2015: noventa años del nacimiento de manuel sacristán, y treinta desde su muerte… ¡buen año para releerlo -o para comenzar a leerlo!

Dos artículos en los que DIAGONAL recuerda a Manuel Sacristán:

«Manuel Sacristán fue un marxista excéntrico por una infrecuente combinación –como recordaba Francisco Fernández Buey– entre un fuerte compromiso ético-político y un espíritu metodológico antiideológico; por su forma abierta y autocrítica a la hora de estudiar la tradición marxista; por la vena libertaria de su marxismo. Y de esta manera lo expresó: “No se debe ser marxista; lo único que tiene interés es decidir si se mueve uno o no dentro de una tradición que intente avanzar por la cresta entre el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos confluyan”…

«Manuel Sacristán sigue siendo sorprendentemente desconocido, tanto para jóvenes que se definen en las prácticas marxianas como para las personas libertarias. Cada vez somos más las personas que echamos en falta ese diálogo fecundo entre Marx y Bakunin, libre de enconamientos históricos e identitarios. No cabe duda de que, tal y como intuyó el propio Sacristán, ese intercambio sincero únicamente puede producirse desde los movimientos sociales independientes a los partidos políticos. Es ahí donde tanto marxistas como anarquistas pueden crecer y aprender, en los feminismos, en el ecologismo anticapitalista y la filosofía de la no violencia, entre otros tantos movimientos, para nutrirse dejando atrás los ismos, porque tal y como él mismo afirmaría en 1983: “[…] En cualquier caso, en estos momentos, la necesidad de empezar una nueva época del pensamiento revolucionario es tan visible que lo mejor sería que las disputas de escuela pasaran a último lugar. Y, por otra parte, siempre es bueno hablar sin palabras terminadas en ‘ismo’ enfrentándose directamente con los problemas…»