Tres noticias tremendas en estos días de agosto: “Lula celebra el hallazgo de petróleo frente a Amazonia” (y no sólo eso, sino que la petrolera brasileña, Petrobras, ha cerrado en junio un acuerdo con su homóloga mexicana para buscar juntas más petróleo en las aguas profundas del Golfo de México).[1] Por otra parte, “Noruega desoye el veto europeo y seguirá adelante con la explotación petrolera [y gasística] del Ártico”.[2] Finalmente, “Trump toma el control de una quinta parte del petróleo de Venezuela”.[3] El pelotazo imperialista de Trump sorprende por su magnitud, pero no por su orientación. En cambio, desasosiegan los rumbos que prosiguen el socialdemócrata Lula (para muchos, la Gran Esperanza Blanca de la izquierda mundial) y la ecológica Noruega. Ya se ve de qué va esto: quemar todo lo quemable, atizando los fuegos de un Piroceno que extinguirá a la humanidad… Es la carrera competitiva hacia el fin del mundo, donde los desastres asociados con el calentamiento global y los vinculados a las IA se disputarán la primacía.
[1] Redacción de la BBC: “Qué se sabe del controvertido hallazgo de petróleo cerca del río Amazonas”, 18 de agosto de 2026; https://www.bbc.com/mundo/articles/ce3q0098nkvo
[2] Ignacio Fariza, “Noruega desoye el veto europeo y seguirá adelante con la explotación petrolera del Ártico. El jefe de la mayor energética del país, Equinor, afirma que el crudo y el gas se enviarán a cualquier otra parte del mundo si la UE los rechaza”, El País, 24 de agosto de 2026; https://elpais.com/internacional/2026-08-24/noruega-desoye-el-veto-europeo-y-seguira-adelante-con-la-explotacion-petrolera-del-artico.html
[3] Jorge González Márquez, “Estados Unidos obtiene el control de una quinta parte del petróleo venezolano”, Descifrando la guerra, 30 de agosto de 2026; https://www.descifrandolaguerra.es/estados-unidos-petroleo-venezolano/