otoño de 2026: la ruta de los baobab (en madrid, el 24 de septiembre)

«En septiembre de 2017, iniciamos una entrañable y singular aventura editorial bautizada con el nombre de LAS HOJAS DEL BAOBAB. Editadas con una periodicidad mensual, cada una de estas hojas volanderas o pliegos de cordel, recogían la obra de poetas que, por su amistad y calidad literaria, deseábamos que formasen parte de nuestro particular árbol poético, cuyo final llegó en diciembre de 2025, con la edición del número cien de la colección.

Las hojas, con una edición limitada de cien ejemplares cada una, fueron impresas a dos tintas sobre papel verjurado en formato A3, dobladas a mano y plegadas en acordeón, numeradas y firmadas por cada poeta. Se presentaban protegidas individualmente en bolsas de celofán, y cada año se recogían en sobres que contenían las doce hojas correspondientes.

Desde su inicio, las hojas fueron presentada en público en actos puntuales celebrados en librerías, cafés, bibliotecas, festivales literarios, restaurantes y casas particulares, repartidas por los distintos puntos de la geografía peninsular.

Con el proyecto concluido hemos reunido la colección en cajas de madera de vino, impresas con los títulos y nombres de las cien hojas y los101 poetas, que contienen además un pliego extra en Homenaje a Francisco Cumpián, así como una bolsa y la insignia conmemorativas de la colección.

Para celebrar el final de nuestra pequeña aventura, hemos organizado el Festival de Poesía Itinerante ‘LA RUTA DE LOS BAOBAB’, un festival nómada que recorrerá doce ciudades en España y Portugal: Cáceres, Madrid, Barcelona, Logroño, Bilbao, Olhão, Valencia, Teruel, Sevilla, Málaga, Cádiz y Huelva, donde se celebrarán diferentes recitales con los autores de la colección que leerán poemas de sus respectivos pliegos. Adjuntamos a estas líneas el cartel genérico, con la convocatoria de los doces recitales, y con la debida antelación iremos lanzando los carteles individuales de cada uno de ellos.

Ni el festival ni la colección tienen ayudas o subvenciones que apoyen el proyecto, se realizan con nuestro trabajo, esfuerzo y la gran generosidad de los poetas que le han dado alma y cuerpo. Especialmente a quienes desde su amistad, cariño y compromiso han coordinado las doce sedes del festival: María Carvajal, Pilar González España, Juan Pablo Roa, Enrique Cabezón, José Blanco, Juanje Sanz, Clara Beltrán, Nacho Escuín, Javier La Beira, Fernando Cabrita, Eladio Orta, Rafa Camacho, Paco Lira y Salvador García.

Vaya dedicado con todo nuestro cariño a los poetas y amigos inolvidables Luis Miguel Madrid, José Luis Falcó y Paco Cumpián, que fallecieron durante la realización del proyecto y con quienes siempre celebraremos el sentido de la vida y su vocación por la poesía.

Gema Estudillo y Uberto Stabile»

sobre la paradoja de jevons generalizada

Un artículo importante recién publicado: William OmanEtienne Espagne y Jean-Baptiste Fressoz, «The Generalized Jevons Paradox and the future of energy» (2026)

https://www.elibrary.imf.org/view/journals/001/2026/157/article-A000-en.xml

y un comentario pertinente: Romaric Godin, «Por qué la ‘transición ecológica’ es un engaño» (yo lo hubiera titulado más bien: por qué nos engañamos acerca de la transición ecológica) (2026)

https://vientosur.info/por-que-la-transicion-ecologica-es-un-engano/

 

sobre el desequilibrio energético (desbalance radiativo) de la tierra

Habrá que volver a llamar la atención sobre ese parámetro fundamental: la diferencia entre la energía que entra en el Sistema Tierra y la que es devuelta al espacio exterior (en forma de radiación infrarroja), es decir, el balance radiativo del tercer planeta del Sistema solar.[1] El IPCC utiliza el término forzamiento radiativo con el sentido específico de una perturbación externa impuesta al balance radiativo del sistema climático de la Tierra, que puede conducir a cambios en los parámetros climáticos.[2] Tres factores clave: los GEI en aumento (Gases de Efecto Invernadero) atrapan más calor; menos aerosoles contaminantes en la atmósfera reflejan menos la luz solar; la criosfera terrestre mengua, y así la pérdida de hielo y nieve reduce la reflexión de energía. La ganancia neta de energía con ese forzamiento significa que la Tierra acumula energía, impulsando el calentamiento global actual.

¿Qué ha sucedido en los últimos tiempos? Hemos asistido a una acumulación de energía sin precedentes a escala planetaria. El desbalance radiativo (la diferencia entre la radiación que recibe el planeta y la que radia de vuelta al espacio, como acabamos de ver), de acuerdo con las mediciones de los satélites de la NASA, se ha multiplicado por cuatro con respecto a los valores que tenía en 2002. Hacia el año 2014 se produjo un cambio brusco, y así hemos pasado de 0’37 W/m² en 2002 a los 1’37 W/m² de 2025.[3]

Ahora el desequilibrio energético (desbalance radiativo) de la Tierra es mayor que en cualquier momento conocido en la historia de nuestro planeta, como muestra la siguiente gráfica (como la anterior, debida al esfuerzo de alerta del climatólogo Leon Simmons, miembro del equipo de James Hansen):[4]

Esto explica, en gran medida, la aceleración del calentamiento global que hemos podido constatar en los últimos años, confirmado por la investigación más reciente. Así, una nota de prensa que resume trabajos del Instituto Potsdam para la Investigación del Clima dice: “El calentamiento global parece haber acelerado su ritmo. Tras descartar los efectos de El Niño, las erupciones volcánicas y los ciclos solares, los investigadores han descubierto que el planeta se ha calentado aproximadamente 0’35 °C por década durante los últimos diez años, en comparación con algo menos de 0’2 °C por década entre 1970 y 2015. Esta aceleración, que se hace evidente entre 2013 y 2015, se observó en cinco importantes conjuntos de datos sobre la temperatura global con una certeza estadística superior al 98%” (Science News: “Scientists detect a sharp acceleration in global warming”, Science Daily, 1 de agosto de 2026; a partir de documentos del Potsdam Institute for Climate Impact Research, PIK).

https://www.sciencedaily.com/releases/2026/08/260801093239.htm

 

 

[1] https://aemetblog.es/2016/07/26/balance-radiativo-del-sistema-tierra/

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Forzamiento_radiativo

[3] Antonio Turiel, “Esperanza y derrotismo”, The Oil Crash, 9 de mayo de 2025; https://crashoil.blogspot.com/2025/05/esperanza-y-derrotismo.html

[4] https://x.com/LeonSimons8/status/2084248967420768549

notas sobre el eclipse total de sol del 12 de agosto

Titular de prensa: “Manual para disfrutar el eclipse: los cinco detalles en los que debes fijarte para vivir una experiencia inolvidable”. Recoge bien tanto la locura del “turismo de eclipse” a escala planetaria que ha generado el 12-A (eclipse total de sol visible desde una buena franja de la Península Ibérica)[1] como la mejor promesa entre las muy mermadas ofertas que nos hace ahora el capitalismo terminal y necrófilo que habitamos: “vivir una experiencia inolvidable”. Se nos promete, en efecto, “el mayor espectáculo de la naturaleza”,[2] y nadie quiere perdérselo, so pena de caer (aún más) en las garras de la ansiedad social y eso que hace ya un tiempo se ha bautizado en inglés como FOMO (Fear of Missing Out).[3] Sólo en Madrid se prevé que más de medio millón de personas se desplacen a la Sierra para ver el eclipse en un contexto de riesgo extremo de incendio.[4]

“El mayor espectáculo de la naturaleza…” Pero no necesitamos espectáculos a los que asistir como espectadores, sino experiencias que nos hagan sentir la naturaleza como ese Todo (esa Gaia) de la que formamos parte.

