‘jóvenes españoles 2026’: visión de un futuro muy sombrío y neonegacionismo

La décima edición del informe de la Fundación SM Jóvenes españoles 2026 registra cambios importantes en cómo se sitúan frente al mundo las generaciones más recientes, que aquí sólo puedo evocar de pasada. Leemos: “Al ahondar en los sentimientos frente al futuro del planeta con relación al medioambiente por la vía cualitativa, la palabra clave de cómo ven los jóvenes el futuro a medio y largo plazo es apocalíptico. El «largo plazo», con muy contadas excepciones, parece surgido de alguna distopía especialmente cruel y apocalíptica del mundo. Esa es, por lo menos, una de las expresiones más usadas por los jóvenes, si bien hay otras con significados similares: negro, oscuro, devastador, destruido, inhumano, caótico, catastrófico. Aunque hay variadas formas de imaginar ese futuro a largo plazo, existen puntos de referencia claros que se repiten una y otra vez en su discurso: barbarie, pobreza, hambre, superpoblación, lucha por los recursos (incluso guerra o Guerra Mundial) y enfermedades. (…) Una imagen [del panorama ecosocial] que, para desgracia de aquellos que se consideran ambientalistas, nunca hasta el presente informe había sido tan clara y diáfanamente negativa, no pudiéndose apreciar ya, como sucedía en informes anteriores (…), contradicciones o «fisura» interpretativa de mayor calado” (p. 28-29). Por otra parte, esta visión general es compatible con un creciente negacionismo frente a la crisis ecosocial. Frente a la afirmación “La llamada crisis ecológica de la humanidad se está exagerando mucho”, se ha pasado de asentir un 31% en 2005 a un 43’7% en el informe actual. Solamente entre el último informe de 2021 y el actual, en apenas cinco años, el agregado ha aumentado nada más y nada menos que un 17’4 %. “El negacionismo como fórmula ideológica que afirmaba (y lo sigue afirmando) que la crisis medioambiental no es más que una invención, poco más que un «mito», se ha reformulado en los últimos años hacia un neonegacionismo que, si bien acepta la existencia de una crisis climática, niega la intervención humana, su gravedad o la premura de sus consecuencias. Una «ficción» se ha llegado a decir desde la palestra política, argumentando diferentes motivos ajenos al peso de nuestra actividad socioeconómica, como, por ejemplo, los grandes ciclos climáticos. En este sentido, más de la mitad de la gente joven (52’1%) piensa que «Aún nos queda mucho tiempo para actuar frente a los problemas medioambientales»” (p. 29). Y la cosa sigue así: “Frente a los negacionistas, prácticamente la mitad de la gente joven en datos agregados (un 43’7% que considera una exageración la crisis ecológica y un 52% que piensa que aún queda mucho tiempo), el bloque colapsista, que muestra su completo acuerdo con que «La batalla por salvar el medioambiente ya está perdida. Hagamos lo que hagamos, el colapso ecológico ya es inevitable», ya alcanza prácticamente a la mitad de la población joven, aumentando de un 31% a un 45% desde 2021 al presente informe” (p. 30).

https://es.fundacion-sm.org/innovacion-educativa/biblioteca/informe-jovenes-espanoles2026/

 

lo terrestre frente a la «planetariedad»

No: lo terrestre (y gaiano) frente a esta “planetariedad” de Armen Avanessian.

Desde esta muy errada perspectiva (el punto de vista desde Sirio, más o menos), un dron puede sustituir a una abeja (análogamente a como tecnología y capital se supone pueden sustituir a lo que llaman “capital natural”) y ello se celebrará como una ganancia de complejidad.

Desde nuestra perspectiva terrestre, superar el dualismo naturaleza-cultura, dejar atrás el principio antrópico y comprendernos como parte de un planeta en coevolución constante son principios importantes; pero no se puede compartir semejante aceleracionismo que pide, “provocativamente, más alienación desde el futuro”.[1]

Nuestro hogar no es un (no)lugar planetario. Es un hogar terrestre.

 

[1] Armen Avanessian: “La pregunta no es sólo cómo pensamos la naturaleza, sino también quién piensa” (entrevista), El Salto, 13 de abril de 2026; https://www.elsaltodiario.com/atenea_cyborg/armen-avanessian-naturaleza-planetariedad

ceguera ante el apocalipsis y ceguera hacia la energía

Con los combustibles fósiles –con su excepcionalidad no reconocida como tal– nos hemos emborrachado de energía casi gratis: una cogorza de proporciones cósmicas que ha desestabilizado muchas dimensiones de la biosfera, comenzando por el clima de la Tierra. Un barril de petróleo igual a cinco años de trabajo físico de un ser humano:[1] esta ecuación debería figurar grabada en la puerta de todas las escuelas, pero ¿quién se ha topado con ella alguna vez, fuera de debates ecologistas de esos que se consideran “de nicho” y de algunas formaciones especializadas? Nuestra ceguera ante el apocalipsis (Günther Anders) va de la mano con nuestra ceguera hacia la energía (Nate Hagens).

