sus estudios;
              Democrática, de forma firme y ejemplar ante la sociedad, en su organización, funcionamiento y dirección, garantizando la adecuada participación de todos los sectores que la componen, y actuando activamente para la no discriminación por razones de género, físicas, de origen social o cultural, de orientaciones o creencias;
              Autónoma, en su planificación y su gobierno, de acuerdo con el mandato Constitucional, responsabilizándose ante la sociedad civil de sus objetivos y actuaciones;
              De Calidad, en su doble labor de la Docencia y la Investigación, para comunicar y generar conocimiento, dotada para ello de los necesarios y suficientes recursos de personal,  materiales y financieros.
Estas cualidades que debe observar nuestra Universidad sólo son posibles si se mantienen y perfeccionan cuestiones básicas para su funcionamiento y desarrollo, que son:
–            Matrículas a precios públicos, reducidos, y acompañados de una política de becas que garantice de manera efectiva la igualdad de oportunidades a los ciudadanos, incluyendo el desarrollo de una política de becas/salario que primen la situación económica de los estudiantes y sus unidades familiares. Los programas de becas de excelencia, que impliquen la merma de recursos para los de becas que persiguen la igualdad de oportunidades, pueden ser perversos en una coyuntura de recursos escasos, y vienen además a sumarse a otros que ya se vienen aplicando a través de las dispensas en el coste de matrícula por Matrículas de Honor.
–            Políticas de personal de administración y servicios que aseguren la necesaria estabilidad en los puestos para garantizar, no sólo el respeto a los propios trabajadores, sino también la mejor aportación a la comunidad universitaria, y que fomenten la promoción por la vía de una racional y adecuada formación continua.
–            Una carrera docente e investigadora que, junto a los requisitos de acreditación de capacidad y méritos ya existentes, establezca los requisitos para acceder a la estabilización en el trabajo y clarifique las condiciones para la promoción. Un reconocimiento de las labores encomendadas al personal docente e investigador, de formación e investigación del más alto nivel, que debe ser mejorado social y políticamente, y que debe conllevar una correcta remuneración como consecuencia de ese nivel de exigencia.
–            Una política de plantillas docente e investigadora y de administración y servicios basada en una programación democráticamente decidida por la comunidad universitaria, y que afecte al conjunto de la universidad.
–            Unos recursos, medios e infraestructuras, adecuados para el desarrollo de las tareas docente e investigadora, y el correcto aprovechamiento de los ya existentes mediante programas de mantenimiento y actualización de los mismos.
–            Un programa de financiación de la investigación por medio de planes estatales dotados en consonancia con el peso e importancia de la I+D Pública en el país, en relación a la privada, y una política de incentivación y apoyo efectivo para la participación en proyectos de carácter internacional.
–            Mantenimiento del carácter público de la universidad en la provisión de sus bienes y servicios. Hay que acabar con el proceso de privatización que parcela el quehacer universitario y lo pone en manos de empresas privadas, que no teniendo ningún compromiso con la universidad, actúan sólo en búsqueda de su máximo beneficio y utilizan a la comunidad universitaria como clientela que ha de pagar por el servicio, no ciudadanas y ciudadanos con derecho a recibir un servicio público. Consideramos que la Universidad Pública está capacitada para proporcionar ella misma el saber hacer necesario para responder a sus propias demandas. La privatización está conduciendo a una pérdida de control de las instituciones universitarias y a una dependencia cada vez mayor de las multinacionales y los bancos, que han descubierto en el capitalismo cognitivo un nuevo nicho de mercado.
 –           Transparencia absoluta en la gestión, con publicidad de toda la información relacionada con todas las actuaciones económicas llevadas a cabo en el ámbito universitario.
La congelación de las plantillas, la asfixia presupuestaria mediante recortes brutales como los de las asignaciones para recursos e infraestructuras universitarias, la privatización encubierta, o el recorte en el capítulo de inversión pública real en I+D, es decir, la destinada de manera efectiva a financiación de proyectos, condenan a la Universidad a una pérdida de calidad, capacidad y potencialidad, suponen un despilfarro de la inversión pública anteriormente realizada, e hipotecan gravemente tanto su futuro como garante del derecho a la formación de los ciudadanos, como el de su carácter de motor de la Investigación y el Desarrollo en el país.
Formación, Investigación y Desarrollo que constituyen tres pilares esenciales para la transformación de la estructura económica y el modelo productivo de un país en el que el Estado de Bienestar y sus Servicios Públicos están aún subdesarrollados, en comparación con los de los países que configuran las referencias habituales en nuestro entorno. 

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tienes que decidir con quién estás

Frente a la tentación –presente siempre— de huida hacia lo alto y hacia lo abstracto: hundir la cara en la piel cubierta de pelo de algún hermano animal.

Si nos salvamos, nos salvamos todos. En el “o todos o ninguno” tenemos que incluirlos a ellos, los peludos hermanos menores.

Una pescadería en el Mercado de Maravillas. Me llama la atención un cangrejo de río agarrado por las pinzas del borde de una caja de porespán, con el cuerpo colgando hacia fuera: cuando voy a depositarlo dentro de la caja para que no caiga al suelo, me doy cuenta de ambas pinzas están profundamente clavadas en el porespán, inmovilizándolo en esa posición cruenta y oprobiosa, y veo otros cangrejos clavados de manera análoga –sin duda por el pescadero. Intensa sensación de asco y vergüenza. Quien es capaz de hacer esto puede hacer cosas mucho más horribles todavía.

