lo terrestre frente a la «planetariedad»

No: lo terrestre (y gaiano) frente a esta “planetariedad” de Armen Avanessian.

Desde esta muy errada perspectiva (el punto de vista desde Sirio, más o menos), un dron puede sustituir a una abeja (análogamente a como tecnología y capital se supone pueden sustituir a lo que llaman “capital natural”) y ello se celebrará como una ganancia de complejidad.

Desde nuestra perspectiva terrestre, superar el dualismo naturaleza-cultura, dejar atrás el principio antrópico y comprendernos como parte de un planeta en coevolución constante son principios importantes; pero no se puede compartir semejante aceleracionismo que pide, “provocativamente, más alienación desde el futuro”.[1]

Nuestro hogar no es un (no)lugar planetario. Es un hogar terrestre.

 

[1] Armen Avanessian: “La pregunta no es sólo cómo pensamos la naturaleza, sino también quién piensa” (entrevista), El Salto, 13 de abril de 2026; https://www.elsaltodiario.com/atenea_cyborg/armen-avanessian-naturaleza-planetariedad

24 de abril, madrid: conversatorio con amitav ghosh

Cambio climático, imaginación y literatura. Conversación entre Amitav Ghosh y Jorge Riechmann. Viernes 24 de abril a las 19h en CaixaForum Madrid.

https://caixaforum.org/es/madrid/p/amitav-ghosh-y-jorge-reichmann-madrid

Amitav Ghosh y Jorge Riechmann compartirán reflexiones e inquietudes a partir de la idea de que estamos en una crisis de imaginación colectiva que nos impide comprender la magnitud de la crisis climática.

En El gran delirio. Cambio climático y lo impensable (Capitán Swing, 2026), Ghosh analiza por qué el cambio climático, a pesar de su urgencia, ha permanecido prácticamente invisible en la literatura y la cultura contemporánea, produciendo una crisis de pensamiento e imaginación. Los fenómenos extremos de nuestro tiempo desafían los marcos de la novela realista y suelen relegarse a géneros considerados secundarios, como la ciencia ficción. Y –añadiría quizá Jorge Riechmann– la poesía.

Cambio climático, literatura, colonialismo, imperialismo son los hilos a partir de los que Gosh y Riechmann tejerán una conversación que hoy es imprescindible, como lo es defender la necesidad de nuevos relatos que nos conduzcan a la acción.

A cargo de:

Amitav Ghosh, escritor, candidato al Premio Nobel, y uno de los más reconocidos escritores indio. Recibió el Padma Shri del gobierno de la India y fue elegido miembro de la Royal Society of Literature y miembro Art of Change de la Fundación Ford. Es autor de El círculo de la razón (su primera novela, de 1986), Líneas de sombre (1988), El cromosoma Calcuta (1995), El palacio de cristal (2000), La marea hambrienta (2004), Mar de amapolas (2008), entre otros. Su libro más reciente es El gran delirio. Cambio climático y lo impensable (2026).

Jorge Riechmann, escritor, poeta, traductor, ensayista, matemático, filósofo, ecologista y doctor en ciencias políticas español. Ha obtenido premios de poesía como el Premio Hiperión (1987) por Cántico de la erosión, el Premio Jaén (1997), el Internacional Gabriel Celaya (2000), el Stendhal de traducción (2000), el Ciudad de Mérida (2008), entre otros.

Horarios

Viernes 24 de abril, a las 19 h

Comentarios

Se ruega puntualidad

Firma de libros al finalizar la actividad

Interpretación simultánea disponible

 

ceguera ante el apocalipsis y ceguera hacia la energía

Con los combustibles fósiles –con su excepcionalidad no reconocida como tal– nos hemos emborrachado de energía casi gratis: una cogorza de proporciones cósmicas que ha desestabilizado muchas dimensiones de la biosfera, comenzando por el clima de la Tierra. Un barril de petróleo igual a cinco años de trabajo físico de un ser humano:[1] esta ecuación debería figurar grabada en la puerta de todas las escuelas, pero ¿quién se ha topado con ella alguna vez, fuera de debates ecologistas de esos que se consideran “de nicho” y de algunas formaciones especializadas? Nuestra ceguera ante el apocalipsis (Günther Anders) va de la mano con nuestra ceguera hacia la energía (Nate Hagens).