 

[1] Véase lo que cabe llamar la “trilogía del petróleo” (tres vídeos breves) de Nate Hagens: “What You Actually Need to Know About Oil: Frankly 135, 136 & 137”. https://tratarde.org/como-entender-la-actual-crisis-energetica-tres-videos-breves-de-nate-hagens/

¿cómo entender la actual crisis energética? tres vídeos breves de nate hagens

«Trilogía del petróleo» (3 vídeos breves) de Nate Hagens. «What You Actually Need to Know About Oil: Frankly 135, 136 & 137». Imprescindible para entender el capitalismo fosilista y qué está pasando en Oriente próximo (ahora, la guerra contra Irán). Geopolítica y Gaia-política…

https://esencialomenos.blogspot.com/2026/04/la-gran-simplificacion.html

los peces en el río

Las poblaciones de peces de agua dulce han disminuido en más del 80% desde 1970 (¡en apenas medio siglo!),[1] lo que refleja una dramática caída de la calidad del agua de nuestros ríos, lagos y zonas húmedas por la contaminación, la construcción de barreras y la masiva expansión del regadío.

La crisis ecológico-social (que se despliega desde hace más de medio siglo) es lo más grave de todo lo muy grave y gravísimo que está pasando; pero hoy, igual que durante los decenios anteriores, las mayorías sociales siguen sin hacer caso. Con una buena parte de las mismas negando la realidad y otra parte haciendo “como si” y engañándose con estrategias compensatorias (es decir, fingiendo políticas ecológicas que en realidad no están a la altura de los problemas que afrontamos).

 

[1] https://insideclimatenews.org/news/24032026/migratory-freshwater-fish-disappearing/

no mires arriba, ni abajo, ni a tu costado -¡muchas gracias por la reflexión, david fernàndez!

https://es.ara.cat/opinion/cara-oculta-tierra_129_5703841.html

https://en.ara.cat/opinion/the-hidden-face-of-the-earth_129_5703839.amp.html

La cara oculta de la Terra

«Si el capitalisme funciona bé a la Terra,
no hi ha raó per pensar que fracassarà a l’espai»
Bigelow Aerospace

Mentre l’Artemis II circumval·lava la lluna en rigorós directe, les bombes queien i requeien miserablement sobre Beirut, el president dels EUA anunciava la liquidació de tota una civilització d’una sola revolada i el FMI alertava que ens preparéssim pel pitjor. Mentre miràvem la lluna teledirigidament, la guerra global permanent accelerava les seves pulsions homicides a la terra. I això que mirar la lluna lliurement és un dret universal arreu del món que, per ara, ningú ha aconseguit prohibir ni mercantilitzar. Encara. No serà per contradiccions ni antagonies, ni que una cosa no negui l’altre –o sí– ni que ens pispin l’atenció cada dia, el negoci contemporani més rendible, mentre ens furten la cartera cada nit. Equilibri improbable, si l’imprescindible coneixement científic m’emociona a cada avenç, la cursa imperial geopolítica lunar m’esparvera a cada passa. Paraules de Montaigne: «Anaxímenes va escriure a Pitàgores: com puc ocupar el meu temps resolent el secret de les estrelles, si davant sempre tinc l’esclavitud i la mort?».

A aquella pel·lícula titulada ‘Don’t look up’ –no miris amunt i no prenguis consciència ecologista, en l’era de l’antropocé, de com estem trinxant el planeta– podríem afegir el ‘Don’t look down’ –evita mirar sempre les devastadores conseqüències socials del capitalisme en fase canalla, bèl·lica, autoritària i sociòpata. Fins i tot, també ens ordenen subtilment no mirar mai ni al costat –ni amoïnar-nos si el veí està a punt de ser desnonat, si la salut mental li trontolla o si la solitud se l’està cruspint. És a dir, gairebé amb caràcter general, l’ordre sistèmica sistemàtica és que, entre el melic i nau espacial, no mirem enlloc. I que només mirem la pantalla, on l’algoritme –que ja et coneix millor que tu– et farà feliç amb dopamina addictiva. Sense renunciar a cap camp de batalla, els que escollim i els que no, tampoc me’n puc estar de dir-ho aquesta setmana que ja clou: tan de bo s’omplin més les biblioteques que no pas tiktok. Tan de bo. I si diuen, com a metàfora, que Iuri Gagarin va etzibar «no veig cap Déu per aquí dalt», un es demana, aquí baix, on carai para Déu a Gaza. Enlloc?