El eclipse total de Sol anterior que pudo verse en la Península Ibérica tuvo lugar el 17 de abril de 1912, hace 114 años. Dentro de 114 años, este territorio donde vivimos se habrá convertido con toda probabilidad en un desierto inhabitable, e incluso es posible que no queden ya seres humanos en ningún rincón de la Tierra. Eso nos da la medida de la absoluta excepcionalidad histórica de este tiempo que es el nuestro (mientras la mayoría social sigue sin querer aceptar de ninguna manera la realidad de nuestra situación).

Roger Hallam explica que la oración más importante de nuestro tiempo es: la gente no se da cuenta de que no podemos hacer que la situación vuelva a mejorar. El clima “no volverá a equilibrarse: esa opción ya no está disponible. O bien tienes una revolución para evitar que empeore, o bien empeora cada vez más y más y más. A veces tienes opciones limitadas en la vida. No hay opción de vuelta atrás; no somos dioses. Las élites la cagaron y tú pensaste que todo desaparecería si simplemente intentabas olvidarlo y seguías viendo Netflix… Mala idea”.[5]

Y por otra parte: la Tierra, como saben y nos recuerdan los ecólogos, es un buen lugar para vivir.[6] Pero no sólo ahora: es el mejor lugar y el único del que dispondremos, a pesar de nuestras fantasías de colonización extraplanetaria y a pesar del enorme daño que estamos infligiendo a su habitabilidad. Incluso una Tierra convertida en Hothouse Earth (Tierra Cocedero) será más amigable con la vida que todo el resto de nuestro sistema solar, incluso si no quedasen Homo sapiens para contarlo.

(Para que conste: yo mismo estaré observando el eclipse, pertrechado esta tarde con las gafas protectoras reglamentarias, en un lugar de estos montes de la Sierra de Guadarrama donde vivo.)

 

[1] “Se prevé el desplazamiento de millones de personas en sólo unas horas, con posibles embotellamientos. Las autoridades recomiendan evitar desplazamientos el día del eclipse, especialmente tras el máximo, cuando suele concentrarse la mayor parte del tráfico de retorno…” Raúl Sánchez y Antonio Martínez Ron, “Dónde ver el eclipse solar del 12 de agosto: recorrido y visibilidad en cada municipio, minuto a minuto”, eldiario.es, 11 de agosto de 2026; https://www.eldiario.es/sociedad/mapa-ver-eclipse-solar-12-agosto-recorrido-visibilidad-municipio-minuto-minuto_1_13440048.html

[2] Antonio Martínez Ron: “Manual para disfrutar el eclipse: los cinco detalles en los que debes fijarte para vivir una experiencia inolvidable”, eldiario.es, 11 de agosto de 2026; https://www.eldiario.es/sociedad/manual-disfrutar-eclipse-cinco-detalles-debes-fijarte-vivir-experiencia-inolvidable_1_13431722.html

[3] Fenómeno que para algunos investigadores entra ya de pleno en la categoría de las adicciones: https://orbiumadicciones.com/nuevas-tecnologias/fenomeno-fomo-fear-of-missing-out/

[4] https://bsky.app/profile/lamarea.com/post/3msuoglebdm2z

[5] https://x.com/RogerHallamCS21/status/2087074794755756317

[6] Elizabeth Kolbert, La vida en un planeta poco conocido, Debate, Barcelona 2025, p. 67.

ideas sobre una ética del trabajo militante (por josé luis moreno pestaña)

«El trabajo político supone activarse en cuatro dimensiones: organización, conflicto, cuidados y estudio. Sin organización no hay trabajo político, sino una parodia del mismo: se entra y se sale como en un club sin reglas. El conflicto exige confrontarse a adversarios e incluso enemigos; el diálogo deliberativo es su límite positivo y la violencia, el negativo. Los cuidados dentro y fuera de la organización recrean afectos de colaboración y confianza. Sin un afuera significativo, la organización deviene una institución total, una secta. El estudio evita que el trabajo político se reduzca a repetir consignas y genere cinismo interno e ineficacia.

En cada dimensión hay formas de huida: pueden ser lastres para el compromiso, pero también fuentes de reforzamiento si afrontamos con éxito el trabajo requerido. Ese trabajo exige reconocimiento pero también transformaciones de quien se implica.»

 

Hilo en Twitter/X, 10 de agosto de 2026 https://x.com/Hexisfilo/status/2086759559637406007

¿+3’3ºC? el método en el seno de la locura

La UE pide ahora a los Estados miembros planificar las infraestructuras para un clima de hasta +3’3ºC a finales del siglo XXI. “El Consejo Científico Asesor Europeo sobre Cambio Climático ha recomendado que la Unión Europea adopte una referencia común para planificar la adaptación: una trayectoria compatible con un calentamiento global de entre 2’8 y 3’3 grados hacia 2100. (…) Los 3’3 grados se refieren al aumento medio mundial respecto a la época preindustrial dentro de una trayectoria que el panel considera suficientemente plausible como para utilizarla en la planificación”.[1] Es el método en el seno de la locura: un calentamiento de esa magnitud resulta incompatible con la vida humana.

Planificar una carretera o una escuela para un escenario de +3’3°C en una perspectiva de adaptación supone erróneamente que la sociedad seguirá funcionando igual, sólo que con más calor. Pero a esa temperatura el problema ya no es si el asfalto de la carretera se derrite o si la escuela cuenta con suficiente climatización: antes de llegar a ese límite la disponibilidad de alimentos, el suministro de agua y la habitabilidad de un país como el nuestro se habrán venido abajo.

Con +3’3°C España será inhabitable, y antes de llegar a esas temperaturas promedio se habrán activado bucles de realimentación verdaderamente infernales que no permitirán estabilizar las temperaturas ni siquiera a ese nivel terrorífico…

Una evaluación científica publicada en febrero de este año en la revista One Earth advertía que componentes clave del sistema climático de la Tierra pueden estar bastante más cerca de la desestabilización de lo que se pensaba anteriormente.[2] Tipping points cruciales (puntos de inflexión, o de vuelco), incluidos los glaciares de Groenlandia y la Antártida Occidental, el permafrost ártico y la selva amazónica, actúan como pilares de la estabilidad planetaria. Una vez empujados más allá de sus umbrales críticos, estos sistemas pueden sufrir cambios irreversibles, desencadenando un peligroso “efecto dominó” en el que el colapso de un sistema acelera el de otro. Por ejemplo, el derretimiento del hielo ártico expone superficies oceánicas más oscuras que absorben más calor, lo que puede debilitar las corrientes oceánicas, secar la Amazonía y, en última instancia, liberar enormes reservas de carbono de nuevo a la atmósfera.[3]

Este ciclo de retroalimentación en cascada amenaza con empujar a la Tierra hacia una trayectoria de “Tierra cocedero” (Hothouse Earth) –un estado en el que el planeta continuará calentándose incluso si la humanidad detiene por completo sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Aunque los investigadores aún no pueden precisar exactamente cuándo alcanzarán su punto de inflexión estos sistemas individuales, subrayan que esperar pruebas científicas definitivas es una apuesta peligrosísima, del todo irracional, ya que la reversión será imposible una vez que se cruce el umbral. No habrá vuelta atrás a una Tierra más o menos estable y habitable para los seres humanos.

 

[1] Raquel Díaz: “La UE cambia las normas: pide a España que se prepare para un escenario de hasta 3’3 grados de calentamiento global”, El Español, 9 de agosto de 2026; https://www.elespanol.com/ciencia/20260809/ue-cambia-normas-pide-espana-prepare-escenario-grados-calentamiento-global/1003744344238_0.html

[2] Ripple, W. J., Wolf, C., Rockström, J., Richardson, K., Wunderling, N., Gregg, J. W., Westerhold, T., & Schellnhuber, H. J.: “The risk of a hothouse Earth trajectory”, One Earth 9(2), 20 de febrero de 2026. Artículo 101565; https://www.cell.com/cms/10.1016/j.oneear.2025.101565/attachment/49ec975a-6916-4e2c-8354-11a3e9a9ad2b/mmc2.pdf

[3] Como explica Tim Lenton, “un punto de inflexión del Sistema Tierra se produce cuando un cambio en una parte del sistema adquiere carácter autopropulsado, una vez superado un umbral de forzamiento, lo que conduce a un cambio cualitativo en el estado de ese subsistema, impulsado por bucles de retroalimentación amplificadores (positivos). El cambio resultante puede ser abrupto, tiende a ser difícil de revertir y suele tener grandes repercusiones. Los puntos de inflexión pueden superarse en varias partes a gran escala de la biosfera, la criosfera y la circulación de los océanos y la atmósfera, denominadas colectivamente «elementos de inflexión». Por ejemplo, los puntos de inflexión están provocando la muerte progresiva de la selva tropical amazónica, la desintegración de la capa de hielo de la Antártida Occidental o el colapso de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC)”. Véase “Q&A with Tim Lenton: Navigating the new era of tipping points”, One Earth 9(2), 20 de febrero de 2026.