***

Comida en el Ecocentro de la calle Esquilache. La misma impresión deprimente que cuando lo visité por vez primera, hace ya tantos años: por cada libro de ecología hay trescientos de curación por las piedras, tarot o angeología.

Bebería de tus palabras día y noche, como de una fuente inagotable: porque lo que cuentas es la verdad de tu vida.

***

Cuando estés repitiendo tu itinerario acostumbrado, repetido mil veces y automatizado hasta la indiferencia, recuerda: hay siempre varios trayectos posibles para llegar a un lugar, y ahora mismo podrías estar explorando la calle de al lado.

El arte es una navaja multiusos: gran cantidad de errores y malentendidos se derivan de la suposición de que es sólo un martillo, o sólo un abrelatas, o sólo un destornillador…

***

Una fotografía de la situación de mi país: desde que gobierna el Partido Popular, o sea en 1996-2002, España tiene 26.500 vigilantes privados más y 6.000 policías menos. Las empresas de seguridad privada facturarán en el 2002 un 45% más que en 1996. Y la criminalidad en las ciudades ha aumentado casi un 10% en el mismo período.

En sólo seis años, 1997-2002 –el período de gobierno del PP–, el precio medio de la vivienda ha aumentado un 91%, mientras que el porcentaje de viviendas protegidas caía a mínimos históricos (un 10%, frente a un 60% hace veinte años). Y entre 1996 y 2001, los alquileres de las viviendas se han encarecido un 68’5% por encima de la inflación.

El incremento del precio de la vivienda en 1997-2002, en el caso de Madrid, alcanzó el 118%, y en Barcelona el 125%.[1]

Más datos recogidos en prensa[2]: hace una década el porcentaje de prostitutas inmigrantes no superaba el dos por ciento. Ahora, en España hay más de 300.000 meretrices trabajando en mil prostíbulos –contabilizados por la Guardia Civil– y de ellas el 70% son inmigrantes. Un 50% por cierto colombianas, un 10% procedente de los países del Este, y un 6% nigerianas. En total, el tráfico del sexo mueve en nuestro país dos billones de pesetas.

Mientras centenares de millones de seres humanos sólo disponen de un dólar por día para sobrevivir, cada bovino que nace entre Finlandia y el sur de Italia tiene derecho a un dólar diario de subsidio por parte de la Unión Europea.

“Hay una palabra que los desempleados pronuncian repetidamente en sus monólogos, una palabra, aparentemente inapropiada, a la que invocan en tono de demanda o de súplica durante sus conversaciones con el periodista. Es la palabra paz, la paz entendida como un asiento mínimo material, anímico y afectivo sobre el que poder reconstruir sus vidas desarboladas por la inestabilidad permanente, minadas por la ansiedad. Necesito un poco de paz.”[3]

***

Cuesta trabajo imaginar un medio mejor para esclavizar a las personas, en sociedades formalmente libres, que la generalización de la vivienda en propiedad, con precios por las nubes, como la hemos conocido en España en los últimos años. Cuando más de la mitad de los ingresos conjuntos de una pareja de asalariados se va en pagar el crédito hipotecario, a veinte o treinta años vista, con que compraron el pisito, ¿quién va a poder pensar en enfrentarse al jefe, en dejar de marcar el paso, en salirse de la fila, ni siquiera un instante? ¿Quién va a caer en la cuenta de que en una sociedad bien ordenada una necesidad básica como es la del alojamiento se satisfaría racionalmente mediante la provisión de viviendas de alquiler para todos, viviendas de buena calidad, de propiedad pública, con alquileres proporcionados para que los bienes comunes fuesen bien cuidados, pero lo bastante bajos como para evitar que las cuestiones secundarias ocupen el lugar de los asuntos principales

***

Otra fotografía, geopolítica en este caso. Estados Unidos, inmerso en su cruzada “antiterrorista”, encarga a una empresa estadounidense –Riptech, creada por antiguos expertos del Departamento de Defensa de los EE.UU.– un informe sobre la procedencia de los ataques “ciberterroristas” contra objetivos en internet. Se rastrean más de 11.000 millones de registros de cortafuegos y sistemas de detección de intrusos pertenecientes a empresas y organismos de treinta países.

Según el informe resultante –“Internet Security Threat Report”, de septiembre de 2002–, los ataques ciberterroristas entre enero y junio de 2002 provienen: de EE.UU., en un 40%; de Alemania en un 7’6%; de Corea del Sur en un 7’4%; de China en un 6’9%; de Francia en un 5’2%; de Canadá en un 3%; de Italia en un 2’7%; de Taiwán en un 2’4%; del Reino Unido en un 2’1%, y de Japón también en un 2’1%. Entre las naciones clasificadas por EE.UU. como “promotoras del terrorismo” (Cuba, Irán, Sudán, Irak, Libia, Corea del Norte y Siria), sólo se registra algún ataque aislado desde las tres primeras. Ningún ataque, de los 180.000 confirmados en todo el mundo, se realizó desde suelo iraquí. Lo más delirante de todo es que a base de situaciones semejantes a ésta es como los EE.UU. justifican su inminente guerra “antiterrorista” contra Irak…

El machacado pueblo de Irak va a sufrir otra guerra por una razón táctica, en EE.UU. hay unas elecciones el 5 de noviembre que quieren ganar los republicanos, y por otra estratégica: el control de las reservas de petróleo iraquíes. Y, como guinda del pastel, un montón de pretextos, empezando por la “guerra contra el terrorismo”.

