cuando todo baja (sobre fosfoyesos y crisis de civilización)

https://laoficinagaleria.com/exposicion-9

(Texto escrito para acompañar una exposición de Isaías Griñolo)

Tengo una relación íntima con los fosfoyesos de Huelva. Esa enorme cantidad de residuos tóxicos y radiactivos (unos 120 millones de toneladas acumuladas desde 1968 a apenas medio kilómetro de la ciudad) proceden de la fabricación de fertilizantes de síntesis.[1] Ya con eso aparece una relación carnal, compartida con casi todos mis conciudadanos y conciudadanas: mi cuerpo, como el de todas las personas que hemos crecido en sistemas alimentarios agroindustriales (como el que tomaba forma en la España franquista de los años 1960), está construido básicamente con petróleo y gas fósil, a diferencia de los cuerpos de generaciones anteriores (que se construían con luz solar).[2] Y en esa construcción agroindustrial de los cuerpos españoles, la fabricación de fertilizantes es una pieza clave (amoníaco como resultado del proceso químico de Haber-Bosch, y fosfatos de origen mineral, en la base de los típicos abonos industriales N-K-P).[3]

Pero mi intimidad con los fosfoyesos va más allá. En los años sesenta (yo nací en 1962) se instalaron en España plantas modernas de fabricación de amoníaco, y en los setenta el sector se fue concentrando de forma notable. Mi padre, formado como perito agrícola, trabajó toda su vida en estas empresas de fabricación de abonos nitrogenados y fosfatados que por otra parte fueron absorbiéndose y fusionándose a lo largo de los años: Unión Española de Explosivos, Explosivos Riotinto, Fertiberia, ERCROS… Esto es: el salario que entraba en casa (mi madre trabajó como “ama de casa”, sin venta de fuerza de trabajo a terceros) provenía de la fabricación de esos fertilizantes sintéticos cuyos residuos de producción se amontonan en la balsa de fosfoyesos onubense. Y así, no sólo mi cuerpo sino también mi alma, en cierta forma, han sido construidos a base de fosfoyesos: toda mi formación para llegar a ser quien soy (educación primaria y secundaria en un centro privado, clases adicionales de francés en el Institut Français de Madrid o de alemán en el Instituto Goethe, alguna estancia en el extranjero…) fue costeada por el salario de mi padre, ganado en el sector de los fertilizantes. Y como no hay producción industrial sin generación de residuos:[4] ganado a base de fosfoyesos.

Lo que he contado no es una historia privada que se pudiera desechar como anecdótica. Si examinásemos las biografías de casi cualquier persona que haya crecido en la España del desarrollismo franquista (esto es, en la incorporación tardía de nuestro país al mundo industrial a partir de los años 1950), o después hasta llegar a hoy mismo, encontraríamos una situación parecida: nos hallamos entremezclados con fenómenos de dominación y destrucción que escapan a nuestro control individual. La gran mayoría de los empleos que ofrecen nuestras sociedades tienen como efecto daños a la naturaleza y a la salud humana análogos a los que causan los fosfoyesos de Huelva: sólo que a veces ocurren más lejos de donde nos encontramos (el Norte global conserva una capacidad notable de “externalizar” costes y daños lejos de los centros, y hacia las periferias).

En la guerra contra la naturaleza que mantienen las sociedades industriales, la conscripción es forzosa para casi todo el mundo, y nos vemos empuñando las armas como guerreros letales casi sin darnos cuenta. Unos versos de Idea Vilariño recogen bien el fenómeno de nuestra caída: “Como un jazmín liviano/ que cae sosteniéndose en el aire/ que cae cae cae/ cae./ Y qué va a hacer.”

Algo de análisis (que por razones de espacio no puedo emprender aquí) nos haría ver que para salir de estas relaciones estructurales de violencia no basta la deserción individual: necesitamos trabajar por un cambio sistémico (abolir el ejército). Si regresamos al caso concreto de los fosfoyesos: se trataría de salir del sistema agroindustrial, y reducir nuestra dependencia de los fertilizantes sintéticos mediante una transición agroecológica a gran escala que nos permita volver a construir los cuerpos a partir de la luz solar (y no a base de petróleo y gas fósil).

“Qué difícil es/ cuando todo baja/ no bajar también”, dice una copla de Antonio Machado… Ya sé que hoy la noviolencia nos resulta casi inimaginable –hasta tal punto vivimos en sociedades asentadas sobre violencias de todas clases (de género, coloniales, laborales, contra los demás seres vivos y la naturaleza…)–, pero ¿tenemos otra opción? Si hablamos (desde hace decenios) de crisis de civilización es porque la guerra de las sociedades industriales contra la naturaleza se aproxima a su desenlace en forma de colapso ecológico-social. No se trata sólo de calentamiento global (habría que hablar más bien de tragedia climática)[5] o de crisis de biodiversidad (en términos más precisos, Sexta Gran Extinción):[6] chocamos con violencia contra los límites biofísicos de la Tierra. Justo en 2025, la acidificación de los océanos es el séptimo de los planetary limits (según el marco de investigación del Instituto de Resiliencia de Estocolmo) que las sociedades industriales estamos sobrepasando en el tercer decenio del tercer milenio.[7] Y frente a todo ello, la reacción de las elites del capitalismo es nihilista y exterminista.[8]

Aunque sea difícil, cuando todo baja, no dejarse caer, recordemos: tenemos la poesía. Tenemos la tierra viva y el océano vivo. Tenemos el olor del azahar y el desnudo de la persona amada. Tenemos el alfabeto de las nubes y la canción de los grillos. ¿Cómo vamos a permitir que triunfen el odio, la crueldad, el exterminio, la extinción?