Viatge al centre de la terra, resulta que l’afany de fuga per conquerir la lluna connecta maldestrament, en una revifada cursa espacial geopolítica, amb els multireincidents de debò. Els llops esteparis del mercat lliure i els proxenetes del poder –tan sovint marcians, tan sovint extraterrestres. La cara oculta de la terra no en té res d’amagada: vindria a ser no allò que no es veu, sinó allò que no volem mirar. Allò que veiem cada dia i ens neguem a assumir. Assaig sobre la ceguera, diria Saramago. Artemis II costarà 93.000 milions de dòlars. El 3’8% d’un pressupost militar global desbocat. És la mateixa quantitat amb la que l’ONU ha xifrat el cost d’erradicar la fam completament de la faç de la terra –no de la lluna. Mentrestant a l’espai, anem fent el mateix que a la terra: emmerdar-la en un abocador infinit. Oficialment es calcula que ja orbiten la Terra més de 10.000 tones de deixalles i ferralles. Un poema –Un adéu als astronautes– de Hans Magnus Enzensberger furga en la ferida: «Només que als planetes / on no creixen tarongers / ni anous ni vinyes / els hi dono poc valor. (…) Pobre en fantasia i més aviat conservador / m’atinc a promeses / més antigues: / la terra a la terra / i la pols a la pols».

Ni tecnofílic ni tecnofòbic ni tecnoneutre ni tecnofeixista, fa molts anys vaig llegir una petita joia d’ètica terrestre sublunar anomenada ‘Gent que no vol viatjar a Mart’ (Catarata, 2004). El va escriure el bo d’en Jorge Riechmann, filòsof, professor i ciutadà compromès. Avui al Jorge li demanen penes de presó, en dos judicis previstos pel maig a Madrid, per protestar, pacífica i científicament davant la inacció front l’emergència climàtica. Coses que passen a la terra i no a la lluna, perquè de ben segur que n’hi ha d’altres mons, però diria que tots estan en aquest. En aquell llibre que revisito sovint vaig llegir una frase d’Stanislaw Jerzy Lec: «No intentis assolir la Lluna. Encara ha de durar-nos mil milions d’anys». És ben probable que la tecnofantasia nihilista ens faci creure en altres planetes perquè ja no creiem en aquest i que ens faci creure en el transhumanisme tecnològic perquè ja no donem un duro per l’ambigua i ambivalent condició humana. Desistint per complet de l’exploració terrestre –posem per cas– de la justícia social, la transició ecosocial, la democràcia política o la llibertat entre iguals. Arran de terra, entre el dret a mirar la lluna i el deure de conservar la terra, caldrà dirimir radicalment que una cosa és la colonització imperial de l’espai sota la bruta llei del farwest i una altra, ben diferent i antagònica, la saviesa humil de Carl Sagan. Fa molt, sobre aquest pàl·lid punt blau on encara vivim, va escriure això, a propòsit de la cara –ni oculta ni fosca– de la terra:

«Mira altra vegada aquest punt. Això és ací, això és casa nostra, això som nosaltres. En ell tots els qui estimes, tots els qui coneixes, tots aquells de qui has sentit parlar, cada ser humà que va existir alguna vegada, hi ha viscut la seua vida. La suma de la nostra alegria i del nostre sofriment, milers de confiades religions, ideologies i doctrines econòmiques, cada caçador i recol·lector, cada heroi i covard, cada creador i destructor de civilització, cada rei i camperol, cada jove parella enamorada, cada mare i pare, nen amb esperança, inventor o explorador, cada mestre de morals, cada polític corrupte, cada “superstar”, cada “líder suprem”, cada sant i pecador en la història de la nostra espècie hi han viscut –en una partícula de pols suspesa en un raig de sol.