***

“Toda noción del desarrollo o el progreso social que pretenda modificar el modo de producción y reproducción industriales modernos sin cuestionar sus compromisos sociales fundamentales –sus fundamentos en el consumo de combustibles fósiles y en la homogeneización cultural— se limitará a enfrentar las manifestaciones inmediatas de la crisis de la modernidad más que sus causas últimas.”[4]

***

“El milenio se anuncia con contradicciones llevadas al extremo. La derrota, si no en todos sí en muchos países, de los totalitarismos políticos no excluye la posible victoria de un totalitarismo blando y coloidal capaz de promover –a través de mitos, ritos, consignas, representaciones y figuras simbólicas— la autoidentificación de las masas, consiguiendo que (…) ‘el pueblo crea querer lo que sus gobernantes consideran en cada momento más oportuno’. El totalitarismo no se confía ya a las fallidas ideologías fuertes, sino a las gelatinosas ideologías débiles, promovidas por el poder de las comunicaciones.”[5]

Con pocos días de diferencia se inauguran dos nuevos y grandes centros culturales en Madrid, ambos preparados para gastar millones de euros defendiendo –dicen sus declaraciones de intención— el mestizaje, la interculturalidad, la conciencia medioambiental y el pluralismo: como mandan los cánones. Y todos empeñados en demostrar lo diferentes que son de los demás, lo exclusivo de su oferta. Mientras tanto, los inmigrantes se ahogan a decenas en las aguas del Estrecho de Gibraltar y la devastación de nuestros ecosistemas prosigue imparable. No me cabe duda de que hay muchas más personas implicadas en esa gestión de la cultura y en su disfrute, que la que está trabajando en grupos ecologistas o en colectivos de solidaridad, a menudo con una agobiante carencia de recursos.

La cultura como cortina de humo. El arte como maniobra de distracción. Intelectual, escritor, artista, poeta: tienes que decidir con quién estás.

 

  •  [Jorge Riechmann, Una morada en el aire, Libros del Viejo Topo, Barcelona 2003, p. 77-82. Este «diario de trabajo» va del 18 de agosto de 2002 al 18 de agosto de 2003.]

[1] Los datos anteriores son del servicio de estudios de La Caixa.

[2] Proceden del VII Informe de Exclusión Social elaborado por la ONG Médicos del Mundo, a lo largo de los nueve primeros meses de 2002.

[3] José Luis Barbería: “La vida al sol. La tragedia de la precariedad laboral y el paro”, El País, 17 de noviembre de 2002.

[4] Eduardo Sevilla Guzmán y Graham Woodgate: “Desarrollo rural sostenible: de la agricultura industrial a la agroecología”, en Michael Redclift y Graham Woodgate, Sociología del medio ambiente, McGraw-Hill/ Interamericana de España, Madrid 2002, p. 92.

[5] Claudio Magris, Utopía y desencanto, Anagrama, Barcelona 2001, p. 10.

humanismo trágico

O fundamentos absolutos –con garantía metafísica–, o ningún fundamento. Éste es el sofisma (de los que suelo llamar “falacia de las alternativas”) que lleva a una parte de la Iglesia católica, y junto con ella a un pensador tan agudo como Leszek Kolakowski, a denunciar en bloque la Ilustración europea, y todo lo que siguió, como un camino errado.

Pero, claro está, entre el absolutismo teológico y el nihilismo de brocha gorda hay un amplio terreno. Dentro de él se sitúa el espacio de humanismo –que probablemente tenga que ser un humanismo trágico.

“En el centro de cualquier perspectiva debe estar el ser humano, y no sólo las fuerzas económicas, aisladas y abandonadas a sí mismas, como sucede en la actualidad”[1], declaraba el artista plástico Joseph Beuys en 1972, el mismo año en que la publicación del primer informe al Club de Roma desencadenó por vez primera un vivo debate mundial sobre los límites del crecimiento[2]. Esa actualidad sigue siendo, lamentablemente, la nuestra, más de cuatro decenios después. A mi entender, conserva toda su vigencia el programa humanista de reforma económico-social al que Beuys daba voz circunstancialmente: siempre que entendamos que se trata de un humanismo no antropocéntrico, autolimitado, ecológico (lejos por tanto de extravíos prometeicos).

 



[1] Joseph Beuys en Clara Bodenmann-Ritter: Joseph Beuys. Cada hombre, un artista,La Balsa dela Medusa/ Visor, Madrid 1998, p. 63.