 

[1] Las balsas de fosfoyesos de Huelva se generaron entre 1968 y 2010 durante la fabricación de ácido fosfórico a partir de roca fosfática (para elaborar abonos fosfatados, “superfosfatos”). Esta roca, de origen sedimentario, tiene concentraciones naturales de uranio y torio radiactivos. A las balsas onubenses se añadieron ciertas cantidades de otros residuos tóxicos. Sobre la historia política y judicial de los fosfoyesos, véase por ejemplo Raúl Bocanegra: “El problema radiactivo de los fosfoyesos de Huelva, una historia interminable”, Público, 5 de mayo de 2023; https://www.publico.es/politica/problema-radiactivo-fosfoyesos-huelva-historia-interminable.html

[2] “Seis de cada siete calorías que ingieren los europeos provienen de los combustibles fósiles y solo una de la fotosíntesis que provoca la luz solar. Y nueve de cada diez calorías son de origen fósil para los norteamericanos. Así, Dale Allen Pfeiffer puede decir con toda propiedad que comemos petróleo.” Pedro Prieto, “Lo prescindible”, 22 de julio de 2013; https://lacrisisenergetica.wordpress.com/2013/07/22/lo-prescindible/

[3] Hasta entrado el siglo XX, se usaron abonos nitrogenados de carácter natural como el nitrato de Chile. Se llega a los fertilizantes de síntesis como fruto del esfuerzo bélico durante la Primera Guerra Mundial (amoníaco para fabricar explosivos). En nuestras sociedades de agricultura industrial, hasta el 80% del nitrógeno presente en nuestros cuerpos (donde es un componente estructural) procede del gas natural por la vía de los fertilizantes de síntesis con los que cultivamos alimentos (gracias al proceso químico de Haber-Bosch, que transforma el nitrógeno atmosférico en amoníaco asimilable por las plantas).

[4] Aquí es importante la visión de conjunto de la economía ecológica y la noción de producción conjunta. Frente a las ilusiones de la economía convencional, la economía ecológica señala que todo fenómeno de producción entraña siempre, necesariamente, también una destrucción; las fuerzas productivas son siempre productivo-destructivas. Y en los últimos dos siglos de desarrollo capitalista, el segundo fenómeno ha ganado constantemente en importancia, en forma de aumento de contaminación, deterioro de la base de recursos naturales…

El concepto de producción conjunta (Kuppelproduktion en alemán, joint production en inglés) dice lo siguiente: la producción de bienes siempre viene acompañada de la generación de “males”. Cuando producimos bienes y servicios, creamos siempre también efectos indeseados (“males”) que muchas veces son perjudiciales para la salud de los seres vivos y para el medio ambiente. La producción conjunta está vinculada estrechamente con las leyes de la termodinámica: de hecho, es una consecuencia de la primera y la segunda ley. Se puede describir cualquier proceso productivo como la transformación de cierto número de insumos en cierto número de productos, cada uno de los cuales se caracteriza por su masa y su entropía. De las leyes de la termodinámica se sigue entonces que cualquier producción es producción conjunta, dado que la materia y la energía se conservan pero la entropía aumenta (vale decir, la calidad de la energía mengua). En particular, los procesos productivos que generan bienes deseados (caracterizados por su baja entropía) producen necesariamente residuos y contaminación (caracterizada por su alta entropía).

[5] Jorge Riechmann, “Crisis climática”, revista Nuestra Bandera 267 (monográfico Vivir dentro de los límites planetarios: otro paradigma es posible), segundo trimestre de 2025.

[6] Jorge Riechmann, “Ética y diversidad biológica”, en Joaquín Araujo (coord.), Biodiversidad en España, Lunwerg, Madrid 2010.

[7] Recapitulemos: en 2009, un grupo de investigadores (desde el Centro de Resiliencia de Estocolmo) propuso una nueva forma de medir la crisis ecológico-social: utilizarían como indicadores varios procesos clave para la vida en la Tierra, como la integridad de la biosfera o la capa de ozono. Estas personas especialistas descubrieron en un primer informe que tres de esos indicadores ya habían sido sobrepasados y, en 2023, elevaron la cifra a seis (es decir, dos de cada tres límites planetarios ya se habían alcanzado). Y lanzaron una advertencia: de continuar la quema de combustibles fósiles, la acidificación de los océanos no tardaría en unirse a los indicadores clave superados de la crisis climática. Ahora, un estudio demuestra que ese límite también ha sido sobrepasado. “Es una bomba de relojería”, resume uno de los investigadores. Véase Deva Mar Escobedo: “La Tierra sobrepasa otro límite planetario: la acidificación de los océanos supera niveles críticos”, El Salto, 11 de junio de 2025; https://www.elsaltodiario.com/oceanos/tierra-sobrepasa-otro-limite-planetario-acidificacion-oceanos-supera-niveles-criticos

[8] Impresionante, al respecto, el análisis de Gil-Manuel Hernández, “El normal caos del exterminio”, que se abre con esta cita de Maurizio Lazzarato: “El genocidio y la limpieza étnica practicados por los israelíes sobre los palestinos no sólo ponen de manifiesto la relación colonial, sino también el nivel de enfrentamiento al que están dispuestas las clases dominantes, los capitalistas y gran parte de la opinión pública del Norte del mundo”. Véase Gil-Manuel Hernández, “El normal caos del exterminio”, Rebelión, 24 de septiembre de 2025; https://rebelion.org/el-normal-caos-del-exterminio/

en torno a la polémica generada por un libro de analía plaza

Si han de hacerse (hacérsenos) reproches generacionales a los búmers/ boomers, mucho antes de hablar de pensiones o vivienda -si atendemos a la gravedad de los asuntos, más allá de lo inmediato-, habría que preguntar: ¿por qué dejasteis al país dentro de la OTAN -referéndum de 1986-, y tolerasteis la desastrosa conducción de esta alianza militar por EEUU (desaprovechando el «momento Gorbachov» a finales de los ochenta)? ¿Por qué dejasteis al PSOE neoliberalizar nuestra sociedad? ¿Por qué no construisteis con la IU de Julio Anguita una izquierda a la altura de las circunstancias en los noventa? Y sobre todo ¿por qué habéis consentido, e incluso impulsado, la deriva ecocida que ahora pone en tela de juicio la habitabilidad de la Tierra?

el mal empieza, y también acaba, en la crueldad

Si algo han ido revelando los inenarrables meses de la segunda presidencia de Trump es la facilidad con que sociedades enteras, igual que individuos tomados de uno en uno, se dejan caer a lo peor de sí mismas.[1]

Si cada uno de los seres despreciables en que nos vamos convirtiendo tuviese que explicarle a su madre cómo se ha llegado a esto, ¿soportaríamos tanta miseria moral?