Puede descargarse el informe Global Tipping Points 2025 en  https://global-tipping-points.org/

selección de textos de mi libro ‘otro fin del mundo es posible, decían los compañeros’ (2019)

En el blog SOCIOLOGÍA CRÍTICA:

https://sociologiacritica.es/2026/07/29/textos-otro-fin-del-mundo-es-posible-decian-los-companeros-sobre-transiciones-ecosociales-colapsos-y-la-imposibilidad-de-lo-necesario-jorge-riechman/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y hace unos años, esta destilación de José Luis Gallero:

CÁPSULAS DEL DOCTOR RIECHMANN -selección de JL Gallero, junio de 2020

En enero de 2021, la periodista Brenda Chávez me planteaba estas preguntas:

1) Su libro Otro fin del mundo es posible, decían los compañeros parte de la premisa de que la catástrofe ya no se puede detener porque la lógica y evolución de este capitalismo basado en las energías fósiles, hace sospechar que ya no habrá tiempo para transiciones razonables. ¿El hecho de que oigamos hablar más últimamente (a gran parte de la comunidad científica, y académica) de “adaptación” al cambio climático, en vez de “mitigación”, es una forma de «colapsar mejor”, de aceptar lo inevitable de las diversas crisis ecosociales que este modelo ha generado? ¿Podemos considerar la adaptación como una solución (aunque sea temporal) o una derrota?

Estamos en la “Era de las Consecuencias”, y de ello forma parte la derrota histórica de los movimientos ecologistas y las fuerzas sociales de emancipación, sí. Eso implica daños ya inevitables, y por eso la cuestión no sería adaptación sí/ adaptación no, sino qué clase de adaptación. Por una parte, un “colapsar mejor” a través de una rápida salida del capitalismo, decrecimiento material y energético, redistribución masiva, relocalización productiva, agroecología, recampesinización de nuestras sociedades, renaturalización de zonas extensas de la biosfera, cultivo de una Nueva Cultura de la Tierra; por otra parte, proseguir las actuales dinámicas de “desarrollo” y competición que, en un mundo de recursos decrecientes y condiciones de habitabilidad menguantes, llevan a sociedades fascistas donde la supervivencia de unos pocos (durante un tiempo) se lograría a costa del exterminio de la mayoría.

2) Usted forma parte del Foro de Transiciones. Si considera que, con bastante probabilidad, no podremos hacer transiciones ecosociales razonables, ¿qué tipo de transiciones vamos a vernos obligados a acometer? ¿Y cuáles serían las herramientas para volverás más efectivas, y quizás hasta más razonables…?

Es obvio que estamos sólidamente instalados en la segunda trayectoria antes descrita, siendo nuestras sociedades incapaces de aceptar la realidad ecosocial, biosférica, metabólica. Las ilusiones del “crecimiento verde” suceden a las del “desarrollo sostenible”, mientras la dinámica autoexpansiva del capital no se cuestiona y la base de poder de la clase dominante se mantiene prácticamente incólume. No hay más que ver cómo hemos respondido ante la pandemia de la covid-19 (un percance relativamente leve en comparación con los que están en nuestro horizonte): en vez de atender a las causas subyacentes (desforestación, ganadería industrial, desmantelamiento de los servicios públicos, mayor “altura de caída” causada por el neoliberalismo y la tecnolatría), se opta por proseguir la huida hacia adelante (fe en la “bala mágica” tecnológica de las vacunas, digitalización a ultranza). La gravedad de la situación ecológica (no sólo climática, claro) sólo la percibe una minoría de la sociedad. Y de esa minoría, a su vez, sólo una parte minúscula está convencida de que no hay salida dentro del capitalismo… Así de trágica es la situación.

3) ¿Qué serían para usted las “transiciones ecosociales razonables»?

Transiciones que lograsen evitar la senda de ecocidio más genocidio donde nos hallamos ahora.

 

incendios forestales y estrategias de renaturalización

Las causas de los incendios son complejas, sí, y “quizá la principal lección que deberíamos extraer de cada verano es que, frente a un problema complejo, los eslóganes ofrecen respuestas sencillas, pero no soluciones reales. Sólo el conocimiento, la planificación a largo plazo y una gestión inteligente del territorio nos permitirán convivir mejor con un fuego que seguirá formando parte de nuestra realidad”.[1] Pero impresiona cómo, incluso para los ecólogos (de mi universidad), herbívoros en los montes se hace equivaler a ganado. La herbivoría natural, y las estrategias de renaturalización, parecen no entrar en la ecuación… Y así nos va, sin que cuestionemos las premisas de dominación humana que son una de las causas culturales profundas de la crisis ecosocial.

 

[1] Francisco Martín Azcárate (profesor titular en el Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid), “Aprender a convivir con el fuego”, El País, 30 de julio de 2026; https://elpais.com/opinion/2026-07-30/aprender-a-convivir-con-el-fuego.html

concluyó el curso de verano de la unia «voces del extremo: poesía y contra cultura»

Qué buen curso de verano sobre POESÍA Y CONTRACULTURA en La Rábida, a comienzos de esta semana (conectado con el encuentro VOCES DEL EXTREMO que comenzó justo después).

https://www.unia.es/noticias/jorge-riechmann-necesitamos-crear-un-espacio-de-silencio-alrededor-del-verso-y-desengancharnos-de-la-adiccion-a-los-algoritmos

https://www.europapress.es/andalucia/huelva-00354/noticia-jorge-riechmann-reivindica-cursos-unia-cultura-poetica-frente-adiccion-pantallas-20260723141004.html

https://www.instagram.com/reel/DbIPem7kg0n/

preferiríamos olvidarlo, pero la emergencia climática sigue ahí

(Notas sobre las que basé mi intervención en la Fundación Zenobia y JRJ, Moguer, 22 de julio de 2026)

https://huelvaya.es/2026/07/23/moguer-cien-poetas-voces-del-extremo/

Estabilizar lo que podamos del clima favorable del Holoceno (esa época geológica acogedora que por desgracia ya hemos dejado atrás, internándonos en el Antropoceno) es para la humanidad una cuestión de vida o muerte. Pero, por desgracia, como sociedad no lo estamos haciendo; ni siquiera estamos comprendiendo la dimensión del problema.

Como me toca (por encargo de Antonio Orihuela) dar algunas malas noticias ahora que vamos a comenzar nuestro encuentro Voces del Extremo de este año de 2026, en medio de la tercera ola de calor sufrida en seis semanas, me pongo alguna venda antes de la herida. Muchas de mis entrevistas, conversaciones y charlas acaban con peticiones del tipo: “señor Riechmann, díganos algo que nos dé esperanza, necesitamos esperanza…” Habría que contestar algo así: “¿Quieren ustedes que les engañe mucho o poco, y en función de ello podemos dosificar más o menos esperanza?”

Bueno, lo anterior en realidad se refiere más al optimismo que a la esperanza, y no habría que confundir ambos conceptos. Y podemos estos días, si queréis, hablar cuando toque de esperanza contrafáctica (ahí no hace falta mentir).