[2] Donella H. Meadows/ Dennis L. Meadows/ Jorgen Randers/ William B. Behrens III: The Limits to Growth. A Report for the Club of Rome’s Projetc on the Predicament of Mankind, Potomac, Londres 1972. Existe traducción al español: FCE, México 1972. El debate está bien recogido en Willem L. Oltmans (comp.), Debate sobre el crecimiento, Méjico, FCE 1975.

un viaje en autobús

Impresiona recorrer la cuenca del Henares, desde Madrid a Guadalajara, con el autobús 221. Kilómetros y kilómetros de polígonos industriales, grandes centros comerciales e interminables urbanizaciones de chalés adosados. De vez en cuando una modesta ermita o alguna vieja casa de ladrillo rojo, como rehenes apresados dentro de la marea de cemento. Y uno se pregunta: ¿cómo se ha podido identificar el vacío cultural, el desierto moral, el tanático triunfo de la mercancía que evidencian estos parajes con un modelo de vida deseable? ¿En qué se ha convertido mi país en aquellos años de “prosperidad” y “desarrollo” que hoy siguen añorando muchas de las actuales víctimas de la crisis?

asustarnos de nosotros mismos

En un texto de explicación biográfica, Mauricio Rojas –exiliado con 24 años del Chile de Pinochet, para salvar la vida— responde a la pregunta sobre su abandono del marxismo (y posterior conversión al liberalismo) con la siguiente respuesta breve, que después explica por extenso: “me asusté de mí mismo”[1].

Se asustó de su propio mesianismo milenarista, que le proporcionaba –creía— “una comprensión total de la historia y un rol sublime en una gesta épica de proporciones grandiosas. (…) ¿Cómo no ser santo, misionero, mártir o inquisidor de una causa tan bella por la cual, sin duda, valía la pena dar la vida propia y también la de muchos otros?” (p. 30-31).

Ay, deberíamos asustarnos de nosotros mismos en muchas más ocasiones… En cuanto marxistas, en cuanto liberales, en cuanto varones patriarcales, en cuanto cristianos de Occidente, en cuanto europeos progresistas, en cuanto españoles del posfranquismo, en cuanto madrileños gobernados por Esperanza Aguirre, en cuanto Homo sapiens destructores de la biosfera… Nos asustamos demasiado poco. Asustarse de ser marxista es un buen comienzo, pero se queda corto.

(Y en cuanto al propio Mauricio Rojas, asusta bastante ver cómo se refiere al golpe de estado militar de 1973, que destruyó la democracia y la legalidad chilena –y a él mismo pudo haberle costado la vida–, como “una lucha fratricida que terminaría desquiciando a su pueblo y destruyendo su antigua democracia”[2]. Desde este punto de vista, todos los asesinatos deberíamos redefinirlos como suicidios –autoagresiones letales por parte de la víctima…)

Quienes a los veinte años han sido marxistas autoritarios y mesiánicos, y luego se caen del burro, tienen un problema. Pero ¿por qué nos lo trasladan a los demás en forma de anticomunismo primario?

La casi irresistible tentación de universalizar las propias angustias, fobias, aficiones y manías… A partir de mi subjetividad arlequinesca deduzco la condición humana. Ay, hermano: tratemos de desocupar un poco esa preciosa alcoba del ego…

Luigi Nono podía metaforizar en su Prometeo la construcción del Hombre Nuevo en el crisol alquímico de la revolución comunista. El marxismo –ya desde el propio Marx— tuvo siempre un alma romántica un poco desbordada, o más que un poco, es cierto. Claro que no se trata de su única alma… Brecht, más cachazudo pero no menos marxista que Nono, podría sonreír: el hombre nuevo no es más que el hombre viejo en situaciones nuevas.

En 1979, Manuel Sacristán reclamaba un cambio político-cultural importante para la izquierda comunista: abandonar la escatología. “La principal conversión que los condicionamientos ecológicos proponen al pensamiento revolucionario consiste en abandonar la espera del Juicio Final, el utopismo, la escatología, deshacerse de milenarismo. Milenarismo es creerse que la Revolución Social es la plenitud de los tiempos, un evento a partir del cual quedarán resueltas todas las tensiones entre las personas y entre éstas y la naturaleza (…). La actitud escatológica se encuentra en todas las corrientes de la izquierda revolucionaria (…) [y] se basa en la comprensión de la dialéctica real como proceso en el que se terminan todas las tensiones o contradicciones. Lo que hemos aprendido sobre el planeta Tierra confirma la necesidad (que siempre existió) de evitar esa visión quiliástica de un futuro paraíso armonioso.”[3]

Se presenta así una tarea compleja a los movimientos sociales que luchan por la supervivencia y la emancipación: “Por el modo como hemos aprendido finalmente a mirar a la Tierra, sabemos que el agente no puede tener por tarea fundamental el ‘liberar las fuerzas productivas de la sociedad’ supuestamente aherrojadas por el capitalismo (…). Por otro lado, la tarea fundamental del agente revolucionario no puede consistir tampoco en coartar, sin más complicaciones, las fuerzas productivas (…). Esta complejidad de lo que tiene que hacer el sujeto revolucionario (…) conlleva un cambio de la imagen tradicional del agente. (…) A juzgar por la complicación de la tarea fundamental descrita, la operación del agente revolucionario tendrá que describirse de un modo mucho menos fáustico y más inspirado en normas de conducta de tradición arcaica. Tan arcaica, que se puede resumir en una de las sentencias de Delfos: ‘De nada en demasía’ (…). De modo que si esta reflexión no está completamente equivocada, deberemos proponernos la inversión de algunos valores de la tradición revolucionaria moderna.”[4]

Marx sin ismos, nos sugería Paco Fernández Buey[5]; y además, insistamos sobre ello, marxismos (en plural) sin mitos. El mito marxista –resume Kenneth Rexroth— sería “una escatología final: el fuego de la revolución, el juicio de la dictadura del proletariado y el terror, la Segunda Venida, cuando la Edad de Oro del comunismo primitivo regrese para ser glorificada de modo inimaginable en un nuevo reino de amor fraternal y divinización del hombre”[6]. Pero Manuel Sacristán –entre otros— nos enseñó, precisamente, un marxismo limpio de tentaciones escatológicas. Nada de parusías milenaristas, sino un marxismo descreído de automatismos históricos, libre de teleología revolucionaria, y muy cercano a esa concepción trágica de la vida que el anarquista Rexroth considera veraz (y yo comparto esa consideración).

