tragar la muerte

“Incluir conciencia ecológica en nuestras decisiones políticas significa incluir tanta muerte como podamos gestionar, y en tantas modalidades diferentes (psíquica, filosófica, social) como nos resulte posible”, ha escrito Timothy Morton. Eso nos trae a las mientes a Teresa de Cepeda, nuestra Santa Teresa de Jesús: “Si no se determina la religiosa de una vez a tragar la muerte y la falta de salud, no hará cosa de provecho”. Tragar la muerte, en efecto, no para quedarnos con ella dentro –sino para digerirla, si somos capaces, y poder vomitarla entonces. Asumir nuestra finitud, sin ningún regodeo en la muerte –sino precisamente para hacer frente a la arrasadora marea de Tánatos, hoy desbordada sobre el mundo.