La Terra és un escenari molt petit en una vasta arena còsmica. Penseu en els rius de sang vessada per tots aquells generals i emperadors de manera que, en la glòria i en el triomf, pogueren convertir-se en els amos momentanis d’una fracció d’un punt. Penseu en les crueltats inacabables comeses pels habitants d’una cantonada d’aquest píxel sobre els habitants difícilment distingibles d’alguna altra cantonada, com són de freqüents els seus malentesos, com es desviuen per matar-se els uns als altres, com d’encesos són els seus odis. El nostre posicionament, la nostra autoimportància imaginada, la il·lusió de tenir alguna posició privilegiada en l’Univers, són desafiats per aquest punt de llum pàl·lid.

El nostre planeta és un punt solitari en el gran embolcall de foscor còsmica. En la nostra obscuritat, en tota aquesta vastitud, no hi ha cap pista que indiqui que l’ajuda arribarà de qualsevol altre lloc per salvar-nos de nosaltres mateixos. La Terra és l’únic món conegut per ara que albergui vida. No hi ha cap altre lloc més, com a mínim en el pròxim futur, al qual la nostra espècie podria emigrar. Visitar, sí. Instal·lar-s’hi, no encara. D’una manera o d’una altra, de moment la Terra és el lloc on hem de fer la nostra parada. S’ha dit que l’astronomia és una experiència d’humilitat i construcció de caràcter. Potser no hi ha millor demostració de la follia dels prejudicis humans que aquesta imatge distant del nostre món minúscul. Per a mi, subratlla la nostra responsabilitat a l’hora de tractar-nos els uns als altres més amablement, i de preservar aquest punt blau pàl·lid, l’única casa que sempre hem conegut». Amen.

«william morris y el nacimiento de una conciencia ecológica», por jesús jaén

https://vientosur.info/william-morris-y-el-nacimiento-de-una-conciencia-ecologica/

«Riechmann  por su parte ha desarrollado un enfoque ecologista profundo donde se unen conceptos científicos (ley de la entropía), éticos (simbioética) y radicalidad política (ecosocialismo) muy próximos a William Morris…» Es un honor (no sé si muy merecido) que se me sitúe cerca del gran William Morris, ¡gracias!

¿un coche impulsado por carbón vegetal, como ahora alguno en cuba, sería una buena idea?

Somos una población humana cuatro veces superior a lo que la Tierra puede mantener de forma más o menos sustentable.[1] Y cuando fallan los combustibles fósiles, que son la fuente de energía que ha posibilitado esa enorme sobrepoblación, como ahora en Cuba (por la intensificación del criminal bloqueo de EEUU), se recurre al carbón vegetal o la leña…[2] Es decir, a la destrucción intensificada de la vida en la Tierra (considerada como recurso natural, “biomasa”). Éste es el tenebroso horizonte humano-terrestre en el Siglo de la Gran Prueba, si no somos capaces de un decrecimiento planificado, justo y solidario (que ha de incluir también un decrecimiento demográfico “por las buenas”, es decir, basado en la salud reproductiva y el control de las mujeres sobre su cuerpo y su sexualidad).

(Hace unos años escribí esto: https://www.fuhem.es/papeles_articulo/somos-demasiados-reflexiones-sobre-la-cuestion-demografica/?srsltid=AfmBOortlF6_0orCct07C1ArnIzseCZVXbr8yhBy8uicAj0y4diySmo5 )

 

[1] Corey J.A. Bradshaw y otros, “Global human population has surpassed Earth’s sustainable carrying capacity”, Environmental Research Letters vol. 21 num. 6, 27 de marzo de 2026; https://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/ae51aa . Véase también https://www.elperiodico.com/es/medio-ambiente/20260401/tierra-rebasado-nivel-poblacion-asumible-128651088

[2] Noor Mahtani, “Magos contra la escasez en Cuba: coches a carbón y baños con agua de lluvia. Apagones infinitos y la falta de agua y combustible obligan a los cubanos a una agotadora tarea de supervivencia diaria”, El País, 6 de abril de 2026; https://elpais.com/america/2026-04-03/magos-contra-la-escasez-en-cuba-coches-a-carbon-y-banos-con-agua-de-lluvia.html

amador fdez.-savater escribe sobre ‘ecoespiritualidad para laicos’, ¡gracias!

«Llevamos el nihilismo pegado al cuerpo, esa indiferencia radical hacia lo que nos rodea y atraviesa, compensada por todo tipo de distracciones y evasiones. La palabra poética es la palabra que puede tocar el deseo y operar transformaciones.

