gil-manuel hernàndez sobre hipernormalización y colapso banal

«(…) Retomando el análisis de Alexei Yurchak (2024) sobre la fase terminal de la Unión Soviética, la hipernormalización describe una situación en la que todos saben que el sistema no funciona, pero continúan actuando como si funcionara porque no existe un lenguaje legítimo para nombrar su agotamiento. En el contexto contemporáneo, esta dinámica adopta una forma específica: sabemos que el crecimiento capitalista indefinido es biofísicamente imposible, que la estabilidad climática pertenece al pasado, que las desigualdades se amplifican y que la energía fósil que sostuvo la expansión industrial entra en declive, que los materiales y minerales disponibles para hacer funcionar el sistema han entrado en una fase crítica, que el capitalismo deviene ecocidio global y genera una concatenación de explosivas crisis multidimensionales a gran escala, de consecuencias imprevisibles. Sin embargo, la articulación entre la maquinaria institucional, legal, mediática y económica del sistema y la densa red de subjetividades hegemónicas, sigue operando bajo la ficción de continuidad.

La hipernormalización del colapso no es solo un fenómeno psicológico individual, sino un régimen cultural de percepción colectiva. Funciona como dispositivo masivo de estabilización simbólica frente a la angustia del hundimiento y la percepción fragmentada de sus señales. Mantiene el imaginario de control mientras las bases materiales se erosionan. Permite que la degradación se convierta en rutina aceptable en la cotidianidad vital de los individuos. Y, sobre todo, evita preventivamente que la conciencia de crisis profunda se transforme en ruptura política radical.

Desde esta perspectiva, el concepto de colapso banal que aquí se desarrolla puede entenderse como la dimensión estética, discursiva e institucional de esa hipernormalización de fondo. Si la hipernormalización constituye la lógica estructural —el “hacer como si”—, el colapso banal es su manifestación concreta en el lenguaje, en los rituales mediáticos, en las agendas públicas y en las prácticas administrativas. Ambos conceptos no se superponen, sino que se articulan: la hipernormalización es el marco profundo; el colapso banal, su forma visible y operativa…»

https://rebelion.org/colapso-banal/

 

ante el juicio penal por protesta climática: apoyos desde el grupo de investigación esdesost y la sección sindical de cgt de la uv

Valiosos apoyos desde el grupo de investigación ESDESOST y la sección sindical de CGT de la UV (Universidad de Valencia)… ¡Gracias!

https://www.uv.es/uvweb/cgt/es/novedades/manifiesto-apoyo-solidaridad-jorge-riechmann-marina-martinez-paco-del-pozo-del-grupo-investigacion-estudios-sostenibilidad-esdesost-universidad-valencia-1285945231211/Novetat.html?id=1286471472695

Manifiesto de apoyo y solidaridad con Jorge Riechmann, Marina Martínez y Paco del Pozo del Grupo de Investigación en Estudios de Sostenibilidad (ESDESOST) de la Universidad de Valencia

los anishinaabe (a través de robin wall kimmerer) en el siglo de la gran prueba

Robin Wall Kimmerer, en Una trenza de hierba sagrada, transmite la profecía del pueblo anishinaabe sobre los Siete Fuegos como etapas de la humanidad. Estaríamos en el séptimo: «La gente que habita la tierra se encontrará una bifurcación en el camino. Tendrá que tomar una decisión sobre su futuro. Uno de los senderos es suave y verde, cubierto de hierba fresca. Dan ganas de caminar descalzo sobre él. El otro es de un negro calcinado, duro; los rescoldos se te clavarían en los pies si lo hicieras. Si la gente el camino de hierba, le dará sostén a la vida. Pero si elige el camino de ceniza, los daños que le ha causado a la tierra se volverán contra ella y traerán sufrimiento y muerte a todas las criaturas del planeta».

Comenta Fernando, un amigo: «No cabe duda de cuál hemos elegido; la única esperanza es que no haya holocausto nuclear (aunque soy incapaz de imaginar como haríamos para manejar el arsenal atómico, los residuos nucleares y las centrales, en un contexto de colapso del comercio mundial y carencia de recursos fósiles), y la deriva nihilista-nazi de todas las élites del Norte privilegiado y del Sur martirizado provoquen un colapso brutal de la megamáquina capitalista, que frene en seco las emisiones, la erosión de la biodiversidad y permita a Gaia recomenzar el proceso de restauración (tampoco seamos ingenuos: esto implicará el sacrificio de miles de millones de seres humanos).»