 

[1] Véase lo que cabe llamar la “trilogía del petróleo” (tres vídeos breves) de Nate Hagens: “What You Actually Need to Know About Oil: Frankly 135, 136 & 137”. https://tratarde.org/como-entender-la-actual-crisis-energetica-tres-videos-breves-de-nate-hagens/

sobre atrofia cognitiva y convergencia mecanizada

La IA generativa sirve para manipular datos, para gestionar documentos, pero no para comprender. Si olvidamos esto, nos adentramos en el camino que lleva a la pérdida de lo humano…

Escribe Brad Stulberg: “Estamos en un punto de la historia —no acercándonos a él, sino aquí donde nos hallamos ya— en que todos van a tener que decidir si están conformes con adormecerse con un flujo interminable de bazofia digital similar al fentanilo, o si van a luchar por su humanidad y tocar tierra y desafiarse a sí mismos y crear y participar y amar.”[1]

Por lo demás, es la propia Microsoft la que constata que “una mayor confianza en la IA generativa se asocia con menos pensamiento crítico”.[2]

 

[1] Sigue la reflexión así: “Décadas de investigación muestran que las personas se sienten más realizadas cuando se preocupan profundamente por proyectos significativos. Cuando tienen maestría y sentido de trascendencia. Cuando hacen un buen trabajo y aman a buenas personas. Nadie se siente ni rinde al máximo cuando está desplazándose sin pensar.

El antídoto a la distracción masiva algorítmica es el enfoque profundo y el esfuerzo duradero en actividades significativas. Hacer música. Escribir. Correr. Hacer jardinería. Entrenar. Bailar. Construir mesas.

Cuando trabajas con un enfoque profundo en una actividad o artesanía —cuando te lanzas de lleno a algo que te importa y le das todo de ti— experimentas lo opuesto a la añoranza existencial. Experimentas presencia, profundidad y vitalidad.

Quizás el mayor riesgo del mundo moderno es que vayamos adonde nos lleve la corriente, como autómatas flotando a lo largo de una cinta transportadora pixelada hacia ninguna parte. Lo único que nos separa de esta distopía somos nosotros mismos. Nuestra agencia —nuestra atención, nuestra capacidad para pensar, crear y amar—exige que luchemos por ella.” https://x.com/BStulberg/status/2044040321793671169

El extenso informe de la Universidad de Stanford sobre “IA centrada en el ser humano” se publica en la primavera de 2026, y Luiza Jarovsky (o su IA de confianza) resume así sus puntos clave: “1. La capacidad de la IA no está estancándose. Se está acelerando y llegando a más personas que nunca.

  1. La brecha de rendimiento en modelos de IA entre EE.UU. y China se ha cerrado efectivamente.
  2. EE.UU. alberga la mayoría de los centros de datos de IA, con la mayor parte de sus chips fabricados por una fábrica de Taiwán.
  3. Los modelos de IA pueden ganar una medalla de oro en la Olimpiada Internacional de Matemáticas, pero no pueden decir la hora de manera confiable, un ejemplo de lo que los investigadores llaman la “frontera irregular” de la IA.
  4. Los robots aún fallan en la mayoría de las tareas domésticas, incluso mientras destacan en entornos controlados.
  5. La IA responsable no está manteniendo el ritmo con la capacidad de la IA, con benchmarks de seguridad rezagados e incidentes en aumento pronunciado.
  6. EE.UU. lidera en inversión en IA, pero su capacidad para atraer talento global está disminuyendo.
  7. La adopción de la IA se está extendiendo a una velocidad histórica, y los consumidores están obteniendo un valor sustancial de herramientas que a menudo acceden de forma gratuita.
  8. Las ganancias de productividad de la IA están apareciendo en muchos de los mismos campos donde el empleo de nivel inicial está comenzando a declinar.
  9. La huella ambiental de la IA se está expandiendo junto con sus capacidades.
  10. Los modelos de IA para la ciencia pueden superar a los científicos humanos, aunque los modelos más grandes no siempre rinden mejor.
  11. La IA está transformando la atención médica clínica, pero la evidencia rigurosa sigue siendo limitada.
  12. La educación formal está rezagada con respecto a la IA, pero las personas están aprendiendo habilidades de IA en todas las etapas de la vida.
  13. La soberanía en IA se está convirtiendo en una característica definitoria de la política nacional, pero las capacidades siguen siendo desiguales, incluso mientras el desarrollo de código abierto ayuda a redistribuir quién participa.
  14. Los expertos en IA y el público tienen perspectivas muy diferentes sobre el futuro de la tecnología, y la confianza global en las instituciones para gestionar la IA está fragmentada.” https://x.com/LuizaJarovsky/status/2044033970560512149 ; véase el documento original en https://hai.stanford.edu/ai-index/2026-ai-index-report

