sobre la crisis en Cataluña (y en toda España)

No imaginaba que no abordar en este blog el conflicto catalán pudiera ser interpretado como aquiescencia a la represión del 1-O, pero ha sido así. Me escribía ayer un amigo desde Barcelona:

“He esperado a ver cual era la siguiente entrada en tu blog, por si,  aunque fuese tarde, llegaba algún comentario sobre lo sucedido el 1 de octubre en Cataluña. Vaya por delante que yo me he vuelto independentista no por ninguna cuestión identitaria, ni de clase, sino con la esperanza de poder crear un país mejor (cosa que se ve muy difícil o muy lejos en la España del PP y el PSOE) y en la convicción de que, a la vez, pueda generarse una oportunidad de avanzar también hacia la república y hacia un nuevo orden constitucional en España (ciertamente de una forma extraña), en la línea de lo que sostienen Cotarelo o Santiago Alba Rico. Pero desde luego no me refiero a que esperase que te pronunciases sobre el referéndum en sí, ni sobre el independentismo catalán. Puedes orillar perfectamente la cuestión política si no te interesa o no quieres decir nada al respecto. ¿Pero las cargas policiales brutales contra personas en actitud de resistencia pasiva, que únicamente querían votar en un referéndum ya declarado formalmente ilegal y, por tanto, desde el punto de vista del propio Estado, irrelevante? No se trata de la represión de las fuerzas del orden estatales contra el independentismo catalán, sino contra un movimiento subversivo pacífico. Hoy es contra el independentismo  catalán y mañana contra cualquier otro movimiento pacífico que se oponga al régimen de la ley mordaza…”

Intento aclarar, entonces, en las líneas que siguen. En primer lugar, algo obvio: hay muchos asuntos sobre los que no escribo en este blog, incluyendo bastantes de la máxima importancia (no tengo criterio para ello, o tiempo, o ánimos…); y por otra parte nunca he escrito ninguna reflexión seria sobre nacionalismos o movimientos de independencia nacional en ninguna parte (no soy especialista ni es un terreno donde me sienta cómodo).

Por otra parte, en conjunto estoy escribiendo menos en este blog desde hace un año y pico. Una parte de esa tarea de reflexión/ análisis/ comentario la he trasladado a la cuenta de Twitter (@JorgeRiechmann). También es ahí donde he ido anotando alguna cosa sobre lo sucedido en Cataluña (y el resto del Estado) en las últimas tres semanas. Resumo, copiando algunos enlaces.

La posición razonable sobre conflictos nacionalistas y territoriales me sigue pareciendo, grosso modo, la de Paco Fernández Buey (y antes Manuel Sacristán, aunque este último escribió mucho menos sobre ello). Lo recordé estos días pasados: https://twitter.com/JorgeRiechmann/status/918127939740426241

Esa posición -que hoy pasa por defender un referéndum con garantías y posibilidad de secesión, si hay mayoría para ello en Cataluña- la actualiza en cierta forma Albert Recio: https://twitter.com/JorgeRiechmann/status/918132338818764800

Me sobrecogió la represión del 1-O, igual que a mucha gente: https://twitter.com/JorgeRiechmann/status/914752340128870400

Junto con mi amigo palentino José Sarrión: https://twitter.com/IUPalencia/status/914599719988588549

He tomado posición pública junto con profesores catalanes: https://twitter.com/JorgeRiechmann/status/916383477494435840

He defendido un referéndum legal y pactado: https://twitter.com/JorgeRiechmann/status/916667356679634944

Manuel Rivas ha estado muy en su sitio. He retuiteado muchos textos suyos, en castellano y en gallego: https://twitter.com/Rivasbarrs/status/918096224246476800

 

 

Los textos de Antonio Turiel me han parecido buenas aportaciones: https://twitter.com/amturiel/status/918068185324191744