 


[1] Mauricio Rojas, “El marxismo y las desventuras de la bondad extrema”, Cuadernos de pensamiento político, FAES, Madrid, octubre-diciembre de 2009, p. 27.

[2] “El marxismo y las desventuras de la bondad extrema”, op. cit., p. 33.

[3] Sacristán, “Comunicación a las Jornadas de Ecología y Política” de 1979, ahora en Pacifismo, ecología y política alternativa, Icaria, Barcelona 1987, p. 9-10.

[4] Manuel Sacristán, “Comunicación a las jornadas de ecología y política” de 1979, p. 12-13.

[5] Francisco Fernández Buey, Marx sin ismos, Libros del Viejo Topo, Barcelona 1998.

[6] Kenneth Rexroth, Recordando a los clásicos, FCE, México 2001, p. 228.

el uno por ciento

Pertenecemos a una familia, a una tribu, a varios clubes y asociaciones, a alguna familia ideológica, a un gremio, a una nacionalidad, a un Estado, a una especie biológica… Pero ¿con qué –de lo que corresponde a esos colectivos— puede identificarse uno, si mantiene ciertas exigencias éticas y estéticas? Y de lo que uno mismo es –supone que es, se supone que es–, ¿con qué puede identificarse?

Quizá con el uno por ciento.

En otro contexto, Isaiah Berlin hablaba del uno por ciento. “El determinismo y la responsabilidad son incompatibles. (…) Creo que en la historia hay momentos en que los individuos o los grupos pueden modificar libremente la dirección de las cosas. No todo es predecible. Dentro de límites estrechos, los hombres son agentes libres. Los límites existen, pero dentro de ellos hay espacio para elegir. A menos que haya elección no hay acción humana. Todo es conducta.”

“Permítame ponerle un ejemplo. Creo que si en 1940 Churchill no hubiera sido primer ministro británico, los nazis podrían haber conquistado Europa (…) Creo que estamos confinados por la naturaleza de las cosas. El arco de elección no es muy grande. Digamos que el uno por ciento. Pero ese uno por ciento puede ser decisivo.”[1]

Déjame repetirlo: ese uno por ciento puede ser decisivo.

 



[1] Isaiah Berlin en Conversaciones con Isaiah Berlin (por Ramin Jahanbegloo), Arcadia, Barcelona 2009, p. 218-219.

martes verdes en la UAM

Los martes, ven de verde a la UAM

Hace unos días se presentaban los presupuestos del Estado con importantes recortes a todos los servicios públicos. De nuevo, hace unos días el Presidente del Gobierno anunciaba más recortes sobre lo ya recortado: 10.000 millones de euros menos para Sanidad y Educación. Actualmente se está planteado una importante reforma en el sistema sanitario y en el sistema educativo, así como una importante reforma universitaria  … todo ello tendrá como consecuencia clara la privatización de los servicios públicos, y en concreto, la privatización de la enseñanza, de forma que esta acabe siendo gestionada por empresas privadas cuyo objetivo será maximizar beneficios en lugar de dar un servicio público a la sociedad.

Ante esta situación, los trabajadores y trabajadoras de la universidad no podemos permanecer como si nada pasara, debemos de reaccionar y luchar contra la imposición de esas medidas. En este sentido os animamos a la participación activa en todas las acciones que se desarrollen en defensa de los servicios públicos, de la educación pública o de la universidad pública.

Dentro de estas acciones de protesta, en el ámbito de las universidades públicas madrileñas se está desarrollando la iniciativa de  los martes verdes, una iniciativa con el objetivo de visualizar en el campus esta preocupación ante toda esta secuencia de acciones que los gobernantes están imponiendo a base de decretazos al son que dictan  “los mercados” y los especuladores, sin tener en cuenta la realidad social.

Por ello, desde la Plataforma de Trabajadores de la UAM os animamos a acudir todos los martes al campus con prendas verdes.

imparte clase, realiza tus funciones técnicas o administrativas, acude a clase,

realiza prácticas, estudia, pasea por el campus …

con tu prenda verde.

Puedes solicitar una camiseta verde mediante este formulario o recoger un peto verde en los locales sindicales del Pabellón B o a los compañerxs que los estarán distribuyendo estos días por el campus, a un precio de 1.5€ por peto.

No permitas que la educación se convierta en un negocio. ¡PARTICIPA en los martes verdes de la UAM!

Plataforma de Trabajadores de la UAM

Blog:  http://trabajadoresUAM.blogspot.com

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ecosocialismo o barbarie (notas para un debate sobre socialismo en la UAM)

  • Notas para mi intervención en el debate “¿Es el socialismo un cadáver insepulto?”, Facultad de Filosofía y Letras de la UAM, 16 de abril de 2012

 

¿”El socialismo”, en singular? Habría que hablar en plural: socialismos. (También marxismos en plural; y, por supuesto, hay diferentes variedades de capitalismo.)