Añade Kimmerer: «El pueblo del séptimo fuego no caminaría hacia delante: su misión sería volver sobre los pasos de aquellos que nos trajeron aquí. Debían recorrer el camino rojo de nuestros ancestros y recoger todos los fragmentos que quedaron diseminados por el camino. Fragmentos de tierra, jirones de lenguaje, trozos de canciones, enseñanzas sagradas: todo lo que se perdió».

algo más sobre humanidades ecológicas

https://tratarde.org/sobre-las-humanidades-ecologicas/

Las Humanidades ecológicas, tal y como las hemos propuesto y desarrollado en los últimos años (remito al libro conjunto Humanidades ecológicas, que coordinaron Jose Albelda, Fernando Arribas y Carmen Madorrán, publicado en 2023), quieren ir más allá de las Humanidades ambientales al menos en tres sentidos: 1) superando los marcos del desarrollo sostenible y el “capitalismo verde” (hacia ecosocialismos y ecofeminismos); 2) asumiendo las tesis del Decrecimiento[1] (pensando, por consiguiente, en ecosocialismos descalzos o decrecentistas y en ecofeminismos de subsistencia); 3) desbordando el antropocentrismo (remito ahí a mis propuestas de humanismo descentrado).

Preguntaron una vez a Freud qué debería estudiarse en una Facultad de Psicoanálisis (lo cuenta el analista Gabriel Rolón), y contestó: arquitectura, poesía, filosofía, literatura, religión… Es decir, las formas en que los seres humanos intentamos encontrar un sentido frente a la angustia del vacío existencial. Nosotros podríamos resumir hoy: ¡Humanidades ecológicas! Las formas en que tratamos de averiguar cómo desenvolvernos en un mundo que padece una crisis de civilización profunda, con el objetivo de reinsertarnos en la biosfera, sobrellevar el dolor de vivir y dar una respuesta válida (siquiera para uno mismo) a la pregunta por el sentido de nuestra existencia.

 

[1] Decrecimiento con mayúscula, por las razones expuestas en Luis González Reyes y Adrián Almazán: Decrecimiento: del qué al cómo, Icaria, Barcelona 2023.

 

 

27 de febrero, getafe: sesión de seminario theco con kris de decker

Por desgracia, esta segunda sesión del seminario no pudo celebrarse, por incomparecencia del ponente.

Se trata de la segunda sesión del Seminario Permanente THECO 2026, que se celebrará el 27 de febrero de 2026, de la mano de Kris de Decker, con una ponencia titulada “Problemas de alta tecnología, tecnologías obsoletas y soluciones de baja tecnología”.

Resumen temático de la sesión: En un contexto de creciente complejidad técnica y consumo energético, la sesión propone una mirada crítica a la fe en la alta tecnología como solución universal y cuestiona nuestra dependencia de sistemas insostenibles, recuperando en cambio el potencial de tecnologías pasadas y prácticas colectivas más resilientes. A partir de ejemplos como las casas de baños públicas, entendidas como formas de “lujo comunal”, y del análisis del hogar moderno saturado de capas técnicas para controlar el entorno, se plantea que muchas innovaciones responden a problemas que ellas mismas generan. Frente a esta dinámica, se reivindican las soluciones de baja tecnología no como nostalgia, sino como estrategias racionales para reducir el consumo energético, simplificar infraestructuras y reimaginar el bienestar desde criterios colectivos y ecológicamente viables.

titánicos semidioses, pero exentos de toda responsabilidad

En una sociedad infantilizada, volcada en los tebeos de superhéroes, impresiona que la lección más básica de todas las impartidas en esa infraliteratura, aquello de “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, no se asimile en absoluto. Pues resulta que, en las sociedades industriales fosilistas, todas y todos somos superhéroes: “primates de treinta toneladas” (Nate Hagens) que tienen decenas de esclavos energéticos a su disposición.[1] Deseamos ser titánicos semidioses, sí, pero exentos de toda responsabilidad.

 

[1] https://www.15-15-15.org/webzine/2018/07/13/a-donde-vamos-los-cuarenta-tipos-de-gris/

 

no mires dónde está el balón, busca dónde está el hueco

“Para descubrir la verdad hay que empezar por inventarla”, escribía Gonzalo Suárez en Con el cielo a cuestas. Vale, maestro: pero inventarla con una atención sin fisuras enfocada a la realidad.

(El padrastro del cineasta y escritor fue Helenio Herrera, gran entrenador de fútbol, quien le dio un valioso consejo aplicable también fuera de los estadios: no mires dónde está el balón, busca dónde está el hueco.)