De hecho, he agrupado su extensa reflexión sobre la cuestión catalana en un solo documento ya publicado anteriormente en este blog: AM Turiel sobre descenso energético, colapso y procès catalán

Javier Pérez-Royo ha ido tejiendo una posición constitucionalista que he publicado: https://twitter.com/JorgeRiechmann/status/917689065922842624

 

También Pérez-Tapias ha reflexionado con lucidez estos días, y he difundido tuits suyos: https://twitter.com/japtapias/status/918135581531664384

 

He retuiteado información sobre la represión: https://twitter.com/apuente/status/916624496794198016

 

(Atención, no obstante: esa represión injustificada y execrable del 1-O ha sido por otra parte todo un éxito político para el independentismo catalán. En pocas horas hizo avanzar la causa mucho más que los mayores esfuerzos constructivos en largos años… Es un cálculo que sin duda algún Estado Mayor debió de hacer.

Se puede decir al revés: la represión encargada por el Gobierno central fue no sólo un dislate moral, sino un mayúsculo error político si se deseaba evitar la deriva hacia la secesión de Cataluña.)

Me he sumado a la voz de amigxs y personas cercanas en Cataluña: https://twitter.com/dosmesdoscinc/status/917445945142513665

 

 

 

E igualmente fuera de Cataluña: https://twitter.com/nichtmitmachen/status/916288567822909441

Me he ganado diversos reproches de independentistas (porque pienso que han sido irresponsables los movimientos del Govern y la mayoría parlamentaria independentista estas semanas últimas): https://twitter.com/JorgeRiechmann/status/915892797135364096

 

No cuestiono la impresionante movilización cívica de una parte muy importante de la sociedad catalana (quizá ahora el independentismo sea mayoritario: no podemos aún saberlo). Pero un órdago independentista en estos días no iba a salir bien, como analizaron -entre otros- Josep Fontana o Ignacio Sánchez Cuenca: https://twitter.com/Viejo_Topo/status/914384450397593600

 

Y tengo serias reservas frente a lo tribal/ identitario (que me parece juega un papel más importante en la movilización actual de lo que en general se admite desde la izquierda -igual que el aspecto de “secesión de nación rica”, estaremos mejor fuera porque “España nos roba”): https://twitter.com/JorgeRiechmann/status/915187133568241664

 

Bueno, no deseo alargar mucho más estas líneas… Perspectiva de futuro, con esta valiosa reflexión de Francesc Miralles desde Valencia: “No se nos escapa que los requisitos necesarios para una reforma profunda de la Constitución que satisfaga el encaje territorial son extraordinariamente duros: según el artículo 168 de la Constitución Española para modificar algún artículo del título preliminar (en quien reside la soberanía, artículo 1, la indisoluble unidad de la nación española, artículo 2, o el ejército como garante de la unidad de España, artículo 8 entre otros) son necesarios dos tercios del Congreso y el Senado, convocar elecciones, conseguir de nuevo dos tercios en cada cuarto y luego aprobarla en referéndum. Pero también, atención, es necesaria esta mayoría reforzada para modificar el estatus de la Corona o el catálogo de derechos fundamentales directamente exigibles por los ciudadanos en amparo ante los tribunales. El derecho a la salud, el trabajo, la vivienda, el medio ambiente, las pensiones o la dependencia quedan fuera de este catálogo y su protección muy disminuida.

La extraordinaria dificultad para modificar estas cuestiones se llama, en Derecho Constitucional, cláusula de intangibilidad implícita: el modelo está diseñado para que la Constitución sea prácticamente irreformable; cuando para su aprobación en 1978 tuvo suficiente con la mayoría absoluta y una aprobación en referéndum por mayoría simple, independientemente de que luego lograra un consenso mayor, y siempre bajo la amenaza militar. Pero también en Derecho Constitucional aprendí, ya en primero de licenciatura, que este diseño rígido cuenta con un agujero, un evidente problema de diseño: los artículos que marcan las mayorías necesarias y regímenes de reforma de la Constitución –el 166, 167 y 168– están fuera del perímetro de necesidad de reforma reforzada. Esto significa en la práctica que una reforma convencional –un 60% de ambas cámaras, en una sola legislatura y con un referéndum sólo si así lo solicita un 10% de los diputados– podría alterar estos artículos y de rebote los pilares enteros de la arquitectura constitucional.

