un narcisismo estructural

Ya en 1845, en su obra seminal La condición de la clase trabajadora en Inglaterra, Engels denunciaba la “monadización” egoísta, destructora de comunidades y solidaridades, como “el principio fundamental” de la sociedad capitalista en su conjunto.[1] Este proceso de individualización morbosa, teratológica, se ha desarrollado hoy hasta lo indecible.

Le moi est haïssable, sentenció Pascal. Hoy el yo no sólo es odioso: se ha convertido en algo monstruoso, como señala el teórico de la contracultura británico Jaron Rowan.[2] La mutación antropológica neoliberal ha cuajado en el narcisismo estructural que deforma y envenena nuestra cultura.

 

[1] Citado en Michael Löwy y Robert Sayre, Anticapitalismo romántico y naturaleza, Enclave de Libros, Madrid 2024, p. 174.

[2] Jaron Rowan, Un monstruo llamado yo. Contracultura reaccionaria y política de la virtud, Traficantes de Sueños, Madrid 2026.