 

febrero-marzo de 2026: cine club en cercedilla

Tres películas. Tres mujeres. Tres formas de estar al límite.

Un ciclo especial en torno al 8M, estructurado en tres fines de semana consecutivos, que explora el límite social, profesional y psíquico desde miradas y épocas distintas: cine clásico, independiente y de autor.

📅
28/02 — Tres anuncios en las afueras
07/03 — Eva al desnudo
14/03 — Martha Marcy May Marlene

🕖 19:00h
📍 Museo del Esquí

 

fragmento de «a los por nacer» recitado por el propio bertolt brecht

Un fragmento de «A los por nacer» recitado por el propio Brecht, facilitado por Xavier Juncosa (y que me llega a través de Salvador López Arnal). Manuel Sacristán tradujo varias veces el poema.

https://www.tornaveupoetic.cat/bertold-brecht/

“A los por nacer” de B. Brecht (traducción de Manuel Sacristán)

I
Verdaderamente: vivo en tiempos tenebrosos.
La cándida palabra es necia. Una frente tersa
revela insensibilidad. Y si alguien ríe
es que no le ha llegado todavía
la noticia terrible.

¿Qué tiempos son éstos, en que
es casi un crimen hablar de los árboles
porque eso es callar sobre tantas maldades?
Ese hombre que va tranquilamente por la calle,
¿es ya acaso inaccesible a sus amigos
en la necesidad?

Cierto: yo me gano la vida todavía.
Pero creedme: es por casualidad. Nada
de lo que hago me da derecho a hartarme.
Por caso me respetan (pero si cambia mi suerte
estoy perdido).

Me dicen: ¡Come y bebe, sé alegre tú que tienes!
Pero ¿cómo voy a a comer y beber
si le arranco al hambriento lo que como
y mi vaso de agua le falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.

También me gustaría ser sabio.
Los viejos libros dicen que es sabiduría
apartarse de las luchas del mundo y pasar
el breve tiempo sin temor.
También renunciar a la fuerza, devolver bien por mal,
no cumplir los deseos, sino olvidarlos
dicen que es sabiduría.
Pero yo no puedo hacer nada de eso:
verdaderamente, vivo en tiempos tenebrosos.

II
Yo llegué a las ciudades en la hora del desorden,
cuando reinaba el hambre.
Me mezclé entre los hombres en la hora de la rebelión
y me indigné junto con ellos
Así transcurrió mi tiempo,
el tiempo que me había sido dado sobre la tierra.

Comí mi pan entre las batallas.
Me eché a dormir entre los asesinos.
Cultivé sin respeto el amor
y fui impaciente con la naturaleza.
Así transcurrió mi tiempo,
el tiempo que me había sido dado sobre la tierra.

A una ciénaga llevaban en mi tiempo todos los caminos.
Mi habla me traicionó al matarife.
Poco pude. Pero los amos
habrían seguido más seguros sin mí: ésa fui mi esperanza.
Así transcurrió mi tiempo,
el tiempo que me había sido dado sobre la tierra.

Pocas eran las fuerzas. La meta
estaba muy lejos
Pero era ya visible, aunque para mí
apenas alcanzable.
Así transcurrió mi tiempo,
el tiempo que me había sido dado sobre las tierra.

III
Vosotros, los que surgiréis del pantano
en que nosotros hemos sucumbido
pensad,
cuando habléis de nuestras debilidades,
también en el tiempo de tiniebla
del que os habéis librado.

Porque a menudo, cambiando de patria más que de sandalias
fuimos desamparados a través de la guerra de las clases,
cuando todo era injusticia y faltaba la cólera.

Mas no por ello ignoramos
que también el odio contra la vileza
desencaja al rostro,
que también la cólera contra la injusticia
enronquece la voz. Sí, nosotros,
que queríamos preparar el terreno a la amistad
no pudimos ser amistosos.
Vosotros, cuando se llegue a tanto
que el hombre sea un apoyo para el hombre,
pensad en nosotros
con indulgencia.