A criterio del catedrático de Derecho Constitucional en la Universitat de València Roberto Viciano, sería tanto posible a nivel legal como ajustado a la Constitución añadir un artículo extra (168 bis o 169 bis) que regulara la convocatoria y condiciones de una Asamblea Constituyente y/o, en todo caso, los mecanismos del ejercicio de una reforma constitucional limitada por vía popular, que podría contar con requisitos distintos a las otras modalidades. La posibilidad constitucional existe, aunque evidentemente no es ni de lejos inmediata con los equilibrios actuales. Para lograr algo así habría que articular una nueva mayoría que hoy no existe, una alianza que no sólo debería ser partidista sino social. (…). Es cierto que se respira miedo. Que la movilización política de los de la rojigualda y el pollo nunca ha sido buen síntoma social. Por más que en muchos casos hayan hecho desaparecer el águila de su simbología, los cánticos, los brazos en alto y los hábitos violentos son los de siempre. Pero ante ellos no basta con secundar campañas de punta en blanco a cargo de creativos de publicidad que ceden el protagonismo a gobiernos en despachos. Ese tiempo ha pasado. Sin un verdadero movimiento democrático que propugne el protagonismo popular y la apertura política de una sociedad madura, 40 años después y sin ruido de sables, estamos seguramente condenados a morir aplastados por el nacionalismo de Estado, a ser las próximas víctimas del “A por ellos”. Puede que a los catalanes y valencianos nos toque el turno antes, pero un Estado a la turca tiene a la larga los mismos efectos para todos.

Como decía el escritor Joan Fuster, que tanto molestaba a “los pacíficos ciudadanos con banderas españolas” que le pusieron varias bombas en su casa, “la política la haces o te la hacen”: sería una grave irresponsabilidad colectiva dejar los reaccionarios el dominio del espacio público. También tal día como este nueve de octubre, pero hace sólo cincuenta años, asesinaban Ernesto Che Guevara. “… si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros”, nos dejó dicho. Es bien simple: hagámoslo saber a la vecina y al vecino. Que no estamos solos. Y que somos más.”

(Francesc Miralles en http://ctxt.es/es/20171004/Firmas/15479/valencia-nou-d’octubre-ultraderecha-ctxt.htm )

Finalmente, recupero aquí el texto de la declaración que firmé (y difundí activamente para que fuese firmada por otros profesores y profesoras) estos días pasados:

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DECLARACIÓ SOBRE LA CRISI A CATALUNYA

English Català

“No hi ha ningú que neixi odiant una altra persona pel color de la pell que té, el passat que porta amb si o la religió que professa… si les persones poden aprendre a odiar, també poden aprendre a estimar”

(Nelson Mandela)

In English: https://www.change.org/p/open-declaration-on-the-crisis-in-catalonia-towards-de-escalation

In Spanish: https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/philosophers-working-at-catalan-universities/declaraci-n-sobre-la-crisis-en-catalu

 

Els sota signants, filòsofs que treballem en universitats catalanes, declarem que:

1.     Rebutgem la violència policial contra ciutadans no violents que es va viure l’1 d’octubre de 2017 a Catalunya. En una democràcia, una violència d’aquesta mena no pot ser mai justificada, hi hagi o no hi hagi hagut una sentència del Tribunal Constitucional d’Espanya sobre la il·legalitat del referèndum. No era necessari emprar la violència per tal d’impedir que es celebrés. Fem una crida a tots els polítics espanyols i catalans perquè s’abstinguin de fer ús de la violència, recórrer a accions unilaterals, promoure provocacions o manipular l’opinió pública. La llibertat d’expressió i el diàleg respectuós, valent-se de l’argumentació i la consideració dels fets, han de ser la manera de resoldre les disputes polítiques.