[2] Microsoft Research (Hao-Ping Lee y otros), “The impact of generative AI on critical thinking: Self-reported reductions in cognitive effort and confidence effects from a survey of knowledge workers”, 2025; https://www.microsoft.com/en-us/research/wp-content/uploads/2025/01/lee_2025_ai_critical_thinking_survey.pdf

“Lo que realmente sucedió en el estudio es lo siguiente. A los trabajadores se les pidió documentar cada vez que usaban IA en el trabajo — qué hicieron, cuán confiados se sentían en la IA y cuánto involucraron su propio cerebro en el proceso.

El patrón fue idéntico en cada profesión. Cada industria. Cada tipo de tarea. Cuanto más confías en la IA, menos piensas. Y aquí está la parte que lo empeora. Los trabajadores que más confiaban en la IA también reportaron terminar tareas más rápido. Se sentían productivos. Se sentían eficientes. No tenían idea de que la habilidad se les estaba escapando en tiempo real.

Los investigadores pusieron un nombre a lo que le sucede a tu cerebro cuando dejas de usarlo: atrofia cognitiva. La misma palabra que usan los médicos para los músculos que se atrofian cuando dejas de moverte. Tu capacidad de pensar se deteriora — silenciosamente, gradualmente — cada vez que dejas que la IA haga el trabajo en su lugar.

Los investigadores citaron algo que debería imprimirse en cada producto de IA enviado jamás: ‘Una ironía clave de la automatización es que, al mecanizar tareas rutinarias, privas al usuario de las oportunidades rutinarias para practicar su juicio — dejándolo atrofiado e desprevenido cuando surgen las excepciones’. Pero las excepciones son los únicos momentos que realmente importan.

La cirugía que no sale como se planeó. El caso legal sin precedente. La decisión de negocios que nadie ha enfrentado antes. El momento en que no hay plantilla ni prompt ni salida de IA para verificar. Ése es el momento en que tu cerebro necesita trabajar. Y ése es exactamente el momento en que la IA te ha estado entrenando en silencio para fallar.

Hay un hallazgo más del que nadie está hablando. Los trabajadores que más dependían de la IA no sólo pensaban menos. Producían resultados más homogéneos. Las mismas ideas. Las mismas estructuras. Las mismas soluciones — porque todos usaban los mismos prompts y aceptaban los mismos resultados. Los investigadores lo llamaron convergencia mecanizada. Equipos enteros circulando variaciones de un solo concepto generado por IA, confundiendo el pulido con la originalidad.

La IA no nos está haciendo más productivos. Nos está haciendo más idénticos. Y menos capaces de notar la diferencia.” https://x.com/iam_elias1/status/2043767406087286916

¿cómo entender la actual crisis energética? tres vídeos breves de nate hagens

«Trilogía del petróleo» (3 vídeos breves) de Nate Hagens. «What You Actually Need to Know About Oil: Frankly 135, 136 & 137». Imprescindible para entender el capitalismo fosilista y qué está pasando en Oriente próximo (ahora, la guerra contra Irán). Geopolítica y Gaia-política…

https://esencialomenos.blogspot.com/2026/04/la-gran-simplificacion.html

cantoblanco, 21 y 22 de abril: vii jornadas de filosofía política «mucho que añadir»

Un año más contaremos con las voces de estudiantes de grado, también de doctorado y docentes de GHECO. Por parte de la sociedad civil, presentarán sus iniciativas Som Energía, el informe de Foro Transiciones Llaves para una puerta que todavía no existe: cooperación público-comunitaria y transición ecosocial justa y la iniciativa del supermercado cooperativo La Osa.