Una segunda traducción de enero de 1973:

I. La verdad, vivo en tiempos obscuros. / La palabra ingenua es fatua. Una frente tersa/ Indica insensibilidad. El que ríe/ Es que no ha recibido todavía/ La noticia terrible. /¿Qué tiempos son éstos, en que /Casi es un crimen hablar de árboles,/ Porque eso implica callar sobre tantas fechorías?/ Aquél que cruza tranquilamente la calle, /¿Es que no es ya accesible a los amigos suyos/ que están en la miseria? /Es verdad: todavía me gano el sustento. /Pero creedme: es sólo por casualidad. Nada/ De lo que hago justifica que me sacie. /Da la casualidad de que me dejan en paz. (Como se me pase esa suerte Estoy perdido). /Me dicen: ¡tú come y bebe! ¡Alégrate de que puedes! / Pero,¿cómo puedo comer y beber, si /Arranco al hambriento lo que me como y /Mi vaso de agua le hace falta al sediento? /Y el hecho es que como y bebo. /También me gustaría ser sabio. /Está en los viejos libros, qué es sabio: /Quedarse fuera de la pugna del mundo y pasar /Sin temor este poco de tiempo. /Salir del paso sin violencia, /Devolver bien por mal, /No satisfacer los deseos, sino olvidarlos, /Se tiene por sabio. /De nada de eso soy capaz. /De verdad, vivo en tiempos obscuros.

II. Llegué a las ciudades en el tiempo del desorden,/ Cuando reinaba el hambre./ Entre los hombres llegué en el tiempo de la rebelión, /Y me indigné junto con ellos./ Así pasó mi tiempo,/El que me estaba dado en la tierra./ Me comí la comida entre las batallas. /Me eché a dormir entre los asesinos. /Cultivé el amor sin atención /Y sin paciencia ví la naturaleza./Así pasó mi tiempo, /El que me estaba dado en la tierra. /En mi tiempo los caminos llevaban al pantano. /El habla me traicionaba ante el carnicero. /Yo no era capaz de gran cosa. Pero los amos /Habrían estado más seguros sin mí: esa fue mi esperanza./ Así pasó mi tiempo,/ El que me había sido dado en la tierra. /Las fuerzas eran escasas. La meta /Estaba muy lejos. /Era visible con claridad, aunque para mí/ Seguramente inalcanzable./ Así pasó mi tiempo, /El que me había sido dado en la tierra.

III. Vosotros los que salgáis a flote del diluvio /En que nosotros nos hemos ahogado,/ Recordad,/ Cuando habléis de nuestras debilidades,/ También el tiempo obscuro /Del que os habéis puesto a salvo./ Porque, cambiando más de tierras que de suelas,/ Nosotros anduvimos a través de las guerras de las clases, desesperados,/ Cuando sólo había injusticia y no había rebelión./ Pero al mismo tiempo lo sabemos: /También el odio a la vileza /Tuerce los rasgos. /También la cólera por la injusticia /Enronquece la voz. Ya: nosotros, /que quisimos preparar el suelo de la amistad,/no pudimos ser amistosos. /Pero vosotros, cuando llegue el día /De que el hombre sea ayuda del hombre, /Acordaos de nosotros / Con indulgencia.

 

una entrevista: «el filósofo que puede ir a la cárcel por protestar contra la inacción climática»

https://www.lavanguardia.com/natural/20260216/11466548/jorge-riechmann-filosofo-carcel-protestar-inaccion-climatica.html

Jorge Riechmann, el filósofo que puede ir a la cárcel por protestar contra la inacción climática. Se enfrenta a dos juicios

El poeta, matemático y profesor titular de universidad está acusado de resistencia a la autoridad, por un corte de calle en 2019, y de atentar contra el patrimonio histórico, por arrojar un líquido biodegradable en el Congreso en 2022

por Andrés Actis Fernández

 

El poeta, matemático y profesor de Filosofía Moral de la Autónoma de Madrid, Jorge Riechmann (63 años), ha separado de su biblioteca algunos libros por si le encarcelan. En la pila están Cartas desde la prisión, de Rosa Luxemburg, testimonio íntimo y político que la escritora polaca escribió entre 1915 y 1918, mientras estaba encarcelada en Alemania por su oposición al nazismo; y De Profundis, el texto más íntimo de Oscar Wilde, redactado desde la cárcel de Reading (Inglaterra), donde cumplió condena por su homosexualidad. “Si algún día entro en prisión, serán de mucha inspiración”, dice el catedrático mientras prepara su defensa para el primero de los juicios penales que tiene en su contra por su activismo climático. Está acusado de resistencia a la autoridad, por un corte de calle en 2019, y de atentar contra el patrimonio histórico, por arrojar un líquido biodegradable a las paredes del Congreso de los Diputados en 2022.