 

Si se habla sólo de “el socialismo” en singular, enseguida se siente uno en la vecindad de aquel terrible –y sumamente antifilosófico– aserto de Margaret Thatcher: TINA, there is no alternative. Y en ese contexto de discurso lo que tenemos es “pensamiento único”: el socialismo sería lo que se construyó en la Unión Soviética, y como fracasó históricamente y además es indefendible (en términos normativos), la cuestión está zanjada.

 

Así que “el socialismo”, en singular, significará para esta gente una sociedad estalinista o posestalinista: estatalización de todos los medios de producción (o la gran mayoría), planificación central imperativa, y despotismo político.

 

Señalo de entrada que si eso fuera el único socialismo posible, estaría bien declararlo cadáver y darle sepultura. (Para mí, ninguna de esas tres notas pertenecen a la definición del socialismo deseable: luego volveré sobre ello.) Si “socialismo” fuera sólo lo que resume Leszek Kolakowski que era para los jerarcas estalinistas y posestalinistas (“la dictadura arbitraria del partido comunista, en la ausencia de libertades civiles y en la nacionalización de todo, incluidos los conocimientos históricos, las mentes humanas, los medios de comunicación y las relaciones entre personas”[1]), entonces enterremos el cadáver de una bendita y maldita vez.

 

Pero, por supuesto, no es el caso. No sólo la URSS en 1975, por ejemplo, intentaba –seamos benévolos y concedamos el beneficio de la duda— construir un socialismo: también lo intentaba Suecia por esas mismas fechas, y de otra manera lo intentan hoy Venezuela o Bolivia; y no cabe duda de que se trata de sociedades muy diferentes. Podrá uno tener la opinión política que quiera de Evo Morales, pero desde luego no es Stalin.

 

Así que comencemos otra vez. Como en el comienzo de aquel poema de Robert Browning (1812-1833), “El funeral de un gramático”, Let us begin and carry up this corpse/ singing together… (“Andad, amigos, levantemos este cadáver/ cantando todos juntos…”).

 

¿Agotamiento de una tradición? Constatamos desde luego: 1) extinción del pseudosocialismo soviético; 2) degeneración extrema de la socialdemocracia. Lo llaman socialismo y no lo es…

 

Constatamos además: 3) gran debilidad de las propuestas socialistas anticapitalistas no contaminadas de estalinismo (lo que puede representar el micropartido Izquierda Anticapitalista en España, por ejemplo; o el NPA en Francia). Hablo de Europa, claro; otra cosa sería mirar por ejemplo hacia América Latina.

 

¿Qué socialismo me importa, y me parece defendible? Las notas serían: anticapitalista, antipatriarcal, ecológico, democrático. Para abreviar hablo de ecosocialismo. Aclaro que, para mí igual que para muchísima otra gente, el valor socialista básico es la igualdad (pero aclararía también, si tuviésemos más tiempo, que la igualdad no puede desvincularse de la libertad, como bien argumentó –entre otros socialistas antiautoritarios—Cornelius Castoriadis).

 

Incompatibilidad de fondo entre capitalismo y democracia, y entre capitalismo y sustentabilidad. Voy a lo segundo.

 

La naturaleza intrínsecamente expansiva del capitalismo choca contra los límites de una biosfera finita. El capitalismo, con su sueño de crecimiento indefinido de los beneficios (que exige el crecimiento indefinido de la producción y el consumo), es una revuelta contra el principio de realidad.

 

Si crece, devasta (lo ecológico); si no crece, devasta (lo social). Es una máquina infernal. Nos ha situado ya a un paso del colapso civilizatorio.

 

Podemos partir del enorme asunto del calentamiento climático, por ejemplo. Se tome como se tome, tratar de resolverlo (cumplir con los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero que dice haber asumido la UE, por ejemplo), aunque sea con herramientas económicas liberales de tipo cap and trade, exige una regulación global de la economía. No andan tan desencaminada la ultraderecha estadounidense cuando denuncia a los ecologistas como socialistas encubiertos (ya saben, sandías verdes por fuera y rojas por dentro), ya que hacer frente –en la realidad y no retóricamente— a nuestros problemas ecológicos exige, de hecho, intervenir decisivamente en la sacrosanta libertad capitalista de decidir las inversiones sin la menor intervención externa.

 

Capitalismo no es igual a mercados competitivos; socialismo no es igual a ausencia de mercados competitivos. En efecto, no debemos dejar de señalar que hay un sesgo ideológico importante en la identificación de “capitalismo” con “economía de mercado” (al menos en el sentido de que son posibles economías industriales no capitalistas donde los mercados desempeñen un importante papel: Oskar Lange, entre otros grandes economistas, andaba escribiendo sobre socialismo de mercado ya en los años veinte del siglo XX).

 

El modo de producción capitalista incluye al menos (a) la propiedad privada de los medios de producción más importantes, (b) la acumulación de capital como principio motor del sistema, (c) decisiones privadas sobre la inversión y la producción, guiadas por la lógica del beneficio a corto plazo, (d) el encauzamiento de los “factores de producción” (naturaleza, trabajo y capital) por las vías del tráfico mercantil, como caso central del más amplio fenómeno de mercantilización progresiva de todas las esferas de la existencia humana, y (e) mercados más o menos competitivos.