CORRECCIÓN DEL CARTEL: las actividades del martes 21 se celebrarán también en la SALA DE CONFERENCIAS de FyL UAM (no en la Sala de Vídeo 1), igual que las del miércoles 22.

tecnofascismo, de nuevo

Sobre IA y democracia es importante la reflexión que Máriam Martínez-Bascuñán viene desarrollando durante los últimos meses. La politóloga de la UAM recoge cómo, cuando Trump se dirigió a Irán desde el pórtico sur de la Casa Blanca en pleno paroxismo de la guerra, a su lado tenía a un hombre disfrazado de conejo de Pascua.

“Parecía un montaje, pero no lo era. Llevo días pensando en por qué me costó saberlo y no es una pregunta menor. Mientras Trump aparecía flanqueado por un conejo gigante, escribía en Truth Social: ‘Una civilización entera morirá esta noche para no volver jamás’. Amenaza de exterminio y disfraz de conejito en el mismo scroll y protagonizados por el hombre con el dedo en el gatillo de la mayor potencia militar de la historia. ¿Cómo se juzga eso políticamente? ¿Qué escala moral sirve para medir una semana así? Porque Trump ha conseguido exactamente eso: saturar el espacio público con imágenes tan contradictorias, extremas y absurdas que la perplejidad es ya nuestro estado normal. El conejo de Pascua no es inocente. Además de un insulto, es parte del mismo mecanismo que hace que una amenaza de exterminio civilizatorio se reciba como hipérbole negociadora, como síntoma psiquiátrico, como cualquier cosa menos como lo que es.

Y mientras esto ocurre a la luz del día, algo más perturbador sucede en la oscuridad. El ejército estadounidense utiliza en Irán un sistema de IA llamado Maven, de la empresa Palantir. Un soldado se sienta frente a una pantalla que le dice: éste es el objetivo. El soldado lo aprueba y el ataque se lanza. El sistema permite tomar mil decisiones de ese tipo por hora, algo sin precedentes en la historia militar. ¿Fue así como se decidió el bombardeo del 28 de febrero a una escuela primaria en Minab? Esa mañana, un misil asesinó a decenas de niñas de entre siete y doce años. Esto no es solo una tragedia; es el síntoma de algo más profundo. ¿Fue así como murieron las niñas de Minab? ¿Un soldado mirando una pantalla, pulsando una tecla? Cuando la decisión la sugiere un algoritmo y el humano solo aprueba, ¿quién es el responsable?

El problema no es sólo la velocidad de las máquinas sino también la velocidad de nuestra atención. Mientras una inteligencia artificial toma mil decisiones por hora sobre Irán, las redes frivolizan el exterminio con la imagen de un conejo de Pascua. Son dos algoritmos trabajando en paralelo: uno produce hechos, otro impide que los reconozcamos, porque reconocer algo políticamente exige condiciones que se han erosionado, como tiempo para pensar y un espacio donde lo que vemos individualmente se transforme en algo compartido. Pero sobre todo, exige que la escala de nuestro juicio no se disuelva, que mantengamos la capacidad de medir la gravedad de las cosas y distinguir lo urgente de lo importante, lo grave de lo escandaloso, lo que exige respuesta de lo que simplemente impacta.”[1]

 

[1] Máriam Martínez-Bascuñán, “Irán y el conejo de Pascua”, El País, 12 de abril de 2026; https://elpais.com/opinion/2026-04-12/iran-y-el-conejo-de-pascua.html . La politóloga termina así su artículo: “Si todo es igualmente extremo, ¿cómo saber si lo de hoy es más o menos grave que lo de ayer? O dónde poner la atención, o cuánta indignación corresponde a cada cosa. Porque lo peor es que no estamos engañados sino saturados. Cada semana es más extrema que la anterior, cada imagen más absurda, cada hecho más difícil de procesar. Lo que permite transformar lo que sabemos en algo políticamente relevante está siendo erosionado por la saturación de imágenes y decisiones que operan a velocidades incompatibles con la deliberación democrática. Es una estrategia calculada que erosiona cómo distinguimos lo grave de lo trivial, lo urgente de lo espectacular. Por eso necesitamos repensar un espacio público donde los hechos vuelvan a tener peso y el pensamiento no sea inmediatamente desplazado por la siguiente imagen; un lugar, en fin, donde reconocer algo como políticamente relevante vuelva a ser posible.”

tecnofascismo, otra vez

Carmen Madorrán en la presentación del libro de Lucía Ortiz de Zárate Ética en la inteligencia artificial, en Espacio Dykinson, el 19 de marzo de 2026, justo antes del equinoccio de primavera: “Invitarnos a usar IA a los profesores de Humanidades es como pedir a un médico que haga daño a sus pacientes”.