“Se veía venir”, decimos a veces. Pero si se veía venir el horror, es porque en realidad ya estaba ahí. Y nuestra falta fue apartar la mirada, y no combatir ese horror cuando aún era posible hacerlo.[2]

A las nuevas anormalidades se suman las nuevas subnormalidades y las nuevas normopatías, mientras seguimos cayendo, cayendo, cayendo… Pero a estas alturas (o más bien bajuras) deberíamos saberlo: debajo de cada círculo del infierno todavía se encuentra otro peor.

El mal empieza, y también acaba, en la crueldad.

 

[1] Resumo (con la ayuda de Brenda Estefan) los principales puntos de la entrevista con Trump que el The New York Times ha publicado el 8 de enero de 2026, pocos días después del ataque militar contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa:

  • Trump afirma que su poder como comandante en jefe está limitado únicamente por “su propia moral” y “su propia mente”.
  • Desestima el derecho internacional como un freno real: dice que no lo necesita y que él decide cuándo se aplica.
  • Sostiene que la fuerza nacional —y no las leyes, tratados o convenciones— debe ser el factor decisivo entre potencias.
  • Afirma que la OTAN es esencialmente inútil sin Estados Unidos y admite que podría tener que elegir entre preservar la alianza u obtener Groenlandia.
  • Califica las normas del orden posterior a la Segunda Guerra Mundial como cargas innecesarias para una superpotencia.
  • Deja claro que, en su visión, el poder de Estados Unidos es el factor determinante y que presidentes estadunidenses anteriores fueron demasiado cautelosos para utilizarlo con fines políticos o económicos.
  • Defiende la “propiedad” territorial —en particular sobre Groenlandia— como psicológicamente necesaria para el éxito, y sostiene que ofrece ventajas que no se obtienen mediante arrendamientos, tratados o la simple firma de documentos.
  • La conversación deja claro que, para Trump, la soberanía y las fronteras nacionales son secundarias frente al “papel de EE.UU. como protector de Occidente”. Entrevista: “Trump lays out a vision of power restrained only by ‘my own morality’ ”, The New York Times, el 8 de enero de 2026; https://www.nytimes.com/2026/01/08/us/politics/trump-interview-power-morality.html

[2] En el caso de Trump: ¿cómo explicar que no fuese juzgado y encarcelado después del asalto al Capitolio, el 6 de enero de 2021?

13 y 14 de febrero, cantoblanco: foro social más allá del crecimiento

Las inscripciones a la primera sesión del Foro Social Más Allá del Crecimiento ya están abiertas.

https://beyondgrowth.es

Tras el impacto de la Conferencia Más Allá del Crecimiento, el Foro Social supone un espacio de encuentro para construir democráticamente las bases de una transición ecosocial justa que cuestione el capitalismo verde, frene al fascismo fósil y proponga alternativas más allá del crecimiento basadas en el decrecimiento y la economía del bienestar para superar el modelo económico actual en vías de colapso.

➡️ Formulario de inscripción: https://my.liberaforms.org/inscripciones-foro-social-mas-alla-del-crecimiento

▶️ Llamada abierta a sesiones/talleres (hasta el 15 de enero): https://my.liberaforms.org/llamada-abierta-a-sesionestalleres

Nos vemos el 13 y 14 de febrero en la Universidad Autónoma de Madrid para hacer realidad otros futuros posibles, comenzando a dar forma a un acuerdo ecosocial más allá del crecimiento.

11 de enero, sierra de guadarrama: caminata por la presa del gasco y el canal de guadarrama

Algunas referencias reivindicativas:

La marcha discurrirá por el camino de La Isabela o del Pardillo, que se consiguió reabrir al uso público después de reclamarlo y pelearlo desde los movimientos sociales, pues estaba cerrado por los propietarios de una de las fincas por las que pasa. Durante años, hemos reivindicado también la declaración de la Presa del Gasco y del trazado del canal como Bien de Interés Cultural, por su valor histórico y arqueología industrial. Finalmente se ha conseguido y la declaración como BIC se ha producido en septiembre de 2021, aunque recortando la superficie protegida en torno al recorrido del Canal de Guadarrama, que ha quedado en 40 m desde el eje del canal hacia el lado del camino de sirga y 20 m hacia el lado del monte. En la primera propuesta que hizo la propia CAM se protegían 50 m a cada lado. Además, en Las Rozas, se pretende edificar una urbanización que afectaría a parte de su trazado, en la parcela del antiguo edificio de la Kodak (edificio y entorno de valor arquitectónico y etnológico). Del canal construido, una parte considerable ha quedado arrasado por la especulación inmobiliaria. Otra parte lo fue por infraestructuras (ferrocarril, carreteras y la A-6). Pero se conservan visibles unos 10 km desde las cercanías de la Presa del Gasco hasta la A-6 (cerca de la estación de tren de Las Matas) y otros tramos posteriores como el que pasa por la parcela de la antigua fábrica Kodak y el que está en la dehesa de Navalcarbón (donde se ha convertido en un estanque, tras una dudosa actuación del Ayuntamiento de Las Rozas, hormigonándolo). Una parte de este recorrido conserva su “cajeado” de piedra de mampostería (unos 12 km) En épocas de lluvias, sectores de la traza del canal se llenan de agua, produciendo la ilusión de que es navegable.

Referencias históricas:

