tienes que decidir con quién estás

Frente a la tentación –presente siempre— de huida hacia lo alto y hacia lo abstracto: hundir la cara en la piel cubierta de pelo de algún hermano animal.

Si nos salvamos, nos salvamos todos. En el “o todos o ninguno” tenemos que incluirlos a ellos, los peludos hermanos menores.

Una pescadería en el Mercado de Maravillas. Me llama la atención un cangrejo de río agarrado por las pinzas del borde de una caja de porespán, con el cuerpo colgando hacia fuera: cuando voy a depositarlo dentro de la caja para que no caiga al suelo, me doy cuenta de ambas pinzas están profundamente clavadas en el porespán, inmovilizándolo en esa posición cruenta y oprobiosa, y veo otros cangrejos clavados de manera análoga –sin duda por el pescadero. Intensa sensación de asco y vergüenza. Quien es capaz de hacer esto puede hacer cosas mucho más horribles todavía.

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Comida en el Ecocentro de la calle Esquilache. La misma impresión deprimente que cuando lo visité por vez primera, hace ya tantos años: por cada libro de ecología hay trescientos de curación por las piedras, tarot o angeología.

Bebería de tus palabras día y noche, como de una fuente inagotable: porque lo que cuentas es la verdad de tu vida.

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Cuando estés repitiendo tu itinerario acostumbrado, repetido mil veces y automatizado hasta la indiferencia, recuerda: hay siempre varios trayectos posibles para llegar a un lugar, y ahora mismo podrías estar explorando la calle de al lado.

El arte es una navaja multiusos: gran cantidad de errores y malentendidos se derivan de la suposición de que es sólo un martillo, o sólo un abrelatas, o sólo un destornillador…

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Una fotografía de la situación de mi país: desde que gobierna el Partido Popular, o sea en 1996-2002, España tiene 26.500 vigilantes privados más y 6.000 policías menos. Las empresas de seguridad privada facturarán en el 2002 un 45% más que en 1996. Y la criminalidad en las ciudades ha aumentado casi un 10% en el mismo período.

En sólo seis años, 1997-2002 –el período de gobierno del PP–, el precio medio de la vivienda ha aumentado un 91%, mientras que el porcentaje de viviendas protegidas caía a mínimos históricos (un 10%, frente a un 60% hace veinte años). Y entre 1996 y 2001, los alquileres de las viviendas se han encarecido un 68’5% por encima de la inflación.

El incremento del precio de la vivienda en 1997-2002, en el caso de Madrid, alcanzó el 118%, y en Barcelona el 125%.[1]

Más datos recogidos en prensa[2]: hace una década el porcentaje de prostitutas inmigrantes no superaba el dos por ciento. Ahora, en España hay más de 300.000 meretrices trabajando en mil prostíbulos –contabilizados por la Guardia Civil– y de ellas el 70% son inmigrantes. Un 50% por cierto colombianas, un 10% procedente de los países del Este, y un 6% nigerianas. En total, el tráfico del sexo mueve en nuestro país dos billones de pesetas.

Mientras centenares de millones de seres humanos sólo disponen de un dólar por día para sobrevivir, cada bovino que nace entre Finlandia y el sur de Italia tiene derecho a un dólar diario de subsidio por parte de la Unión Europea.

“Hay una palabra que los desempleados pronuncian repetidamente en sus monólogos, una palabra, aparentemente inapropiada, a la que invocan en tono de demanda o de súplica durante sus conversaciones con el periodista. Es la palabra paz, la paz entendida como un asiento mínimo material, anímico y afectivo sobre el que poder reconstruir sus vidas desarboladas por la inestabilidad permanente, minadas por la ansiedad. Necesito un poco de paz.[3]

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Cuesta trabajo imaginar un medio mejor para esclavizar a las personas, en sociedades formalmente libres, que la generalización de la vivienda en propiedad, con precios por las nubes, como la hemos conocido en España en los últimos años. Cuando más de la mitad de los ingresos conjuntos de una pareja de asalariados se va en pagar el crédito hipotecario, a veinte o treinta años vista, con que compraron el pisito, ¿quién va a poder pensar en enfrentarse al jefe, en dejar de marcar el paso, en salirse de la fila, ni siquiera un instante? ¿Quién va a caer en la cuenta de que en una sociedad bien ordenada una necesidad básica como es la del alojamiento se satisfaría racionalmente mediante la provisión de viviendas de alquiler para todos, viviendas de buena calidad, de propiedad pública, con alquileres proporcionados para que los bienes comunes fuesen bien cuidados, pero lo bastante bajos como para evitar que las cuestiones secundarias ocupen el lugar de los asuntos principales

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Otra fotografía, geopolítica en este caso. Estados Unidos, inmerso en su cruzada “antiterrorista”, encarga a una empresa estadounidense –Riptech, creada por antiguos expertos del Departamento de Defensa de los EE.UU.– un informe sobre la procedencia de los ataques “ciberterroristas” contra objetivos en internet. Se rastrean más de 11.000 millones de registros de cortafuegos y sistemas de detección de intrusos pertenecientes a empresas y organismos de treinta países.