A la hora de valorar de manera amplia la digitalización y las IA, lo principal es percatarnos de que están posibilitando que se desplieguen y vayan afianzándose formas de totalitarismo inéditas, como nunca antes ha conocido la humanidad. Lo estamos viendo en directo en EEUU, en Rusia, en China; ¿y aplaudimos porque se pueden crear impresionantes videojuegos, u organizar bibliografías académicas más fácilmente –y sobre todo acelerar aún más las demenciales dinámicas tecnosociales donde estamos inmersos?

Algunos despistados hablan de ecofascismo, pero la verdadera amenaza es el tecnofascismo.

los peces en el río

Las poblaciones de peces de agua dulce han disminuido en más del 80% desde 1970 (¡en apenas medio siglo!),[1] lo que refleja una dramática caída de la calidad del agua de nuestros ríos, lagos y zonas húmedas por la contaminación, la construcción de barreras y la masiva expansión del regadío.

La crisis ecológico-social (que se despliega desde hace más de medio siglo) es lo más grave de todo lo muy grave y gravísimo que está pasando; pero hoy, igual que durante los decenios anteriores, las mayorías sociales siguen sin hacer caso. Con una buena parte de las mismas negando la realidad y otra parte haciendo “como si” y engañándose con estrategias compensatorias (es decir, fingiendo políticas ecológicas que en realidad no están a la altura de los problemas que afrontamos).

 

[1] https://insideclimatenews.org/news/24032026/migratory-freshwater-fish-disappearing/

sobre las instituciones democráticas -en tiempos de avance del fascismo en muchos lugares

¿De verdad hemos de pensar que el mecanismo básico de la democracia es un intercambio de confianza (desde el pueblo) por bienestar (suministrado por las instituciones, en el contexto mercantil de nuestras “democracias” capitalistas)?[1] ¿A qué jibarización de la democracia nos prestamos? ¿Dónde queda la idea fuerte de democracia –democracia como autogobierno, como participación equitativa en las decisiones que le afectan a uno? ¿Los elementos de democracia deliberativa y participativa se sitúan del todo fuera de nuestro horizonte? ¿Podemos sin más olvidarnos del lema del 15-M lo llaman democracia y no lo es (porque se trata de oligarquías liberales, como señalaba el añorado Cornelius Castoriadis), coreado en las plazas españolas en aquel momento inolvidable de apertura y toma de conciencia colectiva?

 

[1] Sirva como ejemplo de esta idea ampliamente extendida un interesante artículo del politólogo Oriol Bartomeus, donde se afirma: “Nuestro sistema democrático es una construcción frágil que se fundamenta sobre algo intangible: la confianza de la ciudadanía; que, a su vez, se basa en una relación de reciprocidad entre ésta y los poderes democráticos. La gente otorga confianza en la medida que ésta le es devuelta en forma de bienestar. La democracia no es un sistema tallado en piedra como las religiones, no es un templo, sino más bien una brisa, es un flujo continuo, y ese flujo se paró en algún momento entre 2008 y 2012, deteniendo el mecanismo. Sencillamente, el sistema dejó de responder y, en consecuencia, la ciudadanía dejó de emitir confianza hacia el sistema. La superación de la parte macro de la crisis financiera global (el rescate bancario) tapó la persistencia de ese parón de fondo en el mecanismo funcional de la democracia. Pocos repararon en ello, pocos lo advirtieron, a pesar de los múltiples indicios. (…) El intercambio entre bienestar y confianza está siendo reemplazado por el trueque entre seguridad y vasallaje. El marco legal está hoy supeditado a la voluntad del monarca, del poderoso, que se siente literalmente por encima de cualquier ley [como Trump]. El avance de este nuevo orden es posible porque cuenta con el beneplácito de grandes mayorías ciudadanas. Las fuerzas de la reacción se han ido imponiendo legítimamente a través de mecanismos democráticos, aupados por una parte de la ciudadanía que veía en ellas la solución ante un sistema sin respuesta, incapaz. La quiebra de 2008 que no se supo ver ha renacido en forma de miedo, de incertidumbre, de sentimiento de abandono, y en ese caldo potenciado por el universo digital ha sabido nadar el nuevo autoritarismo de hombres providenciales que ofrecen seguridad a los suyos frente a un mundo de amenazas, reales, imaginadas o facturadas por el algoritmo…” Bartomeus, “Desconfianza en el sistema: viaje al origen de la ola reaccionaria”, El País, 12 de abril de 2026; https://elpais.com/ideas/2026-04-12/desconfianza-en-el-sistema-viaje-al-origen-de-la-ola-reaccionaria.html