El objetivo de la Presa del Gasco era almacenar agua del río Guadarrama, para surtir al canal navegable que desde la presa estaba previsto hasta Madrid, donde enlazaría con el canal de Manzanares, que estaba parcialmente construido y que se pretendía que llegara hasta Aranjuez y al que se pensaba abastecer también con el agua de la presa. Se hicieron también estudios teóricos para un canal desde Aranjuez hasta Sevilla para que las barcazas pudieran seguir por el río Guadalquivir hasta Sanlúcar de Barrameda, lo que se planteaba como lo que iba a ser enlazara por agua Madrid con el Océano Atlántico. Además, se llegó a plantear en el proyecto que la navegación sería posible desde la cola del embalse del Gasco hasta Collado Villalba y el pueblo de Guadarrama, con el fin de facilitar el transporte de la piedra de granito hacia la capital. Éste fue uno más de los proyectos de canales y otras obras públicas que abundaron en los siglos XVI, XVII y XVIII en gran parte de Europa, para abaratar el tráfico de mercancías. Fueron impulsados por la gran burguesía comercial, que administraba el poder político en alianza con las monarquías centralistas (“monarquías absolutas”) en la llamada época mercantilista, o de despegue del capitalismo sustentado en el comercio internacional y la banca. El proyecto del canal hasta Sevilla, su trazado preciso entre la presa del Gasco y Madrid y el de la propia presa, los hizo el ingeniero militar, arquitecto y matemático de origen francés Carlos Lemaur, que había participado en el diseño y construcción de otros canales y obras públicas, y sus cuatro hijos, quienes dirigieron las obras de construcción del primer tramo del canal de Guadarrama, entre la presa del Gasco y Las Rozas, tras el fallecimiento de su padre. Este proyecto fue promovido y financiado por el Banco de San Carlos, un banco privado, privilegiado por el Estado, que tenía prerrogativas tan importantes como el monopolio de la explotación de la plata de América, la emisión de los primeros billetes de curso legal, el suministro en exclusiva al ejército y la marina, el descuento y pago de los Vales Reales, etc. En el Banco Nacional de San Carlos hubo oscuros manejos y su director, Francisco Cabarrús, otro personaje de la oligarquía de la época, también de origen francés, llegó a estar preso durante casi 6 años. En alguna documentación y estudios históricos, al canal de Guadarrama se le denomina canal de Cabarrús. Se ha dicho que en la construcción de la presa y del canal llegaron a trabajar, en el momento de mayor actividad, hasta cinco mil personas. Una parte de ellas vivían en la cercanía de las obras, constituyendo un poblado, del que hoy quedan algunas ruinas. En algunos momentos participaron en la construcción soldados y presos, que afrontaron no solo la dureza de los trabajos, sino también una epidemia de paludismo, que era entonces endémico en el entorno de la Sierra. Se llegaron a excavar unos 26 km del canal, entre la presa y Las Rozas, con entre 38 y 41 acueductos y pasos para los arroyos. Este trabajo se hizo en solo un año, pero las obras quedaron casi totalmente paralizadas posteriormente. Después comenzaron las obras de la presa, que se extendieron desde 1787 hasta 1799, más de 12 años. Ni la presa inconclusa, ni el tramo de canal construido fueron nunca operativos. Cuando se suspendieron las obras, solo se habían construido esos 26 km de canal, de un trazado esbozado de más de 700 km. La construcción de todo el proyecto hubiera implicado, además, la de otras 35 presas, 177 esclusas, varios puentes-acueducto, más de 15 km de canal en mina (túnel), infraestructuras y caminos, etc. Además, estas obras se pusieron en marcha en medio de una fuerte crisis económica, inflación y con un gobierno que tenía un gigantesco déficit y una gigantesca deuda, que a punto estuvo de quebrar las finanzas del Estado. Fue un proyecto desmesurado, que hubiera tenido un coste inasumible y unos enormes gastos de operación y mantenimiento, y que era además de dudosa viabilidad técnica, tanto por la magnitud y el coste de las obras, como por la dificultad de garantizar el agua para que fuera navegable siquiera una parte del año (se consideraba que un buen canal tenía que ser navegable unos nueve meses al año). Todo parece indicar que fue un trampantojo o una operación de propaganda que permitió que los grupos de capital que se nucleaban en torno al Banco de San Carlos pudieran mantener los privilegios otorgados por el gobierno, frente a otros grupos de capital que los ambicionaban (como el Banco de los Gremios). El final de las obras de la presa, cuando ya estaban reducidas al trabajo de unas pocas cuadrillas, se produjo bruscamente el 14 de mayo de 1799, cuando se derrumbó una parte considerable del muro anterior (aguas abajo) de la presa. No hay, ni hubo, unanimidad sobre las causas del derrumbe (uno de los hijos de Lemaur llego a decir que las causas “han de entenderse como sobrenaturales”) Se dijo que no había fraguado adecuadamente la cal que ligaba las piedras (lo que no parece muy realista si se tiene en cuenta que la presa llevaba 12 años construyéndose y al derrumbe las obras avanzaban muy muy lentamente) que al estar expuesta su parte superior se había filtrado el agua deteriorando y arrastrando el relleno, que tenía defectos en su relleno, que los muros de la presa que formaban las celdas rellenas de piedra y arcilla no estaban engarzados sino sobrepuestos… También que el diseño de la presa, según se dijo ya en la época, era defectuoso e insostenible. Lo indudable es que la presa colapsó cuando todavía le faltaban unos 40 m para alcanzar la altura prevista y aun cuando nunca había sido llenada y sus muros no habían soportado la enorme presión y las filtraciones del agua embalsada. Posteriormente hubo estudios para intentar sacarle partido a los restos de la presa y a lo iniciado como canal, para el abastecimiento de agua a la capital y para riego de los huertos de los pueblos cercanos (que fueron también objetivos secundarios del proyecto original) pero no se llevaron adelante.

y el comunicado del ezln

https://enlacezapatista.ezln.org.mx/2026/01/04/en-solidaridad-con-el-pueblo-venezolano/

EN SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO VENEZOLANO

En las primeras horas del 03 de enero de 2026, las tropas de Estados Unidos de América (EUA) invadieron territorio venezolano, bombardearon distintos puntos de ese país y secuestraron al presidente de esa nación y a su esposa. Estados Unidos pretende, así, apoderarse de todo un territorio, como reinicio de las guerras de conquista del Gran Capital.

Frente a estos hechos, compartimos nuestra palabra:

1.- Hay un país agresor, los EUA, y un pueblo agredido, Venezuela.
2.- El sistema no respeta ni sus propias leyes internacionales y sus pretextos para agredir son cada vez más ridículos y ocultan la verdadera razón: la ganancia.
3.- Por encima de gobiernos y de fobias y filias, apoyamos al pueblo de Venezuela y nos solidarizamos en la medida de nuestras posibilidades.

posicionamiento de universitarios frente a la intervención militar en Venezuela

https://c.org/Qr5KJpRhpj

Firmé este posicionamiento:

Posicionamiento de universitarios frente a la intervención militar en Venezuela y sus implicaciones jurídicas internacionales

A la opinión pública, a las comunidades universitarias de América Latina, a los organismos internacionales y a los gobiernos de la región:

En la universidad sabemos que el silencio educa: acostumbra a la fuerza. Por eso hoy alzamos la voz.