***

Hace casi un cuarto de siglo que George Monbiot se preguntaba en las páginas de The Guardian: “¿Estamos abocados a caminar como sonámbulos hacia la extinción?”[1]

Lo que estamos haciendo al degradar la habitabilidad de la Tierra (o incluso acabar con ella, para seres como nosotros) con la tragedia climática y la Sexta Gran Extinción es peor que ninguno de los crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y genocidios cometidos en el pasado. Es peor que la Shoah y el Porraimos, peor que los exterminios coloniales, peor que los genocidios (como los del pueblo armenio o el pueblo herero), peor que África convertida en “corazón de las tinieblas”, peor que la masacre de los comunistas indonesios, peor que las violencias patriarcales, peor que las peores guerras, peor que los choques humanos más destructivos. Pero preferimos seguir mirando hacia otro lado, atenuar la molesta disonancia cognitiva e ignorar todo esto.

***

Noruega, en vez de ayudar a descarbonizar, quiere ampliar su condición de petroestado explotando el Ártico. Y hay quien se sorprende en estos términos: “La política energética noruega encierra una enorme paradoja. Verde, muy verde de puertas adentro, ha conseguido la mayor electrificación del parque móvil del mundo: nueve de cada diez coches que se venden hoy en el país se mueven con batería y no emiten ni un solo gramo de dióxido de carbono en su uso. De puertas afuera, sin embargo, sigue siendo una economía tremendamente fósil: más del 90% de sus exportaciones son de gas natural y petróleo. Una cifra que, lejos de bajar, ha crecido con fuerza por las subidas de precios provocadas por las guerras de Ucrania e Irán…”[2] Pero no hay paradoja ni contradicción ninguna, si no cerramos los ojos ante la evidencia de que las renovables de alta tecnología son dependientes de los combustibles fósiles, y que es imposible descarbonizar de verdad sin reducir drásticamente nuestro uso de energía.

“Sostenibilidad”, en el 99% de los casos, no es más que el viejo desarrollismo feroz levemente pintado de verde.

***

Reducir de verdad las emisiones de GEI significa ceder poder (militar y económico, y por ello también poder político). Ha insistido con acierto sobre ello Amitav Ghosh en El gran delirio (2017). Una estrategia de contracción y convergencia, por ejemplo, redistribuiría no sólo la riqueza (en beneficio del Sur global), sino también el poder. Y “para un sistema de seguridad orientado al mantenimiento del dominio en el mundo, éste es precisamente el escenario más temido; desde este punto de vista, el mantenimiento del statu quo es el más deseable de los resultados. (…) Desde esta perspectiva, la inacción mundial respecto del cambio climático no es el resultado de la confusión, el negacionismo o una falta de planificación: al contrario, el plan es el mantenimiento del statu quo. El cambio climático puede facilitar este plan proporcionando una coartada para una intrusión militar cada vez mayor en todo tipo de espacio geográfico. Y es muy probable que esta estrategia tenga un apoyo tácito, si bien extenso, en muchos países occidentales”.[3] Mantenimiento del statu quo pero –hay que insistir sobre ello– no ya con formas de democracia liberal, sino con fascismo.

En definitiva: si la geopolítica imperial prevalece, dado que los diferenciales de poder (entre las naciones y también dentro de ellas) están estrechamente relacionados con las emisiones de carbono, no habrá manera de hacer frente a la crisis climática. “La distribución del poder mundial ocupa el centro de la crisis climática. Éste es uno de los mayores obstáculos para adoptar medidas de mitigación, sobre todo porque es un hecho que no se reconoce”.[4]

***

George Kennan, uno de los arquitectos del orden geopolítico posterior a la Segunda guerra mundial, advertía a la clase dirigente de los EEUU en 1948: “Poseemos alrededor del 50% de la riqueza del mundo, pero sólo el 6’3% de su población. (…) Nuestro verdadero objetivo en el futuro próximo es idear un patrón de relaciones que nos permita mantener esta posición de disparidad. Para ello, tendremos que prescindir de todo sentimentalismo y fantasía: nuestra atención tendrá que concentrarse siempre en nuestros objetivos nacionales inmediatos”.[5]

Este “verdadero objetivo” se cumplió ampliamente: hacia el año 2000 EEUU, con sólo un 5% de la población mundial, acaparaba el 25% de la energía comercial del mundo y emitía el 22% del CO2. Durante los últimos decenios del siglo XX este único país, con su capitalismo desaforadamente extractivista que se ofrecía al resto del mundo como modelo, consumía alrededor de la tercera parte de los recursos naturales globales.[6] ¿Había alguna manera de mantener esta desigualdad aberrante sin convertirse en una sociedad fascista, militarmente agresora de muchos otros países? Que la respuesta es “no” terminamos de verificarlo ahora, con la segunda presidencia de Donald Trump, que ha prescindido “de todo sentimentalismo y fantasía” como ninguna otra anterior: estamos en el esperpento cuasinazi de Daddy Ubú y su Corte de los Milagros. Amigos, amigas, no habléis de ecofascismo: lo que tenemos es fachesperpento. Lo que tenemos es el Gran Guiñol del Apocalipsis.

Hace ya años que se advirtió que la infame “ética del bote salvavidas” de Garrett Hardin iba a transformarse en una “política del bote salvavidas militarizado”:[7] se combina una represión creciente contra los movimientos de protesta en el interior de cada Estado, la militarización de las fronteras, una política agresiva contra los inmigrantes y la preparación (o la puesta en práctica) de guerras por los recursos. Es también la senda por la que está avanzando la UE.

***

Hemos dicho antes que reducir de verdad las emisiones de GEI significa ceder poder, y esto hay que explicarlo un poco.

Geoffrey Lean escribe que “las encuestas muestran que el 80-89% del público global comprende la amenaza del colapso climático y quiere que sus gobiernos actúen, pero el mundo parece estar yendo hacia atrás porque las empresas de combustibles fósiles se enfrentan a una lucha por la supervivencia”.[8] Seguimos sin entender bien esto… No es sólo que el capitalismo fósil sea muy poderoso –que lo es–, sino que descarbonizar de verdad implica un mundo más lento, más local, menos individual, menos mercantilizado… Rasgos que, desde el ideario dominante, se perciben como debilidad y pobreza.

Con los combustibles fósiles –con su excepcionalidad no reconocida como tal– nos hemos emborrachado de energía casi gratis: una cogorza de proporciones cósmicas que ha desestabilizado muchas dimensiones de la biosfera, comenzando por el clima de la Tierra. Un barril de petróleo igual a cinco años de trabajo físico de un ser humano:[9] esta ecuación debería figurar grabada en la puerta de todas las escuelas, pero ¿quién se ha topado con ella alguna vez, fuera de debates ecologistas de esos que se consideran “de nicho” y de algunas formaciones especializadas?

Otra manera de verlo: comparar el valor real del petróleo con su precio de mercado. Un pionero en esta pedagogía social de la energía como fue Buckminster Fuller llegó a valorar la energía solar encapsulada en un libro de petróleo en 300.000$. Esto es, 42 millones de dólares por barril, ¡medio millón de veces su precio de mercado![10]

Una tercera manera de intuir lo que está en juego: la energía de los combustibles fósiles que estamos usando es el equivalente al trabajo de más de 500.000 millones de trabajadores (frente a los cerca de 4.000 millones que existen realmente en la actualidad).[11]

Nuestra ceguera ante el apocalipsis (Günther Anders) va de la mano con nuestra ceguera ante la energía (Nate Hagens).

***

La CGD (Cultura Global Dominante, muy marcada por la hegemonía de EEUU en nuestro pasado reciente) nos ha acostumbrado a funcionar como si fuese normal acumular superpoderes (en lo esencial, aprovechando mayores cantidades de energía exosomática mediante dispositivos técnicos). Hoy, para sobrevivir, necesitaríamos renunciar a una parte de esos superpoderes (descarbonización). Como la CGD nos ha vuelto incapaces de hacerlo (o al menos muy renuentes), vamos a devastar la biosfera y a colapsar. Lo cual, de hecho, es lo que ya estamos haciendo.