no mires arriba, ni abajo, ni a tu costado -¡muchas gracias por la reflexión, david fernàndez!

https://es.ara.cat/opinion/cara-oculta-tierra_129_5703841.html

https://en.ara.cat/opinion/the-hidden-face-of-the-earth_129_5703839.amp.html

La cara oculta de la Terra

«Si el capitalisme funciona bé a la Terra,
no hi ha raó per pensar que fracassarà a l’espai»
Bigelow Aerospace

Mentre l’Artemis II circumval·lava la lluna en rigorós directe, les bombes queien i requeien miserablement sobre Beirut, el president dels EUA anunciava la liquidació de tota una civilització d’una sola revolada i el FMI alertava que ens preparéssim pel pitjor. Mentre miràvem la lluna teledirigidament, la guerra global permanent accelerava les seves pulsions homicides a la terra. I això que mirar la lluna lliurement és un dret universal arreu del món que, per ara, ningú ha aconseguit prohibir ni mercantilitzar. Encara. No serà per contradiccions ni antagonies, ni que una cosa no negui l’altre –o sí– ni que ens pispin l’atenció cada dia, el negoci contemporani més rendible, mentre ens furten la cartera cada nit. Equilibri improbable, si l’imprescindible coneixement científic m’emociona a cada avenç, la cursa imperial geopolítica lunar m’esparvera a cada passa. Paraules de Montaigne: «Anaxímenes va escriure a Pitàgores: com puc ocupar el meu temps resolent el secret de les estrelles, si davant sempre tinc l’esclavitud i la mort?».

A aquella pel·lícula titulada ‘Don’t look up’ –no miris amunt i no prenguis consciència ecologista, en l’era de l’antropocé, de com estem trinxant el planeta– podríem afegir el ‘Don’t look down’ –evita mirar sempre les devastadores conseqüències socials del capitalisme en fase canalla, bèl·lica, autoritària i sociòpata. Fins i tot, també ens ordenen subtilment no mirar mai ni al costat –ni amoïnar-nos si el veí està a punt de ser desnonat, si la salut mental li trontolla o si la solitud se l’està cruspint. És a dir, gairebé amb caràcter general, l’ordre sistèmica sistemàtica és que, entre el melic i nau espacial, no mirem enlloc. I que només mirem la pantalla, on l’algoritme –que ja et coneix millor que tu– et farà feliç amb dopamina addictiva. Sense renunciar a cap camp de batalla, els que escollim i els que no, tampoc me’n puc estar de dir-ho aquesta setmana que ja clou: tan de bo s’omplin més les biblioteques que no pas tiktok. Tan de bo. I si diuen, com a metàfora, que Iuri Gagarin va etzibar «no veig cap Déu per aquí dalt», un es demana, aquí baix, on carai para Déu a Gaza. Enlloc?

Viatge al centre de la terra, resulta que l’afany de fuga per conquerir la lluna connecta maldestrament, en una revifada cursa espacial geopolítica, amb els multireincidents de debò. Els llops esteparis del mercat lliure i els proxenetes del poder –tan sovint marcians, tan sovint extraterrestres. La cara oculta de la terra no en té res d’amagada: vindria a ser no allò que no es veu, sinó allò que no volem mirar. Allò que veiem cada dia i ens neguem a assumir. Assaig sobre la ceguera, diria Saramago. Artemis II costarà 93.000 milions de dòlars. El 3’8% d’un pressupost militar global desbocat. És la mateixa quantitat amb la que l’ONU ha xifrat el cost d’erradicar la fam completament de la faç de la terra –no de la lluna. Mentrestant a l’espai, anem fent el mateix que a la terra: emmerdar-la en un abocador infinit. Oficialment es calcula que ja orbiten la Terra més de 10.000 tones de deixalles i ferralles. Un poema –Un adéu als astronautes– de Hans Magnus Enzensberger furga en la ferida: «Només que als planetes / on no creixen tarongers / ni anous ni vinyes / els hi dono poc valor. (…) Pobre en fantasia i més aviat conservador / m’atinc a promeses / més antigues: / la terra a la terra / i la pols a la pols».

