un cronista fue a visitar la exposición “después del fin del mundo”

Incluso gente con la sensibilidad despierta y la cabeza bien ordenada, como Martín Caparrós, razonan de este modo: “Yo no digo que no haya un desbarajuste climático; digo que cambiará cosas y seguiremos viviendo un poco peor y un poco mejor –según quién, según dónde, como siempre- y que el gran problema de las predicciones catastrofistas es que imaginan las amenazas del futuro pero no saben imaginar las herramientas que entonces las enfrentarán”.[1]

caparrós en EPS, 11.02.18

Eso puede parecer plausible mientras no se ponga uno a estudiar en detalle qué está sucediendo con el clima, con el petróleo, con los demás recursos energéticos, con el agua, con el suelo fértil, con los océanos, con los ecosistemas terrestres, con los minerales, con la demografía, con la producción de alimentos… y cuáles son en detalle las respuestas (o la ausencia de ellas) que las sociedades industriales están preparando para el colapso civilizatorio en que ya estamos.

 

Si uno se toma el trabajo de estudiar estos ingratos asuntos, sabe que “imaginar las herramientas que entonces las enfrentarán” es el brindis al sol de la fantasía tecnólatra que constituye la última línea de defensa de este sistema frente a la trágica realidad que afrontamos.

 

“Lo mejor de los apocalipsis es que nunca suceden”, dicen los vendecalma para tranquilizarnos. Sí, así ha sido siempre en la historia humana. Hasta ayer mismito.

THINK OF YOURSELF AS A PLANET, 17.12.17, CCCB

[1] Martín Caparrós, “Después del fin del mundo”, El País Semanal, 11 de febrero de 2018. El autor apoya su reflexión antiapocalíptica en la exposición “Después del fin del mundo” (comisariada por José Luis de Vicente), CCCB, Barcelona, 25 octubre 2017 a 29 abril 2018; http://www.cccb.org/es/exposiciones/ficha/despues-del-fin-del-mundo/224747