aceptar la condición humana

El rechazo de la condición humana –incluyendo nuestra mortalidad en primer lugar– es el factor decisivo, en lo hondo, que nos lleva a la catástrofe. Los ecofeminismos lo analizan, las ecosofías lo señalan, las tradiciones sapienciales insisten sobre ello. Para poder abrazar la vida, necesitamos en primer lugar aceptar la condición humana.

Aceptar la condición humana significa también aceptar la falta, la pérdida, la carencia. Rachid Benzine, escritor y politólogo franco-marroquí, analiza: “Francia duda de sí misma, está sufriendo sus propias pérdidas de empleo, de industria o de homogeneidad y son cosas difíciles de aceptar. En realidad, nunca ha sido homogéneo, pero en lugar de abordar la pérdida, algunos la transforman en un discurso de robo: los inmigrantes árabes te han arrebatado tu identidad, tu soberanía, y prometen restaurarla. La pena por la pérdida se convierte entonces en cólera, en resentimiento. Todos tenemos pérdidas irreversibles, también los hijos de la migración, y hay que hacer el duelo. Si no lo abordamos, surge la lógica del poder y la violencia…”[1]

En otro momento de la entrevista, Benzine recuerda que cuando era estudiante pudo conocer a gente deportada a Auschwitz, y cuando les preguntaba “¿qué os ha permitido resistir y mantener vuestra humanidad?”, una persona le dijo: “Las palabras de mi madre. Me acordaba de ellas y eso me daba esperanza”.[2] Una madre que diría probablemente cosas sencillas como: no pienses sólo en ti mismo, ayuda a los demás, respeta a los mayores, cuida a los animales… La moralidad igualitaria básica.

 

[1] Rachid Benzine: “Como musulmán, admiro el coraje de España” (entrevista), El País, 24 de marzo de 2026; https://elpais.com/cultura/2026-03-24/rachid-benzine-escritor-como-musulman-admiro-el-coraje-de-espana.html

[2] Benzine, loc. Cit.