 

De este modelo se deriva una irrefrenable tendencia a la expansión económica. Ahora bien: nunca se repetirá lo suficiente que no es posible la expansión económica indefinida dentro de una biosfera finita. El capitalismo, movido por el acicate de la búsqueda competitiva de la máxima ganancia, depreda la biosfera y agota los recursos naturales. Su cultura expansiva –«más es mejor»– se opone frontalmente a la cultura de la suficiencia –«suficiente es mejor»–, de la mesura, de la sobriedad, del autodominio, que caracterizaría a una sociedad ecologizada.

 

Cualquier tipo de desarrollo sustentable, cualquier clase de modo de producción ecológicamente compatible, exigiría tantas limitaciones de los rasgos (a), (b), (c) y (d) que por muchos mercados más o menos competitivos (e) que tuviese (y algunos tendría, desde luego), no veo mucho sentido a seguir llamándolo «capitalismo».

 

Otra forma de verlo: no cabe duda de que hay diferentes formas, diferentes variedades de capitalismo. Es mucho lo que separa al capitalismo fordista y keynesiano de los “años socialdemócratas” posteriores a la segunda guerra mundial (piénsese por ejemplo en la Suecia de los años sesenta del siglo XX) del capitalismo posfordista y neoliberal que se ha ido imponiendo en estos decenios últimos (piénsese en la Gran Bretaña de Margaret Thatcher y Tony Blair). Pues bien: de lo que no puede caber duda es de que un capitalismo de verdad sostenible, si tal cosa fuese posible, sería aún más diferente de todo lo que hemos conocido en los últimos dos siglos que aquellas dos variedades históricas de capitalismo entre sí.

 

¿Por qué sigue siendo necesario el socialismo –el ecosocialismo?

  1. Explotación laboral y alienación cultural
  2. Crecimiento de las desigualdades, tanto intra- como internacionales
  3. Descontrol “fáustico” de la tecnociencia
  4. Devastación ecológica

 

Por ello: ecosocialismo o barbarie. (Si hay que hacer apuestas, yo diría que están treinta a uno a favor de la barbarie. Pero la common decency de la que hablaba George Orwell, la decencia humana básica, debería llevarnos a optar por el ecosocialismo.)

 



[1] Leszek Kolakowski, “Entres ruinas movedizas” (1992), en Por qué tengo razón en todo, Melusina 2007, p. 253.

artesanía

Una situación –de esas en apariencia insignificantes— que me vuelve a la cabeza una y otra vez, en los últimos días: yo estaba en la Gare d’Austerlitz, en París, haciendo cola (para confirmar un billete de tren) frente a las taquillas de la SNCF, la empresa francesa de ferrocarriles. Siete u ocho taquillas abiertas, con sendos empleados atendiendo a la gente; y la mirada que, durante la espera, uno pasea distraídamente por la sala, los clientes, los empleados… Hasta que uno repara en algo que llama poderosamente la atención. Uno de esos empleados de la SNCF –lo llamaré Michel— no deja de sonreír afectuosamente mientras despacha billetes u organiza itinerarios. Con independencia de quién sea en ese momento su interlocutor o interlocutora, parece prodigar una amabilidad franca y desinteresada –más no por ello desatenta a la particularidad de los deseos e intereses de quien tiene enfrente–, y se diría que disfruta realizando su trabajo. Entiéndaseme bien: ninguna de las otras empleados y empleados estaba tratando mal a los usuarios del servicio. Realizaban correctamente su trabajo. Pero la irradiación de serena amabilidad y contenida alegría de Michel resultaba tan llamativa que días después aún sigue rondándome.

En estos tiempos de obligatoria simpatía impostada en tantas situaciones de trato laboral –keep smiling o rescindiremos tu contrato–, la actitud de Michel destaca, quizá, todavía más poderosamente. A mí, que desconfío de esa nueva forma de control social llamada “pensamiento positivo”, me ha hecho recapacitar otra vez sobre la importancia de la amabilidad en el trato cotidiano. Y también sobre el privilegio que hoy supone poder desempeñar un trabajo donde el disfrute sea posible –aunque, sin duda, no todos los que se encuentran en esa situación de objetivo privilegio aprovechen su oportunidad.

Por este camino desembocaríamos rápidamente en la noción de artesanía… ¿Puedo recomendarles el libro de Richard Sennett?[1]



[1] Richard Sennett, El artesano (The Craftsman), Anagrama, Barcelona 2009.

naufragios

Hoy, más riqueza, más conocimiento y más capacidad tecnológica acumulada que en ningún momento anterior de la historia de la humanidad; y sin embargo este mundo se encamina –se diría que inexorablemente— hacia el colapso.

No sorprende que la gente preste tanta atención al centenario del hundimiento del Titanic, en este abril de 2012.

sobre capitalismo y democracia

Comí en Cantoblanco con Tomás Pollán (otro de esos lujos que los profesores de la UAM podemos permitirnos de vez en cuando; hace unos días me refería a Luis Enrique Alonso…). En cierto momento recordó un pasaje impresionante de un libro de conversaciones de cierto periodista económico norteamericano con Milton Friedman y Gary Becker, chefs de file del ultraliberalismo made in Chicago. En un momento dado el periodista preguntaba a los dos premios Nóbel: si tuviesen que optar ustedes entre un régimen dictatorial, pero con mercado libre, y una democracia que emprendiese políticas redistributivas ambiciosas, ¿qué elegirían? Y la franca opción de ambos era: la dictadura.

notas de Pedro Prieto sobre Repsol-YPF, Argentina y España

Durante la última dictadura argentina (1976-1983), llamada eufemísticamente “Proceso de Reorganización Nacional”, que tuvo hasta Cuatro Juntas Militares de Gobierno, hubo unas 30.000 personas desaparecidas (hechas desaparecer, para ser más exactos con las palabras) por dichas Juntas, tal como quedó claramente establecido por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) que dirigió el ya fallecido escritor argentino Enersto Sábato, durante la presidencia de Raúl Alfonsín en Argentina.