Sus abogados le han adelantado que si es condenado en ambos litigios -en el primero de los expedientes la Fiscalía pide 10 meses de prisión y en el segundo, 21- la pena, por acumulación de sentencias, podría ser de cárcel efectiva. En diálogo con La Vanguardia, Riechmann prefiere quitar dramatismo a este posible destino -«Es una posibilidad que uno asume cuando participa de acciones de desobediencia civil no violenta”, dice- y pide no desviar la atención del fondo de la cuestión, el motivo -la urgencia- que está impulsando a muchos científicos y profesores universitarios a dejar sus pizarras y laboratorios para salir a la calle a protestar: la inacción política contra el cambio climático, una “tragedia que va desplegándose” sin ninguna medida de calado para hacerle frente.

“Se supone que nuestras sociedades tienen que hacer algo con mucha urgencia y lo que estamos haciendo es una huida hacia adelante, sin afrontar realmente esta grave crisis ecosocial. Por lo tanto, está del todo justificado el tipo de protestas no violentas que distintos colectivos venimos realizando. Creo que tenemos la obligación moral y política de resistir, en la medida de nuestras fuerzas, frente a esta deriva ecocida”, explica sobre los motivos de su activismo.

Cuando el 7 de octubre de 2019, Riechmann y otros integrantes de la plataforma 2020 Rebelión por el Clima y la organización Extinction Rebellion Spain cortaron el tráfico en el puente de la calle Joaquín Costa, en Nuevos Ministerios (Madrid), alertaban de un agravamiento de la crisis climática que, seis años más tarde, está ocurriendo: más calentamiento global -el planeta ha superado la línea roja de +1,5ºC en el promedio de los últimos tres años-, más límites planetarios sobrepasados -7 de 9, según la última revisión científica- y más eventos meteorológicos extremos, como la dana de Valencia o el tren de borrascas de las últimas semanas.

Ya en 1995, este profesor universitario escribió un artículo que tituló “Nuestra normalidad es la catástrofe”, en el que recopilaba toda la evidencia científica sobre los peligros extremos a los que se enfrentaba la humanidad por un capitalismo muy dependiente de los combustibles fósiles. “Treinta años después seguimos quemando petróleo y gas, seguimos con emisiones récord. ¿Cómo no vamos a salir a la calle a desobedecer de forma pacífica?», se pregunta.

Riechmann estaba citado para el 17 de marzo en el Juzgado de lo Penal número 8 de Madrid, día de inicio del juicio por el corte del puente de Nuevos Ministerios. Esta semana, le notificaron que la audiencia se pospuso, por motivos de agenda, para el 26 de mayo. No estará solo. La misma acusación -resistencia grave a la autoridad- recae sobre los otros dos activistas que fueron detenidos aquel día, Marina Martínez y Francisco del Pozo.

“Toda nuestra ‘resistencia’ consistió en tratar de que la policía no nos lesionara al retirarnos del puente ocupado. Algunos compañeros y compañeras sí resultaron heridos, incluso con algún hueso roto”, recuerda el profesor. En la desobediencia civil pacífica participaron unos trescientos manifestantes. La conclusión de los organizadores es que las tres detenciones fueron “aleatorias, con afán de atemorizar”.

Riechmann se sentó sobre el asfalto. No se levantó cuando la policía dio la orden de desalojar la carretera. Resistió. “Estamos frente a un gran montaje policial. No puede haber prueba porque la acusación no es real. Lo que pasa es que en estos casos es, al final, la palabra de la policía. Llaman resistencia a la autoridad simplemente a intentar que no te hagan mucho daño al moverte”, se defiende.

El 6 de abril de 2022, el filósofo se sumó a la protesta que el colectivo Rebelión Científica organizó en el Congreso de los Diputados. Con batas blancas, cincuenta activistas se sentaron en las escalinatas para reclamar medidas frente al calentamiento global. Algunos de ellos, arrojaron pintura roja biodegradable -hecha a base de zumo de remolacha y cacao- contra la fachada de la puerta de los leones.

15 manifestantes fueron identificados y detenidos meses más tarde por personal policial. En este otro juicio, junto a Riechmann se sentarán la ambientóloga Marta García Pallarés y el director del Observatorio de la Sostenibilidad, Fernando Prieto, entre otras figuras del mundo científiico y académico. En un primer momento, la Fiscalía de Madrid incluyó una acusación por la interrupción de la sesión plenaria del Congreso.

Sin embargo, la por entonces presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, declaró y negó que la protesta alterase el orden del día del Hemiciclo. El expediente judicial quedó caratulado de delito al patrimonio histórico, con un pedido de pena de 21 meses de cárcel para cada uno de los activistas climáticos.