2.     Com a primer i immediat pas per reduir la tensió, proposem als governs espanyol i català que es constitueixi una Comissió formada per representants experts de tots els principals partits polítics, inclosos els de l’oposició de tots dos parlaments, amb el propòsit de construir un consens respecte a quines normes substantives i de procediment caldria seguir per tal de reduir i resoldre un conflicte d’aquestes característiques. A més, la Comissió hauria d’incorporar experts en dret nacional i internacional, ètica, filosofia política i especialistes en resolució de conflictes.

3.     Caldria considerar no solament el marc jurídic de la legislació espanyola sinó també parts del dret internacional, com ara l’Acord de Hèlsinki (article 1.III), el Tractat UE Maastricht (article 4.2), el Codi de Bones Pràctiques del Consell d’Europa sobre referèndums, així com la Carta de les Nacions Unides, el Pacte Civil de les Nacions Unides i la Resolució 2625 de l’Assemblea General de les Nacions Unides. Tots els partits polítics involucrats, els responsables de prendre decisions i les organitzacions no governamentals haurien de seguir estrictament les normes pertinents. Pacta sunt servanda.

4.     En la mesura que les normes jurídiques no determinen suficientment la resolució de conflictes, la solució ha de basar-se en normes ètiques que han de ser discutides lliurement i acceptades per la Comissió.

5.     Si bé és improbable –tot i que no impossible- que tots els membres de la Comissió acceptin un consens sobre procediments i altres normes per a la reducció i resolució de conflictes, la majoria requerida per a l’acceptació de les normes de treball hauria de superar àmpliament el 50%. En democràcia, les decisions transcendentals, les que tenen un efecte a llarg termini sobre les generacions futures, els acords requereixen majories clares i significatives, tal com es fa a l’hora d’acceptar o revisar constitucions en molts països.

6.     Un referèndum negociat sobre la independència catalana podria ser una sortida, encara que no l’única. Els referèndums s’han de preparar bé, requereixen un debat públic just, ben informat i imparcial, guiat pels ideals de la democràcia deliberativa. En aquest debat, les opcions alternatives, com ara una major autonomia per a Catalunya o una reforma federal d’Espanya, haurien d’estar també sobre la taula. La Comissió hauria d’elaborar aquestes propostes i enviar-les als parlaments espanyol i català per a un debat informat. Amb el consentiment de totes les parts, els assessors d’organitzacions internacionals podrien ajudar a negociar un acord entre els parlaments. Repetim, en aquest sentit, que tant en les votacions parlamentàries com en les públiques, les majories haurien de ser clares i significatives.

7.     El conflicte ha d’abordar-se de manera que reconegui que Catalunya no és l’únic lloc amb una moviment independentista a Europa i que l’exigència d’una major autodeterminació ha de ser equilibrada amb altres tasques i desafiaments importants als quals s’enfronta la Unió Europea. Ens prenem seriosament la declaració dels partidaris de la independència catalana segons la qual es consideren pro-europeus, a diferència d’altres moviments nacionalistes. Creiem que una actitud pro-europea ha de tenir en compte la consideració dels interessos rellevants de tota la Unió Europea.

Amb aquests primers passos, el nostre objectiu és ajudar a reduir la perillosa escalada d’accions i emocions en aquest moment crític. Aquests “jocs del gallina” (Bertrand Russell) poden acabar molt malament. Si el conflicte continua, totes les parts poden patir pèrdues molt greus i lamentables. És essencial aturar l’escalada del conflicte.

 

Convidem a tots els ciutadans de Catalunya, Espanya i al rest del mon a afegir-se a la declaració.

 

https://www.change.org/p/open-declaration-on-the-crisis-in-catalonia-towards-de-escalation