***

Se avecina un episodio de El Niño bastante aterrador, frente al que advierten Antonio Turiel, Fernando Valladares y Juan Bordera.[12] Juan, en una impactante conferencia pronunciada en el curso de verano organizado por AGADEN/ Ecologistas en Acción en la Universidad de Cádiz (donde yo también participo), explica que El Niño de 2015 evidenció un cambio de fase en el calentamiento global (mucho más rápido e intenso desde entonces) y que a partir de ahí “los saltos que El Niño está dando no se vuelven a bajar: se convierten en escalones”. El tiempo, por desgracia, se nos está acabando: “estamos en un tiempo de descuento”.[13]

***

Sí, estamos en pleno retroceso… El impulso del “capitalismo verde” en los últimos años del decenio de 2010 y los primeros de 2020 ha resultado ser muy efímero.[14] Por ejemplo, se ha publicado el informe (décimo séptima edición) Banking on Climate Chaos, que muestra cómo los bancos, en estos últimos años, van zafándose de sus (nunca demasiado ambiciosos) compromisos climáticos y aumentan la financiación a la industria de los combustibles fósiles: +8% en 2025 (respecto de 2024) en el conjunto de los 65 bancos más grandes del mundo. Y entre ellos el Santander, +6’2%, y el BBVA, con nada menos que un +23’1%.[15]

***

“Un estudio publicado [en la primavera de 2026] en Science Advances propone construir tres presas a través del estrecho de Bering para [tratar de] estabilizar la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico, conocida como AMOC, uno de los sistemas oceánicos que influyen en el clima del norte de Europa…”[16] Ay, amigos y amigas: toda clase de geoingenierías antes que pensar en la autorregulación humana a través de la política y la ética –y en un más allá del capitalismo.

***

Nos aferramos a una idea de normalidad y de progreso (en forma de dominación creciente sobre la naturaleza) que pudo parecer plausible durante apenas un par de siglos merced al uso de cantidades ingentes de energía fósil, pero que ya no tiene sentido en el mundo climáticamente desestabilizado que es el nuestro.

Reflexión astrofísica final: como han señalado algunos investigadores, cabe pensar que el cambio climático antropogénico es la consecuencia involuntaria de la misma existencia del ser humano como especie. Para los planetas con vida basada en el carbono (y tectónica de placas), los combustibles fósiles suponen al mismo tiempo la Tentación Definitiva y la Gran Prueba, el examen final de viabilidad para una civilización compleja (examen que no puede aprobarse sin una considerable dosis de sabiduría).[17] Nosotros estamos suspendiendo ese examen.

***

¿Cómo hablar a nuestros niños y jóvenes que crecen en un mundo de riesgos extremos? El paleoantropólogo francés Ludovic Slimak sugiere que hay dos cuestiones clave. “Cuando se tienen hijos se asume una responsabilidad inmensa, titánica. Y la cuestión es no sólo en qué mundo los dejamos, sino qué palabras les damos para hablar de nuestro mundo. Y creo que a eso debemos prestar muchísima atención, ya que los colapsos se producen, de hecho, por la desesperación de los niños. (…) La realidad básica es que están en un mundo extremadamente hermoso, es una especie de pequeño oasis en un vasto vacío a millones de años luz de distancia. Y este oasis, hoy, en su estado actual, sigue siendo increíblemente hermoso. Su diversidad y belleza son absolutamente impresionantes. El segundo punto es que el mensaje que debemos darles no es: ‘Bien, ahora que están aquí, se hallan en serios problemas’. No, no es eso. Debemos ofrecerles una perspectiva diferente, una en la que les digamos que cada generación nos hemos enfrentado a esto. Y la generación de nuestros padres o abuelos ciertamente se encontraba en una situación geopolítica mucho más complicada y difícil. Hasta 1990, estábamos en la Guerra Fría, con un mundo dividido y superpotencias nucleares listas para aniquilar el planeta. Si das un paso atrás, una generación, caemos en 1939-45; si retrocedemos otra generación, caemos en 1914-1918. Así que lo importante para la generación más joven es comprender que la situación actual no es excepcional. La vida consiste en gestionar desastres; todos intentamos improvisar y arreglárnoslas, pero eso también significa que aún tienen cierto control sobre las cosas. Si el imperio soviético pudo colapsar sin un conflicto nuclear total, si pudo terminar pacíficamente, si pudimos salir del nazismo sin que todo el viejo mundo estuviera dominado por los nazis, bueno, hemos salido de todo eso… Y hoy, el mundo en el que vivimos tiene todos sus defectos, pero también todas estas cosas magníficas. Y lo más importante, que yo desarrollo en el libro El último neandertal, es que no hay que dejar que la generación joven tenga la sensación de que el futuro está escrito, porque si no, no se puede hacer nada. No, no, no: el mundo les pertenece.”[18]

***

Creo que es un error optimista de Slimak pensar que “la generación de nuestros padres o abuelos ciertamente se encontraba en una situación geopolítica mucho más complicada y difícil”, mas pasemos por alto este detalle de su análisis. Quedémonos con la idea fundamental de que “la vida consiste en gestionar desastres”. Pero hay que ponerse a ello, los desastres no se gestionan solos…

Dejarnos caer a lo peor de nosotros mismos es el movimiento íntimo del fascismo. Pero debemos resistir cuanto podamos contra la deshumanización, el ecocidio y el genocidio.

***

Volver a casa: eso es. Regresar a la casa de la humanidad que es la Tierra/ Gaia; a la casa hospitalaria que compartimos con millones de otras especies, con trillones de seres vivos fantásticamente diversos; a la casa de la que no somos propietarios, sino inquilinos, y que hemos de entregar en buen estado a las siguientes generaciones de inquilinos.

Quiero terminar leyéndoles dos poemas del gran Gary Snyder:

PARA LOS NIÑOS (p. 97 de la antología La mente salvaje)

HACEMOS NUESTROS VOTOS JUNTO CON TODOS LOS SERES (p. 137)

[1] George Monbiot, “Sleepwalking to extinction”, The Guardian, 12 de agosto de 2003.

[2] “Noruega quiere que la UE avale la extracción de crudo del Ártico”, El País, 8 de junio de 2026; https://elpais.com/internacional/2026-06-08/noruega-presiona-a-la-ue-para-que-avale-la-extraccion-de-petroleo-del-artico.html

[3] Amitav Ghosh, El gran delirio, Capitán Swing, Madrid 2026, p. 158 y 160.

[4] Ghosh, El gran delirio, op. cit., p. 61.

[5] Citado en Amitav Ghosh, La maldición de la nuez moscada, Capitán Swing, Madrid 2023, p. 163.

[6] En sólo cinco decenios (1940-1990), los estadounidenses consumieron más recursos minerales y combustibles fósiles que todos los demás pueblos del mundo a lo largo de toda la historia humana (Andrew Dobson, Green Political Thought, Unwin Hyman, Londres 1990, p. 78). En los años noventa del siglo XX, ese 6% de la población mundial consumía el 33% de la extracción anual de recursos no renovables para mantener uno de los niveles de vida y de despilfarro más altos del mundo.

[7] Christian Parenti, Tropic of Chaos: Climate Change and the New Geography of Violence, Nation Books, Nueva York 2012.

[8] https://x.com/GeoffreyLean/status/2061571873058463856 . Se apoya en Fiona Harvey, “In our 250th edition, we ask just how well the fight against climate change is really going”, The Guardian, 29 de mayo de 2026; https://www.theguardian.com/environment/2026/may/28/in-our-250th-edition-we-ask-where-on-earth-we-are-in-the-fight-against-climate-change

[9] Véase lo que cabe llamar la “trilogía del petróleo” (tres vídeos breves) de Nate Hagens: “What You Actually Need to Know About Oil: Frankly 135, 136 & 137”. https://tratarde.org/como-entender-la-actual-crisis-energetica-tres-videos-breves-de-nate-hagens/

[10] Manuel Casal Lodeiro, Las verdades incómodas de la Transición Energética, Icaria, Barcelona 2024, p. 220.

[11] Nathan J. Hagens, “Una economía para el futuro: más allá del superorganismo”, PAPELES de relaciones ecosociales y cambio global 151 (2020), p. 112.