Según el informe resultante –“Internet Security Threat Report”, de septiembre de 2002–, los ataques ciberterroristas entre enero y junio de 2002 provienen: de EE.UU., en un 40%; de Alemania en un 7’6%; de Corea del Sur en un 7’4%; de China en un 6’9%; de Francia en un 5’2%; de Canadá en un 3%; de Italia en un 2’7%; de Taiwán en un 2’4%; del Reino Unido en un 2’1%, y de Japón también en un 2’1%. Entre las naciones clasificadas por EE.UU. como “promotoras del terrorismo” (Cuba, Irán, Sudán, Irak, Libia, Corea del Norte y Siria), sólo se registra algún ataque aislado desde las tres primeras. Ningún ataque, de los 180.000 confirmados en todo el mundo, se realizó desde suelo iraquí. Lo más delirante de todo es que a base de situaciones semejantes a ésta es como los EE.UU. justifican su inminente guerra “antiterrorista” contra Irak…

El machacado pueblo de Irak va a sufrir otra guerra por una razón táctica, en EE.UU. hay unas elecciones el 5 de noviembre que quieren ganar los republicanos, y por otra estratégica: el control de las reservas de petróleo iraquíes. Y, como guinda del pastel, un montón de pretextos, empezando por la “guerra contra el terrorismo”.

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“Toda noción del desarrollo o el progreso social que pretenda modificar el modo de producción y reproducción industriales modernos sin cuestionar sus compromisos sociales fundamentales –sus fundamentos en el consumo de combustibles fósiles y en la homogeneización cultural— se limitará a enfrentar las manifestaciones inmediatas de la crisis de la modernidad más que sus causas últimas.”[4]

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“El milenio se anuncia con contradicciones llevadas al extremo. La derrota, si no en todos sí en muchos países, de los totalitarismos políticos no excluye la posible victoria de un totalitarismo blando y coloidal capaz de promover –a través de mitos, ritos, consignas, representaciones y figuras simbólicas— la autoidentificación de las masas, consiguiendo que (…) ‘el pueblo crea querer lo que sus gobernantes consideran en cada momento más oportuno’. El totalitarismo no se confía ya a las fallidas ideologías fuertes, sino a las gelatinosas ideologías débiles, promovidas por el poder de las comunicaciones.”[5]

Con pocos días de diferencia se inauguran dos nuevos y grandes centros culturales en Madrid, ambos preparados para gastar millones de euros defendiendo –dicen sus declaraciones de intención— el mestizaje, la interculturalidad, la conciencia medioambiental y el pluralismo: como mandan los cánones. Y todos empeñados en demostrar lo diferentes que son de los demás, lo exclusivo de su oferta. Mientras tanto, los inmigrantes se ahogan a decenas en las aguas del Estrecho de Gibraltar y la devastación de nuestros ecosistemas prosigue imparable. No me cabe duda de que hay muchas más personas implicadas en esa gestión de la cultura y en su disfrute, que la que está trabajando en grupos ecologistas o en colectivos de solidaridad, a menudo con una agobiante carencia de recursos.

La cultura como cortina de humo. El arte como maniobra de distracción. Intelectual, escritor, artista, poeta: tienes que decidir con quién estás.

 

  •  [Jorge Riechmann, Una morada en el aire, Libros del Viejo Topo, Barcelona 2003, p. 77-82. Este “diario de trabajo” va del 18 de agosto de 2002 al 18 de agosto de 2003.]

[1] Los datos anteriores son del servicio de estudios de La Caixa.

[2] Proceden del VII Informe de Exclusión Social elaborado por la ONG Médicos del Mundo, a lo largo de los nueve primeros meses de 2002.

[3] José Luis Barbería: “La vida al sol. La tragedia de la precariedad laboral y el paro”, El País, 17 de noviembre de 2002.

[4] Eduardo Sevilla Guzmán y Graham Woodgate: “Desarrollo rural sostenible: de la agricultura industrial a la agroecología”, en Michael Redclift y Graham Woodgate, Sociología del medio ambiente, McGraw-Hill/ Interamericana de España, Madrid 2002, p. 92.

[5] Claudio Magris, Utopía y desencanto, Anagrama, Barcelona 2001, p. 10.