Ni tecnofílic ni tecnofòbic ni tecnoneutre ni tecnofeixista, fa molts anys vaig llegir una petita joia d’ètica terrestre sublunar anomenada ‘Gent que no vol viatjar a Mart’ (Catarata, 2004). El va escriure el bo d’en Jorge Riechmann, filòsof, professor i ciutadà compromès. Avui al Jorge li demanen penes de presó, en dos judicis previstos pel maig a Madrid, per protestar, pacífica i científicament davant la inacció front l’emergència climàtica. Coses que passen a la terra i no a la lluna, perquè de ben segur que n’hi ha d’altres mons, però diria que tots estan en aquest. En aquell llibre que revisito sovint vaig llegir una frase d’Stanislaw Jerzy Lec: «No intentis assolir la Lluna. Encara ha de durar-nos mil milions d’anys». És ben probable que la tecnofantasia nihilista ens faci creure en altres planetes perquè ja no creiem en aquest i que ens faci creure en el transhumanisme tecnològic perquè ja no donem un duro per l’ambigua i ambivalent condició humana. Desistint per complet de l’exploració terrestre –posem per cas– de la justícia social, la transició ecosocial, la democràcia política o la llibertat entre iguals. Arran de terra, entre el dret a mirar la lluna i el deure de conservar la terra, caldrà dirimir radicalment que una cosa és la colonització imperial de l’espai sota la bruta llei del farwest i una altra, ben diferent i antagònica, la saviesa humil de Carl Sagan. Fa molt, sobre aquest pàl·lid punt blau on encara vivim, va escriure això, a propòsit de la cara –ni oculta ni fosca– de la terra:

«Mira altra vegada aquest punt. Això és ací, això és casa nostra, això som nosaltres. En ell tots els qui estimes, tots els qui coneixes, tots aquells de qui has sentit parlar, cada ser humà que va existir alguna vegada, hi ha viscut la seua vida. La suma de la nostra alegria i del nostre sofriment, milers de confiades religions, ideologies i doctrines econòmiques, cada caçador i recol·lector, cada heroi i covard, cada creador i destructor de civilització, cada rei i camperol, cada jove parella enamorada, cada mare i pare, nen amb esperança, inventor o explorador, cada mestre de morals, cada polític corrupte, cada “superstar”, cada “líder suprem”, cada sant i pecador en la història de la nostra espècie hi han viscut –en una partícula de pols suspesa en un raig de sol.

La Terra és un escenari molt petit en una vasta arena còsmica. Penseu en els rius de sang vessada per tots aquells generals i emperadors de manera que, en la glòria i en el triomf, pogueren convertir-se en els amos momentanis d’una fracció d’un punt. Penseu en les crueltats inacabables comeses pels habitants d’una cantonada d’aquest píxel sobre els habitants difícilment distingibles d’alguna altra cantonada, com són de freqüents els seus malentesos, com es desviuen per matar-se els uns als altres, com d’encesos són els seus odis. El nostre posicionament, la nostra autoimportància imaginada, la il·lusió de tenir alguna posició privilegiada en l’Univers, són desafiats per aquest punt de llum pàl·lid.

