sobre gimnasios y la alienación cotidiana

En su “Carta al director” una mujer, Laura,[1] sintetiza así la rutina cotidiana: “Madrugar, metro, trabajo, gimnasio, cena, dormir y repetir”. Uno recuerda la crítica de la contracultura francesa de los años 1960 –digamos: situacionista, sesentayochista– que se plasmaba en la terna métro, boulot, dodo (“metro, curro y piltra”).[2] Que en la lista de situaciones repetitivas y alienantes se haya colado el gimnasio vale por todo un tratado de sociología: uno que explicase el cambio que lleva desde el capitalismo fordista-keynesiano al capitalismo neoliberal, con su exigencia de rendimiento constante y cuerpos perfectos validados por la mirada del Gran Hermano.

 

[1] “Carta al director” de El País, 7 de septiembre de 2026.

[2] https://www.afsacramento.org/pourquoi-dit-on-metro-boulot-dodo/