“Esta segunda acusación tampoco es real. El líquido de color rojizo, que simulaba sangre, era biodegradable, fácilmente limpiable. Se confeccionó con con esas características para no dejar una mancha permanente”, aclara Riechmann. El auto de instrucción le da la razón a los denunciados: una limpieza con “agua a presión” por parte del Equipo Especial de Limpieza Urgente municipal de Madrid y la posterior intervención de un sistema de limpieza más sofisticado dejaron al inmueble sin ningún perjuicio patrimonial.

Este segundo juicio aún no tiene fecha. Riechmann asegura que, mientras pueda, seguirá protestando de forma pacífica por “la inacción frente a un peligro existencial”. “Puede ser necesario a veces afrontar un castigo para que las cosas cambien”, concluye sobre la posibilidad de entrar a prisión.

Más le preocupa la “persecución judicial” contra el activismo climático, que se ha intensificado en los últimos años con el aumento de las protestas. En diciembre, la Fiscalía de Granada pidió dos años de prisión a tres activistas del grupo ecologista Futuro Vegetal por bloquear un paso de peatones (delito de desórdenes públicos). “Acabar en la cárcel es uno de los motivos que me quitan el sueño y, a la vez, una posibilidad cada vez más certera”, revela Bilbo Bassaterra, cofundador de esta organización, quien también tiene varias causas abiertas por acciones de desobediencia civil.

En su defensa, Riechmann va a citar lo sucedido en Francia, en donde en un juicio similar -activistas acusados por encadenarse y bloquear el tráfico marítimo en un puerto en protesta a la construcción de una terminal de gas-, un magistrado absolvió a todos los imputados al entender que su acción ilícita se llevó a cabo para salvaguardar un interés superior: la protección de la vida ante los impactos climáticos derivados de las emisiones humanas.

La acción de desobediencia civil tuvo lugar en mayo de 2023. El juicio se celebró año y medio más tarde, en diciembre de 2024. Tras escuchar a las partes y analizar el caso, el juez del caso resolvió la absolución de los 16 acusados. Justificó su decisión en el “estado de necesidad”.

“Se trata de una figura del artículo 122-7 del Código Penal que puede ser definida como la situación en la que se encuentra una persona que frente a la posibilidad de que ella misma o un tercero sufra un daño más grave, decide realizar una acción contraria al ordenamiento jurídico, lesionando un bien o un derecho cuyo valor es menor”, explica Carlos Andrés Hecker Padilla, abogado y licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Máster en Derecho por la Université de Bourgogne.

En la sentencia, el juez destacó que “Francia sufre las consecuencias del cambio climático provocado por la actividad humana” y que el país va camino de “no alcanzar los objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que se había fijado”. Por tanto, “la realidad e inminencia del peligro [los impactos climáticos] están probadas”. Concluyó que “la obstrucción del tráfico parece haber sido necesaria para llamar la atención del público y de los medios de comunicación sobre la construcción de la nueva terminal de GNL en contradicción con el objetivo general de reducir el uso de combustibles fósiles”.

Inés Díez, responsable del área jurídica de Greenpeace, explica que en España nunca se ha aplicado el eximente del estado de necesidad. Por el momento, un solo tribunal, la Audiencia Provincial de Bizkaia, dictaminó una absolución al reconocer que el empleo de pintura lavable –dos activistas la arrojaron contra la entrada principal del Museo Guggenheim, en protesta por su proyecto de ampliación– no constituye un delito de daños.

Andrés Actis Fernández, periodista especializado en clima y medio ambiente

hacerlo ligero

Es un fin de mundo, sí. Pero no deberíamos intentar cargar ese peso sobre nuestras espaldas: nos quebraría (sobre todo si lo intentamos en soledad). Cabe intentar si acaso el difícil ejercicio que propone Adam Zagajewski (en su poema IMPROVISACIÓN): “Hay que hacerse cargo de todo el peso del mundo/ y hacerlo ligero…”

(En cada agenda mía de estos últimos años he copiado estos dos versos.)

la revista 15-15-15 se adhiere al llamamiento contra la criminalización de la protesta climática

«Rebelarse significa, aquí, desobedecer. Desobedecer y, de ese modo, negar su apoyo a unas instituciones que ponen el interés económico por delante del derecho a la vida.»

https://www.15-15-15.org/webzine/2026/02/12/nos-adherimos-al-llamamiento-contra-la-criminalizacion-de-la-protesta-climatica/