El 3 de enero de 2026, medios internacionales informaron que fuerzas de Estados Unidos capturaron al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y lo trasladaron a territorio estadounidense para procesarlo. Más allá de simpatías o repulsas, el hecho instala algo peligroso: la normalización de la “extracción” militar de un jefe de Estado.

Decirlo claro no equivale a absolver a nadie. La crítica a Maduro, a su gobierno, a sus abusos, debe hacerse con rigor. Pero sustituir la rendición de cuentas por la lógica de la captura es inadmisible. Sin autorización multilateral, estas acciones erosionan el piso mínimo de convivencia entre naciones: la soberanía, el debido proceso y los límites al uso de la fuerza.

La operación se ha defendido como “aplicación de la ley” desde la administración de Donald Trump. El mensaje se vuelve aún más grave cuando se anuncia que Washington pretende “administrar” Venezuela, como si la autodeterminación de los pueblos fuera una concesión revocable.

Este hecho no es aislado. El propio Trump ha amenazado a México, ha insinuado ampliar su foco hacia Cuba y Colombia, y ha insistido en la anexión de Groenlandia como si la integridad territorial fuera negociable. Se trata de una lógica de poder que reduce el derecho internacional a obstáculo y presenta la fuerza como solución.

Por eso, desde esta Comunidad Universitaria, sostenemos:

  1. Condenamos la captura y extracción forzada de Nicolás Maduro como una práctica de fuerza que sienta un precedente peligroso para la región y para el orden internacional.
  2. Rechazamos que las disputas políticas se “resuelvan” mediante operaciones militares y no a través de mecanismos multilaterales, diplomáticos y jurídicos legítimos.
  3. Exigimos a la ONU, a la OEA y a los gobiernos que pasen de los comunicados a las acciones verificables para frenar la escalada, reafirmar la Carta de la ONU y evitar cualquier pretensión de “administrar” a otra nación por la fuerza.
  4. Llamamos a los gobiernos latinoamericanos, con sus diferencias ideológicas incluidas, a construir una respuesta común. Hoy es Venezuela; mañana puede ser cualquier país que incomode.
  5. Defendemos una idea simple: si creemos en la democracia y en el derecho internacional, deben valer también cuando es incómodo, cuando el acusado es impopular y cuando el poderoso presume que puede hacer lo que sea.

No escribimos para alimentar bandos, sino para poner un freno. Una región sin límites compartidos se convierte en un tablero de castigos donde casi siempre pierden los mismos. La universidad no es un cuartel ni un coro obediente: es el espacio donde el pensamiento se vuelve responsabilidad pública.

Por ello, llamamos a respetar la democracia, el derecho internacional y la soberanía de las naciones como principios irrenunciables, no como discursos de ocasión. Defenderlos hoy no es un gesto simbólico: es una condición mínima para evitar que la fuerza sustituya al derecho y que la arbitrariedad se normalice.

Invitamos a la comunidad universitaria y a la ciudadanía en general a suscribir este pronunciamiento y a exigir una respuesta regional firme, ética y colectiva.

Porque callar no es neutralidad: es permiso.

un comunicado (desde la coordinación de mheste y deseeea) sobre la agresión a venezuela

Querido profesorado y alumnado de MHESTE/DESEEEA:

Desde el equipo de dirección y coordinación de los títulos, queremos transmitir nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y hacer llegar nuestro apoyo a la comunidad MHESTE/ DESEEEA de América Latina/ Abya Yala por lo que consideramos un grave ataque a la legalidad internacional que pone en peligro la paz y la soberanía de los pueblos de la zona.

Más allá de las distintas valoraciones que se puedan hacer sobre el gobierno de Nicolás Maduro, rechazamos rotundamente el bombardeo de territorio venezolano (precedido por varios meses de intimidación militar creciente y las ejecuciones extrajudiciales de supuestos narcotraficantes) y el secuestro del presidente y su esposa. Consideramos todo lo anterior injustificable desde posiciones democráticas: se vulnera, una vez más, la soberanía de los países de América Latina y sus posibilidades de un desarrollo autocentrado y verdaderamente sustentable.

Este tipo de ataques no son nuevos y forman parte de la tradición imperialista estadounidense, reanudada por el gobierno de Trump (quien parece haber actualizado la “doctrina Monroe” en “doctrina Donroe”). Asistimos a otro caso de violencia extrema asociada al extractivismo, donde el propio Trump ha reconocido que el petróleo de Venezuela, además de otros recursos (como el coltán, el cobre, etc.) son los motores de este ataque. Esta agresión militar ha vuelto a cruzar una línea roja, como ya se hizo, por ejemplo, en Panamá en 1989, cuando EEUU secuestró a su presidente Noriega acusándolo también de narcotraficante.

Se intenta imponer una geopolítica de dominación imperial cuando nos haría falta avanzar rápidamente hacia una Gaia-política (o Gea-política) de reintegración de los sistemas humanos en la biosfera terrestre. Todo este panorama internacional insostenible refuerza nuestra posición sobre la crisis ecosocial que tenemos encima, donde, desde la base, hemos de empujar para que esta sea entendida y gestionada poniendo la vida de las comunidades humanas y no humanas en el centro, rechazando la violencia militar y extractivista que se nos quiere imponer. Seguiremos en ello.

Equipo de dirección y coordinación de MHESTE/ DESEEEA, 4 de enero de 2026

con la que está cayendo

Y con la que está cayendo, se preguntará, ¿defender a las ranas y los pájaros? Sí, precisamente con la que está cayendo. Pues, o bien somos capaces de reintegrarnos de forma sana en una biosfera próspera (en vez de explotar y degradar la Tierra en una huida hacia adelante sonámbula, como hacemos ahora), o nada se vuelve menos probable que la supervivencia humana.