[12] “…si este Niño hace como sus predecesores, y tiene pinta de que incluso puede superarlos a todos, la temperatura del planeta subirá otro escalón de alrededor de 0’15 ºC”. Antonio Turiel, Fernando Valladares y Juan Bordera, “Tsunami de calor”, ctxt, 6 de julio de 2026; https://ctxt.es/es/20260701/Firmas/54245/artico-tsunami-ola-de-calor-chorro-polar-europa.htm

[13] Juan Bordera, “El siglo de los límites (energético y ecológico)”, conferencia en el curso de verano “Ecologismo y activismo ciudadano: 50 años de lucha ambiental desde la sociedad civil”, Universidad de Cádiz, 10 de julio de 2026.

[14] Véase Thea Riofrancos, “El nuevo orden climático mundial”, sin permiso, 17 de julio de 2026; https://sinpermiso.info/textos/el-nuevo-orden-climatico-mundial

[15] https://www.bankingonclimatechaos.org/wp-content/uploads/2026/06/BOCC_2026_vFINAL.pdf

[16] Felipe Espinosa Wang: “Proponen megamuro entre Alaska y Rusia para salvar la AMOC”, 6 de mayo de 2026; https://www.dw.com/es/cient%C3%ADficos-proponen-levantar-un-megamuro-entre-alaska-y-rusia-para-estabilizar-la-amoc/a-77069224

[17] Véase al respecto Jorge Riechmann, “Una terrible conjetura astrobiológica” en Informe a la Subcomisión de Cuaternario, Árdora, Madrid 2021, p. 62-63.

[18] Slimak, “El problema fundamental para los jóvenes es el colapso de su sistema de valores”, op. cit.

 

no se puede decir que es un genocidio

Francesca Fornario nos sitúa frente a un espejo terrible. “Los soldados israelíes han orinado en las cunas, han defecado en las ollas, han quemado los libros, han destrozado las fotos de boda que colgaban de la pared de la casa de los recién casados, se han hecho selfies contoneándose con la ropa interior de la novia, que habían robado de los cajones, por encima del uniforme de camuflaje, han grabado un vídeo para enviárselo a su novia, han grabado un vídeo para aumentar el número de seguidores, pero no se puede decir que sea un genocidio y, en cualquier caso, «Harry y Meghan, junto con sus hijos Archie y Lilibet, se han reunido con el rey Carlos III en Highgrove, la residencia privada del soberano en los Cotswolds».

Los soldados israelíes hicieron que los perros destrozaran a un joven discapacitado y lo dejaron morir desangrado, mientras se llevaban a rastras a la madre que les suplicaba que lo ayudaran, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, «Belén conduce la lancha a motor en topless; con una mano sujeta el timón y con la otra se cubre».

Los soldados israelíes han marcado puntos jugando al tiro al blanco. Un día había que disparar a los niños en la cabeza, otro día en los testículos, otro día en la rótula, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, Massimo Recalcati analiza psicológicamente a Michele Mari, que ha ganado el premio Strega (y ninguno de los dos dice que sea un genocidio).

El Gobierno israelí bloquea la salida de Gaza y la entrada a los periodistas, a los médicos e incluso a las galletas y la mermelada, porque son demasiado calóricas para las mujeres y los niños, mientras que el 77% de la población sufre graves niveles de inseguridad alimentaria y, por ello, la mortalidad infantil se ha duplicado, pero no se puede decir que sea un genocidio; y, de todos modos, Dua Lipa se ha casado en Sicilia con 150 cannoli y un helado de sandía con flores de jazmín cristalizadas, recolectadas a las cinco de la mañana.

Han disparado contra las personas hambrientas que hacían cola en los puntos de distribución de alimentos, matando a dos mil de ellas; han destruido la red de abastecimiento de agua, obligando a los supervivientes a sobrevivir con 6 litros por persona, cuando, según la OMS, para garantizar la higiene se necesitan entre 50 y 100, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, «Taylor Swift y Travis Kelce presentan a su nuevo perrito, aunque han decidido mantener la discreción sobre los detalles más íntimos» (No sé, Tgcom24 los llama así).

Han acribillado a balazos el coche en el que una familia intentaba ponerse a salvo; han acribillado a balazos la ambulancia que se dirigía a rescatar a la niña, única superviviente en el habitáculo bajo los cuerpos ensangrentados de sus tíos, acribillaron el habitáculo para matar a la niña superviviente, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, Prada propone unas zapatillas de rafia en tonos beige adornadas con el icónico logotipo triangular y acabados en piel.

Han atacado 36 de los 36 hospitales en funcionamiento, han dejado morir a los recién nacidos en las incubadoras tras cortar la corriente, han asesinado a más de 1.500 médicos y enfermeros, han detenido a decenas de ellos sin juicio ni acusación formal, y los han hacinado en cárceles donde los presos son sistemáticamente torturados y violados con objetos punzantes introducidos en el ano hasta lesionarles los órganos internos, en las cárceles donde hay más de trescientos niños detenidos por terrorismo en virtud de la ley que considera terrorista al niño que lanza una piedra contra el tanque que está ocupando su pueblo, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, Tarantino deja la dirección y vuelve a actuar junto a Kylie Minogue.

Han detenido las ambulancias, han hecho bajar a los paramédicos desarmados, los han asesinado uno tras otro, los han enterrado a los quince junto con sus ambulancias bajo la arena, pero no se puede decir que sea un «genocidio» y, en cualquier caso, Sinner alivia los calambres con zumo de pepinillos.

Han arrasado ciudades enteras, colegios, iglesias, mezquitas, campos de fútbol y cafeterías a orillas del mar; han ocupado militarmente casi el 70% de la Franja; han destruido todas las universidades; han obligado al 90% de la población a vivir en tiendas de campaña, incendiado las tiendas, asesinado a más de 72.000 personas —21 000 de ellas niños—, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, este verano puede realzar sus pestañas con postizos desechables para resaltar la mirada sin apelmazarlas.

Han disparado a los pescadores por pescar, a los periodistas por ejercer su profesión, matando a cientos de ellos en ejecuciones selectivas, pero no se puede decir que sea un genocidio; y, en cualquier caso, es el año del Caballo de Fuego en el calendario del horóscopo chino, y los asuntos prácticos, en particular los relacionados con el hogar y la familia, generan tensiones, pero sólo si es usted Libra.

Han hecho sobrevolar en plena noche los campamentos de desplazados con drones que emitían llantos de bebés y ladridos de perros para que la gente, aterrorizada, saliera al exterior y luego atacarla, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, sale el nuevo sencillo de Beyoncé.

Han bombardeado sin piedad el Líbano, ocupado el sur del país, arrasado pueblos, obligado a huir a un millón de personas, matado desde el 7 de octubre a más de mil palestinos en Cisjordania, donde no hay Hamás, detenido, en Cisjordania, a uno de cada cuatro palestinos a lo largo de su vida y, también allí, han arrasado pueblos, degollado ovejas, talado olivos, agredido a las monjas, disparado a los sacerdotes y amenazado con armas a los carabineros italianos y a los diputados estadounidenses, además de torturar y secuestrar a activistas internacionales, a los eurodiputados, a los médicos y a los periodistas de todo el mundo; además, han instaurado un sistema de apartheid y han presentado planes de limpieza étnica mediante vídeos generados con IA en los que, en lugar de las casas de los palestinos, aparecen complejos turísticos de lujo y casinos, y a Trump y Netanyahu paseando por el paseo marítimo; pero no se puede decir que sea un genocidio, ni siquiera se pueden interrumpir las relaciones militares, comerciales y estratégicas con Israel, ni tampoco se puede dejar de vender armas a Israel; y sólo se puede sancionar 20 —o mejor dicho, 21— veces a Putin por haber invadido Ucrania, pero cero veces a Israel, que ha invadido Palestina, el Líbano, Siria, ha bombardeado seis Estados soberanos con las armas de Trump, quien sanciona a los jueces internacionales, a la ONU y a cualquiera que tenga el valor de decir «genocidio» y de denunciar el apartheid; y, en cualquier caso, Giorgia Meloni, que no dice «genocidio», no reconoce a Palestina, no sanciona a Israel y aumenta el gasto militar tal y como le pide Trump, viste de Cucinelli —que detesta el verde y adora los colores pastel— y no dice «genocidio»; Giorgia Meloni, que promete mano dura contra los maranza, contra los migrantes irregulares y contra los Antifa, pero no mueve un dedo contra los asesinos israelíes y estadounidenses, acude a la peluquería de Mara Carfagna y Elisabetta Gregoraci para hacerse un «long bob» rubio miel con balayage.