El nostre planeta és un punt solitari en el gran embolcall de foscor còsmica. En la nostra obscuritat, en tota aquesta vastitud, no hi ha cap pista que indiqui que l’ajuda arribarà de qualsevol altre lloc per salvar-nos de nosaltres mateixos. La Terra és l’únic món conegut per ara que albergui vida. No hi ha cap altre lloc més, com a mínim en el pròxim futur, al qual la nostra espècie podria emigrar. Visitar, sí. Instal·lar-s’hi, no encara. D’una manera o d’una altra, de moment la Terra és el lloc on hem de fer la nostra parada. S’ha dit que l’astronomia és una experiència d’humilitat i construcció de caràcter. Potser no hi ha millor demostració de la follia dels prejudicis humans que aquesta imatge distant del nostre món minúscul. Per a mi, subratlla la nostra responsabilitat a l’hora de tractar-nos els uns als altres més amablement, i de preservar aquest punt blau pàl·lid, l’única casa que sempre hem conegut». Amen.

sobre «malismo»

¿Hasta dónde puede conducirnos el “malismo” que en años recientes las ultraderechas y derechas de casi todo el mundo han ido introduciendo, de forma casi juguetona a veces, en la vida pública de nuestras sociedades? El ataque de Israel y EEUU contra Irán en la primavera de 2026, culminando una trayectoria previa de progresivo desprecio por las normas comunes y la decencia humana básica, lo muestra: nos conduce hasta guerras de agresión que sitúan al mundo al borde de un holocausto nuclear; hasta ecocidios que eliminan todo provenir deseable para las generaciones futuras; hasta genocidios como el espanto que ha vivido Gaza, y que ha desembocado en que “Israel ha institucionalizado la tortura como un elemento estructural del genocidio y el apartheid colonial contra el pueblo palestino”, como denuncia Francesca Albanese.[1]

El ecocidio estaba ya fatalmente normalizado. Pero desde 2023 en adelante hemos normalizado también el genocidio… El retroceso ético (sobre todo en Occidente) es enorme.

 

[1] ONU: “El genocidio se ha convertido en la forma última de tortura del pueblo palestino, denuncia una experta”, 23 de marzo de 2026; https://news.un.org/es/story/2026/03/1541270

«william morris y el nacimiento de una conciencia ecológica», por jesús jaén

https://vientosur.info/william-morris-y-el-nacimiento-de-una-conciencia-ecologica/

«Riechmann  por su parte ha desarrollado un enfoque ecologista profundo donde se unen conceptos científicos (ley de la entropía), éticos (simbioética) y radicalidad política (ecosocialismo) muy próximos a William Morris…» Es un honor (no sé si muy merecido) que se me sitúe cerca del gran William Morris, ¡gracias!

¿un coche impulsado por carbón vegetal, como ahora alguno en cuba, sería una buena idea?

Somos una población humana cuatro veces superior a lo que la Tierra puede mantener de forma más o menos sustentable.[1] Y cuando fallan los combustibles fósiles, que son la fuente de energía que ha posibilitado esa enorme sobrepoblación, como ahora en Cuba (por la intensificación del criminal bloqueo de EEUU), se recurre al carbón vegetal o la leña…[2] Es decir, a la destrucción intensificada de la vida en la Tierra (considerada como recurso natural, “biomasa”). Éste es el tenebroso horizonte humano-terrestre en el Siglo de la Gran Prueba, si no somos capaces de un decrecimiento planificado, justo y solidario (que ha de incluir también un decrecimiento demográfico “por las buenas”, es decir, basado en la salud reproductiva y el control de las mujeres sobre su cuerpo y su sexualidad).

(Hace unos años escribí esto: https://www.fuhem.es/papeles_articulo/somos-demasiados-reflexiones-sobre-la-cuestion-demografica/?srsltid=AfmBOortlF6_0orCct07C1ArnIzseCZVXbr8yhBy8uicAj0y4diySmo5 )

 

[1] Corey J.A. Bradshaw y otros, “Global human population has surpassed Earth’s sustainable carrying capacity”, Environmental Research Letters vol. 21 num. 6, 27 de marzo de 2026; https://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/ae51aa . Véase también https://www.elperiodico.com/es/medio-ambiente/20260401/tierra-rebasado-nivel-poblacion-asumible-128651088

[2] Noor Mahtani, “Magos contra la escasez en Cuba: coches a carbón y baños con agua de lluvia. Apagones infinitos y la falta de agua y combustible obligan a los cubanos a una agotadora tarea de supervivencia diaria”, El País, 6 de abril de 2026; https://elpais.com/america/2026-04-03/magos-contra-la-escasez-en-cuba-coches-a-carbon-y-banos-con-agua-de-lluvia.html