Los hechos descubiertos por esta Comisión, creada por los propios argentinos para lavar su memoria y recuperar su dignidad, llevaron al juicio y encarcelamiento de prácticamente todos los grandes responsables, incluidos jefes militares de la Junta, con cargos de ex Jefes de Estado. Toda una lección para los españoles.

En esa triste y oscura época, mientras en Argentina desaparecían 30.000 personas, gobernaron en España tres gobiernos distintos: el de Adolfo Suárez (UCD), el de Leopoldo Calvo Sotelo (UCD) y el de Felipe González. Pero también gobernaron con posterioridad y mientras los argentinos estaban juzgando a estos dictadores, Felipe González, José María Aznar e incluso José Luis Rodríguez Zapatero.

De todos esos desaparecidos se cuentan unos 600 españoles, identificados con nombres y apellidos.

Me pregunto cómo es posible la indecente actuación de los sucesivos gobiernos españoles, que se mantuvieron en silencio y no exigieron, hasta el día de hoy, de forma seria, el esclarecimiento de estos crímenes de sus propios ciudadanos y la condena de los asesinos, que si han llegado a la cárcel, algunos de ellos hace muy pocos años, ha sido por la propia reacción argentina, no por la nula presión de gobierno español alguno.

Me pregunto por los medios de difusión del pesebre y del abrevadero, prácticamente escondiendo estas atrocidades y siendo cómplices de la inacción de los sucesivos gobiernos españoles.

Para colocar las cosas en su contexto, baste recordar que ETA asesinó a unas 950 personas durante medio siglo. En Argentina se asesinó e hizo desaparecer, para que los familiares no pudieran enterrar a sus seres queridos a 600 españoles en apenas 7 u 8 años. Compárense los titulares en medios y las acciones de los diferentes gobiernos españoles, con las que estos mismos gobiernos y los serviles medios a su disposición han dedicado a 600 españoles asesinados apenas en el lapso de 7 ú 8 años. Bien por exponer los crímenes de los primeros a manos de los asesinos de ETA, pero ¿y de los 600 restantes, que pasa, que nunca existieron?

Por eso, cuando veo la inmensa agresividad del gobierno español actual, amenazando abiertamente al gobierno argentino en pleno (si se atreven, sufrirán represalias, o tendrá consecuencias, han llegado a decir, como si fuésemos los EE. UU. y nuestro país hermano, que ha acogido a millones de españoles durante siglos fuese el apestado gobierno de Corea del Norte. Incluso la palabra “apestado” ha sido utilizada para amenazar y señalar como quedaría Argentina, si se atreven  nacionalizar YPF), porque ha pensado en nacionalizar, en parte o en todo, una empresa argentina estratégica que fue previamente privatizada, como YPF y desgajarla del control que adquirió su comprador, la compañía multinacional REPSOL, no puedo evitar dejar de compararlo con aquella tremenda inacción, silencio oneroso y cómplice, ese vergonzoso mirar para otro lado, mientras se seguía haciendo negocio con aquellas dictaduras, de todos esos gobiernos españoles.

Además, ¿de qué hablan? Más de la mitad de la propiedad de Repsol es extranjera y además es la segunda empresa española con más presencia en paraísos fiscales (12 filiales en las Islas Caimán y una en Liberia). ¿Es esto una empresa “española”, como para que merezca las amenazas tan flagrantes del gobierno español al gobierno argentino, por una amenaza de retrocesión de una privatización previa que muchos juzgaron escandalosa y vendepatria por parte del gobierno argentino de Eduardo Menem?

Repsol antes era una empresa pública. Es decir: de todos, y no de unos amigotes que valen su peso en oro. Como del Estado argentino era YPF.

Hace ya tiempo que nos expropiaron Repsol; concretamente entre 1989 y 1997, cuando Felipe González y Aznar se la quitaron de encima vendiéndola al peso. Tal sucedió con otras importantes empresas de sectores estratégicos, como Telefónica o Endesa, todos imperios boyantes que obtienen cada año beneficios de miles de millones que no acaban en las arcas públicas. Limosna de un año por los beneficios de una vida.

Es una vergüenza para este gobierno español y para los anteriores. Una gran vergüenza para los medios del pesebre y del abrevadero españoles. ¿A qué intereses sirven estos gobiernos y estos  medios de difusión tan falsarios? ¿Para quién trabajan realmente, para los ciudadanos españoles que se supone que los eligieron, o para las empresas multinacionales, sin alma, sin patria y sin otros intereses que los de unos golfos que acumulan riqueza de manera indecente?

[Véase también el artículo de Juan Torres: http://blogs.publico.es/dominiopublico/5101/repsol-no-es-espana/

Así como el de Carlos Abel Suárez, María Julia Bertomeu, G. Buster y Antoni Domènech:   http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4883]