Utópico, buenista, quijotesco, se reprochará. Podemos responder con el poema de Erri de Luca, su “Manifiesto de Quijote”: “No es el opositor de los poderes, él es lo opuesto./ A la potencia opone la impotencia, otra voluntad./ No está en la oposición, que no existe, está en las antípodas./ Los poderes se agrupan en los centros, para él no hay espacio,/ lo opuesto es largo, difamado, esparcido./ Cuando encuentra un semejante funda una república/ sobre un apretón de manos, una ciudad/ sin alcalde, policía, jueces, bolsa./ Lo anima cada voz que se enfrenta al poder,/ pero a la revolución le dice: demasiado poco,/ lanzar piernas al aire, subvertir no basta,/ es necesario desarraigar del pecho, de la respiración/ la voluntad de asumir poder, de lo contrario se vuelve a empezar./ Lo opuesto tiene un solo artículo de la Constitución:/ haz a cada uno aquello que te gustaría que te hicieran.”[1]

 

[1] Erri de Luca, Sólo ida. Poesía completa, Seix y Barral, Barcelona 2016, p.273.

 

sobre ballenas y supervivencia humana

En 2023, al final de su vida y en una suerte de testamento (pues se hallaba muy enfermo de cáncer), el oceanógrafo experto en ballenas Roger Payne advertía que ya habíamos descubierto el conocimiento más importante de todos, pero que no lo asimilábamos. “Es éste: cada especie, incluida la humana, depende de un conjunto de otras especies para que el mundo siga siendo habitable para ellas”. Y señalaba que el gran obstáculo al que nos enfrentamos para no sucumbir a la extinción humana no es tecnológico sino emocional (ético-político, habría que decir más bien, en mi opinión): “averiguar cómo motivarnos a nosotros mismos y a nuestros congéneres para hacer de la preservación de las especies nuestra vocación más elevada”.[1]

 

[1] Roger Payne, “I spent my life saving the whales. Now they might save us”, Time, 5 de junio de 2023; https://time.com/6284884/whale-scientist-last-please-save-the-species/ . Evoca estas páginas Tom Mustill en Cómo hablar balleno. La sorpresa, el placer y el valor de escuchar a los animales, Taurus, Barcelona 2024, p. 298.

 

en qué momento se jodió Europa (o el conjunto de Occidente)

https://tratarde.org/sobre-fascismo-y-television/

…en qué momento se jodió Europa, o el conjunto de Occidente… Añado algo a las reflexiones de hace unos días:

Un momento clave fue cuando EEUU y Europa decidieron desaprovechar el «momento Gorbachov» (segunda mitad de los años ochenta), que hubiera permitido construir estructuras de paz y seguridad en buena parte del mundo, y en vez de ello apostar por la desintegración de la URSS y luego la expansión de la OTAN (años noventa). Ése fue uno de los vectores clave que ha conducido de forma bastante directa a la guerra en Ucrania, y empujado hacia el mundo brutalmente siniestro donde nos encontramos hoy.

Y en esa dinámica, como país, nos atañe también una parte de responsabilidad. Fue un error inmenso votar a favor de la permanencia de España en la OTAN en marzo de 1986 (el trabajo que desarrollamos desde los movimientos pacifistas en 1984-85 no fructificó lo suficiente), y lo ha sido permanecer después en esa agresiva alianza militar, haciendo seguidismo a unos EEUU imperialistas y después, con Trump, fascistas.

Hay un gobernante español especialmente culpable en esa desdichada secuencia de acontecimientos: Felipe González. La historia (si hay historiografía democrática en el futuro) le pedirá cuentas.

hombre-libro hacia atrás

Y si un hombre-libro fuese leyendo hacia atrás todas las obras que a lo largo de los años le configuraron, si tomase una a una esas piezas de su (quizá excesiva) biblioteca (incluyendo algunos libros perdidos a lo largo de los años, pero que fueron importantes a la hora de moldear sensibilidad e ideario) y retrocediese desde la página final a la primera, y así fuese remontando el curso del tiempo, ¿llegaría finalmente a ser otra vez el niño que, con siete u ocho años, cerca de sus padres (pero pronto recorrería aquellos caminos solo), caminaba asombrado por las alamedas del Parque del Buen Retiro, ya muy cerca de las casetas de la Feria del Libro bajo el dosel verde, repletas de tesoros, brillantes con la promesa de conocimientos fascinantes e incontables mundos por descubrir?

javier morales rememora a john berger

https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2026-01-02/john-berger-y-la-perdida-de-la-cultura-rural.html

por Javier Morales

John Berger y la pérdida de la cultura rural

Resulta paradójico que los pequeños agricultores consideren a los ecologistas como sus enemigos

Hoy hace nueve años que nos dejó el escritor y crítico británico John Berger. En 2026, además, se celebra el centenario de su nacimiento, el de uno de los intelectuales más originales, comprometidos e influyentes de la segunda mitad del siglo XX y de los inicios del XXI. Después de una carrera exitosa como crítico de arte y pintor, en el Londres de la posguerra, decidió abandonar su país y recaló en Quincy, un pequeño pueblo de los Alpes franceses, muy cerca de Ginebra, ciudad en la que está enterrado Borges y por quien Berger sentía una gran admiración, a pesar de estar en las antípodas ideológicas. Había abandonado la pintura para dedicarse íntegramente a la escritura, una escritura híbrida, sin fronteras, como el mundo que imaginaba. De hecho, la emigración fue uno de los temas que recorren su obra, en la que cohabitan varios géneros, desde el cuento a la novela, el guion cinematográfico (trabajó con Alain Tanner), la poesía o el ensayo, por separado o dentro de un mismo libro, como en Puerca tierra, el primer volumen libro de su Trilogía de las Fatigas. “Otros se fatigaron/y vosotros os aprovecháis de sus fatigas”. Esta cita del Evangelio de San Juan abre el libro y conviene recordarla ahora que estamos en épocas navideñas. El autor de Modos de ver, G (Ganador del Booker Prize), Una vez en Europa o Lila y Flag fue un marxista muy heterodoxo, con los pies en la tierra pero con un sentido de la trascendencia.

John Berger escribió los relatos de Puerca tierra en Quincy, entre 1974 y 1978, muy pegado a la vida de los campesinos con los que compartía la vida desde hacía años. No era un turista de lo rural, un concepto que entonces no existía, sino alguien empeñado en contar la historia de una clase, el campesinado, que estaba a punto de desaparecer. En el texto «Una explicación», incluido en el libro, nos dice: “No soy campesino. Soy escritor: mi escritura es al mismo tiempo un vínculo y una barrera”. No se mentía a sí mismo. A pesar de que echaba un montón de horas en el campo, de que la casa donde vivía (con Beverly, su mujer, y su hijo Yves) era de uno de los vecinos, de que su compromiso con la tierra no era un pasatiempo sino un modo de vida, un lugar a donde había ido a aprender y no a enseñar, a pesar de todo eso Berger siempre tuvo claro que era un privilegiado, que él podía marcharse en cualquier momento.