Y hay dos cosas que estudiarán las generaciones futuras: cómo fue posible y cómo fue posible que nosotros, los periodistas, habláramos principalmente de otras cosas. «Se nota que todos aspiraban al Premio Strega».”[1]

 

[1] Francesca Fornario, “La miseria de nuestro periodismo en el genocidio”, en el blog de Rafael Poch, 19 de julio de 2026; https://rafaelpoch.com/2026/07/19/la-miseria-de-nuestro-periodismo-en-el-genocidio/

Publicado originalmente en https://www.ilfattoquotidiano.it/2026/07/16/genocidio-gaza-crimini-israeliani-silenzio-media-notizie/8449070/

de paleoantropología, neandertales, inteligencias artificiales y cómo hablar a nuestros niños y niñas: prestemos atención a ludovic slimak

El carácter gregario y la capacidad de estandarización de Homo sapiens frente a unos neandertales con individualidades mucho más marcadas, dotados de cierto temperamento de artista: tal es la tesis (fascinante) del paleoantropólogo francés Ludovic Slimak.[1]

***

Quiero repasar con cierto detalle el análisis de Slimak sobre los colapsos sociales: a partir de su conocimiento de especialista sobre los neandertales reflexiona, con interesantísima perspectiva, acerca de nuestro presente. ¿Cómo colapsan las sociedades humanas?

“El colapso puede producirse mediante el encuentro de dos poblaciones. Por ejemplo, cuando los europeos llegaron a América se produjeron colapsos demográficos muy marcados, muy intensos y terribles. Efectivamente, se podría decir: ‘Miren, los colonos europeos llegaron a América y fueron portadores de gérmenes’, por ejemplo. Pero si lo analizamos en profundidad, si las poblaciones de América, los pueblos indígenas o todas las poblaciones que han estado en contacto con los europeos se han visto diezmadas, no ha sido a causa de los gérmenes. El quid de la cuestión es qué ocurre en la mente de las poblaciones que entran en contacto con otras poblaciones… Se verán desestabilizadas en sus actividades tradicionales, sus estructuras y sus valores. Su relación social con sus vecinos, sean amigos o enemigos, cambiará por completo. (…) En el momento del contacto, no se trata de conflicto, ni de ser más fuerte por tener armas, sino de que los niños se vean a sí mismos como fuertes, guapos y mejores que sus vecinos. Eso es inherente a todos los seres humanos, así son las cosas. Y esta relación es muy importante en la transmisión generacional; los niños necesitan sentirse orgullosos del sistema de valores de sus padres. Y cuando los niños ven que existen otras poblaciones que no comparten los mismos valores, que no cuentan las mismas historias, que no tienen los mismos dioses, las mismas leyendas, las mismas costumbres, pero que son objetivamente mucho más eficaces, todo el sistema… todas las historias que nos contábamos, todas esas estructuras de valores, pierden todo significado para los niños. Es un colapso de los sistemas de valores que ya no se transmiten entre los ancianos, entre padres y abuelos, y los hijos, porque los niños ya no creen en ellos.”

Esto habría sucedido al neandertal al encontrarse con el Homo sapiens, sugiere Slimak, así como en otros encontronazos culturales ya en la historia humana más reciente. “¿Qué ocurre cuando dos poblaciones se encuentran? Pues bien, el gran punto en común entre el Cuerno de África, los aborígenes de Australia y los pueblos de América es que se produce un colapso de los sistemas de valores. ¿Y por qué va a ser sustituido? Por el alcohol, el tabaco, las drogas e incluso, en el caso de los aborígenes, una especie de adicción al café y al té (…). Trabajé en Yibuti, por ejemplo, en el Cuerno de África. Lo aterrador es que en la capital de Yibuti la gente está tirada en las aceras, esperando cada mañana a que lleguen camiones con lo que se llama qat, una droga. De hecho, la gente ya no quiere vivir. Así que pasan el día, toman qat por la mañana y duermen en las aceras. La mayor parte de la población se encuentra en un estado de suicidio colectivo inconsciente. La gente ya no quiere vivir. (…) . Cuando dos poblaciones extremadamente diferentes se encuentran, y cuando una no es superior, sino más efectiva, más eficiente que la otra, induce un colapso de la sociedad opuesta.”[2]

Y ¿qué está sucediendo ahora mismo con las IA? Como en esos choques culturales anteriores, “el riesgo es interno: el riesgo de percepción de obsolescencia. No es que seamos obsoletos porque siempre somos exactamente iguales, sino que ya no creemos en nosotros mismos y, por lo tanto, tenemos una sensación de obsolescencia. Y esta sensación de obsolescencia es lo que sería extremadamente peligroso si entráramos en contacto con una inteligencia externa a nosotros. Y eso es lo que es extremadamente peligroso hoy en día en el desarrollo de las inteligencias artificiales, que se están volviendo cada vez más efectivas, cada vez más eficientes, y donde el problema son nuestros hijos. (…) Pensarán: ‘¿Para qué voy a aprender geografía? ¿Para qué voy a aprender historia? Nunca lo sabré tan bien como lo que me dice la inteligencia artificial’. Y ahí radica el colapso de su capacidad para imaginar que algún día será un buen dibujante, poeta, escritor, albañil, o lo que quiera. Ahora mismo nos enfrentamos a esto. Estamos en un momento crucial, un encuentro con otra inteligencia. Lo terrible es que estamos en un punto de inflexión, encontrándonos con una inteligencia externa a nosotros mismos, una que creamos pero que no es nuestra propia inteligencia, y que se está volviendo autónoma, capaz de auto-mejorarse sin intervención humana. El problema fundamental para los jóvenes es el colapso de su sistema de valores, el colapso de su mitología, en la que creen que ellos, los Homo sapiens son los mejores del mundo en términos de inteligencia. Y desde el momento en que perdemos esa creencia, nos colocamos, creo, en la misma posición que los neandertales hace cuarenta mil años. Los sapiens no tenían por qué ser malvados con los neandertales. Es simplemente la confrontación en la que las generaciones más jóvenes ya no quieren participar ni creer.”[3]

¿Cómo hablar, entonces a estos niños y jóvenes que crecen en un mundo de riesgos extremos? “Cuando se tienen hijos se asume una responsabilidad inmensa, titánica. Y la cuestión es no sólo en qué mundo los dejamos, sino qué palabras les damos para hablar de nuestro mundo. Y creo que a eso debemos prestar muchísima atención, ya que los colapsos se producen, de hecho, por la desesperación de los niños. (…) La realidad básica es que están en un mundo extremadamente hermoso, es una especie de pequeño oasis en un vasto vacío a millones de años luz de distancia. Y este oasis, hoy, en su estado actual, sigue siendo increíblemente hermoso. Su diversidad y belleza son absolutamente impresionantes. El segundo punto es que el mensaje que debemos darles no es: ‘Bien, ahora que están aquí, se hallan en serios problemas’. No, no es eso. Debemos ofrecerles una perspectiva diferente, una en la que les digamos que cada generación nos hemos enfrentado a esto. Y la generación de nuestros padres o abuelos ciertamente se encontraba en una situación geopolítica mucho más complicada y difícil. Hasta 1990, estábamos en la Guerra Fría, con un mundo dividido y superpotencias nucleares listas para aniquilar el planeta. Si das un paso atrás, una generación, caemos en 1939-45; si retrocedemos otra generación, caemos en 1914-1918. Así que lo importante para la generación más joven es comprender que la situación actual no es excepcional. La vida consiste en gestionar desastres; todos intentamos improvisar y arreglárnoslas, pero eso también significa que aún tienen cierto control sobre las cosas. Si el imperio soviético pudo colapsar sin un conflicto nuclear total, si pudo terminar pacíficamente, si pudimos salir del nazismo sin que todo el viejo mundo estuviera dominado por los nazis, bueno, hemos salido de todo eso… Y hoy, el mundo en el que vivimos tiene todos sus defectos, pero también todas estas cosas magníficas. Y lo más importante, que yo desarrollo en el libro El último neandertal, es que no hay que dejar que la generación joven tenga la sensación de que el futuro está escrito, porque si no, no se puede hacer nada. No, no, no: el mundo les pertenece.”[4]