En este volumen de cuentos, que finaliza con un ensayo revelador, aún más vigente tantas décadas después de ser escrito, John Berger señaló que puede haber agricultura sin campesinos, mundo rural sin personas. “En Europa Occidental, si los planes salen conforme fueron previstos por los economistas, en 25 años no quedarán campesinos”, escribió. Palabras visionarias que nos hablan también de la España actual, donde se ha impuesto el agronegocio y la agricultura intensiva e industrializada. El modo de vivir campesino no tenía que ver solo con la producción de alimentos, sino con una manera de relacionarse con el entorno, con una cultura que hoy se ha perdido. “La vida campesina es una vida dedicada por entero a la supervivencia”, afirmó Berger. “Despachar la experiencia campesina como algo que pertenece al pasado y es irrelevante para la vida moderna; imaginar que los miles de años de cultura campesina no dejan una herencia para el futuro, sencillamente porque esta casi nunca ha tomado la forma de objetos perdurables; seguir manteniendo, como se ha mantenido durante siglos, que es algo marginal a la civilización; todo ello es negar el valor de demasiada historia y demasiadas vidas. No se puede tachar una parte de la historia como el que traza una raya sobre una cuenta saldada”. La pérdida de la cultura rural es tan relevante como la quema de la Biblioteca de Alejandría, remataría años más tarde el escritor extremeño Luis Landero.

No obstante, a pesar de los augurios, sostiene Berger, el campesinado ha sido más resiliente de lo que se pensaba. “El campesino ha sobrevivido más tiempo del que le habían pronosticado. Pero durante los últimos 20 años, el capital monopolista, mediante sus empresas multinacionales, ha creado una nueva estructura rentable, la agrobusiness, por medio de la cual controla el mercado, aunque no necesariamente la producción, y el procesado, empaquetado y todo tipo de productos alimenticios”.

Hoy, el campo en Europa está en manos de grandes propietarios. La política agraria común ha favorecido la agricultura industrial e intensiva, en contra de los pequeños productores, que cada vez ven más reducidos sus márgenes de beneficio. La aireada firma del acuerdo con Mercosur es un paso más hacia esa deslocalización de la agricultura que necesitamos, que debería atender el consumo de cercanía y no estar planificada para la exportación y que solo favorece a las grandes empresas. Aunque aún muy limitados (aun se permite el uso del glisofato, por ejemplo, un potente herbicida que causa estragos en la naturaleza, también la humana), los pequeños avances que se habían aprobado en la Agenda Verde para limitar el uso de pesticidas y productos fitosanitarios han saltado por los aires con la nueva ola reaccionaria que recorre el mundo. Una tierra más contaminada es una tierra menos fértil, con menos biodiversidad y más amenazas para los cultivos.

En este sentido, resulta paradójico que los pequeños agricultores consideren a los ecologistas como sus enemigos, cuando la única agricultura viable en términos biofísicos y económicos es la agricultura ecológica y regenerativa. Que no vean una amenaza para su supervivencia la emergencia climática. ¿Cómo cultivar la tierra en un mundo donde pueden desaparecer las estaciones, cuando mirar al cielo en busca de una respuesta puede convertirse en un recuerdo del pasado? Puerca tierra.

Javier Morales es escritor, periodista y profesor de escritura creativa. Su nuevo libro, Mientras quede una rosa. Miradas de John Berger (Editorial Cuatro Lunas), llegará a las librerías en febrero.

(Aquí Jorge con John, en una de las entrevistas de comienzos de los años noventa…)

en este último día del año, un amigo me envía su lectura sintética de ‘ecoespiritualidad para laicos’

Fernando Cembranos me hace llegar «una síntesis de media página  del libro de la ecoespiritualidad por si tuviera alguna utilidad.

Elementos, ejes semánticos de la ecoespiritualidad y la búsqueda del sentido

  • La verdad (catástrofe ecosocial, la asimetría entre el poder de destruir y el de construir), el rigor, aceptación de partida de lo que hay
  • El corazón, relación, sentimiento de interconexión, compasión, empatía, amor (mercancía implica pobreza, obsequio implica riqueza), amigos y amigas
  • Estar vivo es un milagro, éxtasis, maravilla, invitados a la vida, agradecimiento, belleza
  • Luchar: ecocidio, genocidio, capitalismo, propiedad privada. Convertir daño en reconciliación. También las batallas perdidas
  • La justicia: ensanchar el nosotros, no dejar a nadie atrás
  • El límite: decrecimiento voluntario, renuncia, el progreso ético, indigenarse
  • Trascender el yo, los animales no dicen yo, trascendencia en la inmanencia, formar parte de algo más grande, los objetos como sujetos
  • Responsabilidad: hijo de tu tiempo, padre de tus actos, huérfano de dios
  • El conocimiento: relatividad, cuántica, ecología, TGS (la autoorganización, propiedades emergentes, autorregeneración, conciencia), filosofía de asamblea, reflexión, pausa cognitiva
  • Cuidar la vida, armonización con la naturaleza, la civilización en manos de las mujeres, emboscarse
  • Imaginar

Metafísica de las revoluciones, religión obrera, el carácter sagrado de la tierra, mesorreligión gaiana, reencantar el mundo, armar el mito de la convivencia, vida digna (además de supervivencia), poesía

Aunque parece poco espiritual hacer un concentrado de significados. Un abrazo».

¡Gracias, querido Fernando!

sobre fascismo y televisión

Europa es la mejor idea del siglo pasado, ha dicho Olga Tokarczuk. Lo mejor para una mejor idea sería no quedarse en mera idea: pero no parece que eso, en el caso de Europa, esté a nuestro alcance. El neoliberalismo, y algunas otras catástrofes existenciales, se cruzaron en nuestro camino…

En 2002 Claudio Magris advertía: “Los italianos fuimos pioneros del fascismo en Europa. No quisiera que ahora, con Berlusconi, lo fuéramos de alguna otra perversión… Observo que están desapareciendo las antiguas convenciones sobre la decencia y emerge una nueva clase sin referencias morales de ningún tipo”.[1] Pero sucedió efectivamente lo temido: aquella clase de nihilismo infectó como un veneno a un país tras otro. Seguimos hoy en duelo por la Europa que podría haber sido.

Juan Gabriel Vásquez incurre en un considerable latinocentrismo cuando, evocando la novela de Mario Vargas Llosa Conversación en La Catedral, sentencia: “¿Qué es un latinoamericano? Es alguien que se pregunta, cada cierto tiempo, en qué momento se jodió su país. ¿Qué es un escritor latinoamericano? Es alguien que intenta contestar a esa pregunta mediante construcciones de palabras”.[2] Como si ese mal fuese exclusivo de América Latina… Pero no es así: también desde Italia o España nos hacemos la “pregunta J” de Vargas Llosa (de su personaje Zavala, en rigor): en qué momento se jodió Europa, o el conjunto de Occidente…

Quizás habría que verlo de esta forma: se permitió la degradación de la televisión pública, al mismo tiempo que irrumpían las privadas con su programa de enmerdamiento de la psique humana; por esa grieta se coló el resto de la debacle antropológica que hemos ido viviendo en los decenios últimos. Y aquí también Italia –la Italia de Berlusconi– resultó pionera.

 

[1] Claudio Magris, “Lo moral debe impregnar la vicisitud narrada” (entrevista), El País, 8 de noviembre de 2002.

[2] Juan Gabriel Vásquez, “Regreso a La Catedral”, El País, 8 de noviembre de 2025.

 

un mundo desconocido -la evaluación de fin de año de santi alba rico

«Vivimos ya en un mundo desconocido», escribe Santi Alba Rico en Público. Y aporta, como resumen telegráfico de 2025: el genocidio de Gaza, el alineamiento geopolítico de EEUU con Rusia y China, el suicidio de Europa, el fin de la democracia como modelo y como deseo, la amnesia con respecto a la destrucción ecológica y la revolución cognitiva de la Inteligencia Artificial. Más «un séptimo asociado a los anteriores, como su corolario y su contexto: el regreso del fascismo». (1)

Se puede añadir todavía a este resumen: la extinción de la mariposa capuchina en la isla de Tenerife. (2) (Quedaría ya sólo otra población aislada en La Palma.)

Éste es, en efecto, el mundo desconocido y desolador donde nos encontramos ahora. El texto de Santi termina así: «En estos días, a punto de comenzar el año 2026 con más frío dentro que fuera del cuerpo, pienso en mi queridísima amiga Yayo Herrero, quien me decía la semana pasada que en la izquierda menuda teníamos que seguir el consejo de Aznar (‘el que pueda hacer que haga’) pero en la dirección opuesta: para preservar las instituciones, aunque no sean las que queremos, y para hacer nuevos compañeros, aunque no hayan leído a Gramsci. La única tentación que debemos evitar es la del derrotismo. Así que propongo contra mí mismo esta fórmula como propósito para el año nuevo: no quedarnos a solas ni siquiera para pensar.»

Es un buen propósito de año nuevo. En este mundo que se deshace, que se descompone, que se desmorona, ¿celebrar un feliz año nuevo? Sólo si estamos dispuestos a oponer una verdadera resistencia contra las fuerzas que deshacen, descomponen, desmoronan el mundo. Un año nuevo de Eros contra la deriva tanática que no deja de intensificarse. Feliz 2026, si podemos iniciarlo en esos términos.

 

(1) «Durante algunos años hemos insistido en las diferencias entre la sociedad actual y el período de entreguerras del siglo pasado y hemos probado distintas fórmulas alternativas (neofascismo, destropopulismo, fascismo 2.0, etc.). Este año de 2025, ya moribundo, ha sido aquel en el que todos los demócratas, de una filiación u otra, hemos acabado por aceptar que la historia no solo rima sino que realmente se repite. Hitler está muerto y no va a resucitar; Trump tiene el pelo de color naranja y no ha leído un libro en su vida. Pero es el mismo fascismo el que ha vuelto en un mundo distinto, ahora repleto de armas nucleares, erosionado por el cambio climático y colonizado por nuevas tecnologías mucho más potentes que la radio y la televisión. Su chasis, sin embargo, es el mismo: desprecio ostentoso de la democracia, reivindicación bravucona de la violencia y señalamiento potencialmente eugenésico de las minorías. (…) ¿Por qué vuelve el fascismo? Como consecuencia del neoliberalismo. Como consecuencia de la hipocresía europea. Como consecuencia de las tecnologías de la información. Como consecuencia del elitismo de la izquierda. Como consecuencia de las distopías programadas en Silicon Valley. Como consecuencia de la desigualdad social. Como consecuencia de la disolución de los vínculos colectivos. Como consecuencia del miedo al colapso ecológico. En realidad no sabemos qué ha pasado, qué está pasando, salvo que la confluencia de todos estos factores, políticos y económicos, ha desprendido una cualidad inconmensurable, trasladada al pensamiento y a la conducta, que ninguna medida concreta puede ya desactivar. No me fío en absoluto de los predicadores de izquierdas que aseguran saber qué tecla hay que apretar para desconectar del fascismo a las mayorías sociales (¡la vivienda! ¡el anti-imperialismo! ¡leyes progresistas!). No es una tecla sino un piano o, mejor dicho, el órgano gigantesco de una catedral; habrá que tocar muchas teclas y a muchas manos, pero sin hacernos demasiadas ilusiones. No sólo vivimos ya en un mundo desconocido. Estamos pensando y obrando dentro de un mundo desconocido. Y en él la izquierda oscila sin parar entre dos tentaciones: la del cero y la de la repetición. Las dos son inútiles.» Santiago Alba Rico, «Un mundo desconocido», Público, 29 de diciembre de 2025; https://www.publico.es/opinion/columnas/mundo-desconocido.html

(2) Verónica Pavés, «Dos años sin rastro de la mariposa capuchina en Tenerife, la única en peligro de extinción de Canarias. Los expertos temen que esta especie endémica pueda haberse extinguido tras la grave sequía que la isla sufrió en 2023», El Día, 8 de noviembre de 2025; https://www.eldia.es/sociedad/2025/11/08/anos-rastro-mariposa-capuchina-tenerife-123502609.html