***

Creo que es un error optimista de Slimak pensar que “la generación de nuestros padres o abuelos ciertamente se encontraba en una situación geopolítica mucho más complicada y difícil”, mas pasemos por alto este detalle de su análisis. Quedémonos con la idea fundamental de que “la vida consiste en gestionar desastres”. Pero hay que ponerse a ello, los desastres no se gestionan solos…

 

[1] Véase su libro El último neandertal en ed. Debate. Véase también esta entrevista: https://elpais.com/ciencia/2026-02-15/ludovic-slimak-sobre-los-neandertales-fue-un-suicidio-los-humanos-desaparecen-porque-sus-valores-se-vienen-abajo.html

[2] Ludovic Slimak, “El problema fundamental para los jóvenes es el colapso de su sistema de valores” (entrevista), La Tercera, 18 de julio de 2026; https://www.latercera.com/mundo/noticia/ludovic-slimak-paleoantropologo-frances-el-problema-fundamental-para-los-jovenes-es-el-colapso-de-su-sistema-de-valores/

Sigue explicando el paleoantropólogo francés: “Se trata de personas que vienen —no de la ciudad de Yibuti, sino de poblaciones nómadas que vivían en los alrededores, en el Cuerno de África— y cuyo sistema de valores se ha derrumbado por completo. Piensan: ‘Voy a la ciudad, voy a Yibuti, voy a encontrar la buena vida, la vida fácil’. Luego piensan: ‘Vamos a Yemen’. Y después van a Europa. Y cada vez, dicen: ‘Vamos a encontrar la buena vida’. Y cada vez intento explicarles: ‘Pero sólo están empeorando las cosas. Si van a Yemen, serán esclavos’. Son poblaciones tradicionales que viven un estilo de vida nómada. Y de repente, llegan a la ciudad, y lo único que les espera allí no es la buena vida, sino las drogas y el colapso. No hay nada que hacer. Nadie los espera…”

[3] Slimak, “El problema fundamental para los jóvenes es el colapso de su sistema de valores”, op. cit.

[4] Slimak, “El problema fundamental para los jóvenes es el colapso de su sistema de valores”, op. cit.

un retrato de paco fernández buey en un libro recién publicado

En su libro Apocalipsis y democracia (un interesante tratado de trumpología y thielología), el profesor de la UPF Jordi Ibáñez Fanés evoca, sin decir que se trata de él, a Paco Fernández Buey. “En el departamento de la universidad teníamos a un colega, un hombre muy querido, un tipo hecho de una pieza él y sus ideales, y un buen colega en el sentido cada vez más infrecuente de buen compañero, que no desaprovechaba la ocasión para decir, en seminarios o en encuentros con un público más o menos restringido, que él en lo que creía era en ‘la revolución mundial’, cosa a la cual todos solíamos responder, a veces mentalmente, con un ‘¡y olé!’. Más allá de eso, nada. Coraje sí, compromiso social también, dedicación a los desvalidos, mucha y discreta, sin exhibicionismos. Pero más allá de eso, nada. Alguna maquinación de grupúsculo, alguna enésima equivocación táctica, y nada más. Un día le reproché, cordialmente, que su posición parecía siempre atrapada en una fase prepolítica, y me reconoció que era así porque él, que se había jugado la piel en los últimos años del franquismo, de la política estaba muy desencantado, y porque tampoco veía cómo pasar a la acción si esa acción había de ser, fatalmente, violenta, y la violencia no es ensuciar una fachada o quemar un contenedor, sino matar personas. La alternativa, por tanto, era un trabajo social de base, un cultivo en los márgenes, una labor de mantenimiento. He pensado mucho en la mezcla de fe y melancolía, de disciplina y desencanto, de optimismo de la voluntad y pesimismo de la inteligencia que transmitía ese colega –muy gramsciano, en efecto–. (…) Pero como los fantasmas sólo se aparecen de noche, por eso de noche soy revolucionario, para poder conversar imaginariamente con él, y de día deshago todo lo que mentalmente he cosido poniéndome en modo reaccionario”.[1] La mezcla de incomodidad, extrañeza y admiración que el profesor del Departamento de Humanidades de la UPF expresa en este párrafo es una buena muestra de la clase de reacción que un comunista verde (un ecosocialista consecuente) como Paco provocaba en sus entornos académicos, en los años finales del siglo XX e iniciales del siglo XXI.

Qué soledad, la de alguien como él, en una sociedad como la nuestra…

 

[1] Jordi Ibáñez Fanés, Apocalipsis y democracia, Tusquets, Barcelona 2026, p. 196.

sobre deseos poscapitalistas

Jordi Ibáñez Fanés, hablando en clase de Mark Fisher y su intento de teorización de los deseos postcapitalistas, pregunta a sus estudiantes de la UPF: “¿Os dais cuenta de que sólo la Iglesia católica –no la putrefacta y la hipócrita, no la opusiana, oscura y sectaria, no la corrompida por la libido dominandi, sino la parte que podemos imaginar como auténticamente cristiana– es la única que tiene un discurso alternativo al discurso capitalista sobre los deseos?”.[1] Pero no es así: también el ecologismo consecuente plantea un discurso (poderoso aunque minoritario) alternativo al discurso capitalista sobre los deseos. En mi caso, puedo remitir a la propuesta de ecologismo epicúreo que planteé hace tiempo…[2]

 

[1] Jordi Ibáñez Fanés, Apocalipsis y democracia, Tusquets, Barcelona 2026, p. 163.

[2] https://ecopolitica.org/hacia-un-ecologismo-epicureo/

si eruropa quiere sobrevivir como un continente vivo…

¿Qué significa hoy tener un hogar? La escritora turca Ece Temelkuran –quien optó por exiliarse de su país en 2016, cuando el giro autoritario del régimen de Erdogan hizo que se sintiera cada vez menos segura– argumenta que Europa y EEUU tienen que entender que el mundo está hoy en modo supervivencia. “Y creo que los refugiados, los inmigrantes, son las personas que portan esta sabiduría de sobrevivir con moralidad, con dignidad. Y también poseen la sabiduría de reconstruir un hogar desde cero. Y el hogar, como concepto filosófico y político, debe reconstruirse. Por eso creo que los refugiados, los inmigrantes, los exiliados, son los pioneros de la historia, Constantemente hablamos de esta crisis migratoria o crisis de refugiados. Eso debería cambiar. Deberíamos hablar de qué significa hogar en el siglo XXI, y Europa tiene que redefinir el concepto de hogar si quiere sobrevivir como un continente vivo, no como un museo de cadáveres.”[1]

Digámoslo con la crudeza que nuestro momento de emergencia exige: el espacio habitable para los seres humanos en la Tierra está menguando, en primer lugar a consecuencia del calentamiento global antropogénico. Perdemos hogares, perdemos lugares, perdemos opciones vitales, perdemos suelo vivo, perdemos hectáreas habitables. Y la pregunta terrible: ese espacio ¿se reducirá a cero?

 

[1] Ece Temelkuran, “Pronto tendremos que redefinir el concepto de hogar” (entrevista), El País Semanal, 12 de julio de 2026.

s.o.s jabalíes -ecologistas y animalistas alzan la voz para frenar la matanza de la población de jabalíes de collserola (barcelona)

La caza intensiva de jabalíes no es una herramienta suficiente ni garantizada para controlar a la población ni frenar la dispersión del virus de la peste porcina…

PARAR EL EXTERMINIO DE JABALÍES – Firmé la petición.

https://frontcomuperladefensadelsenglar.my.canva.site/#page-1