Lo espiritual —nos atrevemos a decir— no es otra cosa que una determinada “temperatura” del cuerpo: un grado de intensidad en el intercambio con el mundo. La resensibilización es un desafío político mayor. Frente a la equivalencia general del valor, la restitución de las diferencias. Declarar algo sagrado. Organizarnos para defenderlo.»

https://loimposible.net/numero-1/santificar-la-materia-la-espiritualidad-politica-contra-el-nihilismo-capitalista

Oltre il nichilismo capitalista

 

cayendo sin red de seguridad

David Hammerstein: “Las gloriosas tractoradas (de diésel) consiguieron frenar las medidas de ahorro de combustibles, de plaguicidas y de fertilizantes. Ha sido una victoria pírrica ya que ahora se encuentran aún más vulnerables. No es fácil protestar contra la física de la escasez en un mundo material menguante”.[1]

Antonio Turiel: “El cierre de Ormuz deletrea todas las letras del fin del capitalismo necroterminal, sistema destructivo y voraz al que no echaremos de menos. El problema no es tanto el fin del capitalismo, sino el cómo se va a producir este fin. Porque en vez de pasar a un sistema de redes de resiliencia preparadas para acoger a la humanidad, en la mayor parte de este planeta caeremos literalmente sin red…”[2]

 

[1] https://x.com/DaHammerstein/status/2036375272853807579

[2] Antonio Turiel, “Dead man walking”, blog The Oil Crash, 23 de marzo de 2026; https://crashoil.blogspot.com/2026/03/dead-man-walking.html

declaración académica de apoyo al profesor jorge riechmann

Ante el próximo juicio penal al poeta, ensayista, traductor y activista ecologista Jorge Riechmann, buena parte de la comunidad académica en la que desempeña desde hace décadas su actividad docente e investigadora no quiere quedarse callada.

El próximo 26 de mayo el profesor Riechmann y otras dos personas, con quienes el 7 de octubre de 2019 participó en una sentada pacífica para llamar la atención sobre la emergencia climática, se enfrentan a un juicio que busca criminalizar la protesta climática. Entendemos este movimiento en el marco de una tendencia más amplia de erosión de la democracia, donde se aboga por reducir al mínimo la capacidad de protesta, algo que nos parece alarmante. En una sociedad democrática, la protesta pacífica, que es también una forma de la libertad de expresión, no puede ser constreñida sin que las universidades y centros de investigación digamos nada.

El trabajo de Jorge dentro y fuera del campus es enormemente valorado por sus colegas y sus estudiantes, así como resulta de sobra conocido su compromiso con el pacifismo. Como nos ha explicado en alguna ocasión, para un profesor de ética que se toma en serio lo que dice en clase, esta implicación en los movimientos sociales para denunciar la alarmante situación en la que nos encontramos es casi un gaje del oficio. Con esta declaración queremos expresar nuestro apoyo al profesor Jorge Riechmann en este proceso, así como avivar el debate público sobre la criminalización de las protestas (climáticas, pero no solo) y las implicaciones que esto tiene en nuestras democracias.

Departamento de Filosofía de la UAM, 5 de marzo de 2026

sobre ganadería (extensiva)

David Hammerstein reprende con dureza sobre la cuestión ganadera: “Es una vergüenza que algunos grupos ‘ecologistas’ se hayan convertido en un lobby para la industria cárnica, dando cuatro ejemplos marginales de la supuesta ganadería extensiva ‘buena’ que casi no existe en España. Greenwashing cárnico por personas con intereses económicos ganaderos”.[1] Se está refiriendo al reciente informe de Ecologistas en Acción La ganadería del futuro, aquí y ahora (marzo de 2026).[2]

Pero el argumento de que la ganadería extensiva ‘buena’ es hoy por hoy marginal no resulta muy convincente, porque lo mismo podríamos decir de casi todas nuestras ‘buenas’ soluciones y propuestas ecológicas: igual de marginales son (piénsese por ejemplo en permacultura frente a agricultura industrial). Más fuerte es el argumento de la dieta y la sustentabilidad (que puede y debe apoyarse con consideraciones de ética animal, claro está): incluso si no fuera marginal, la supuesta ganadería extensiva ‘buena’ no podría proporcionar más que cantidades muy pequeñas de carne y productos animales, de manera que el énfasis debe ponerse en el cambio hacia dietas básicamente vegetarianas (incluso desde una ecoética antropocéntrica).

En efecto, ¿cuánta carne y leche de vaca, cabra y oveja puede producirse en pastizales de manera sustentable (en este caso, sobre todo: respetando la biodiversidad), y a cuánto toca por persona si se divide entre la población mundial? Según una investigación publicada en 2024, resultarían apenas 2’2 kilos de leche por persona y año, y 0’8 kilos de carne por persona y año.[3]

Cabe recordar que la ganadería extensiva es la principal causa de la deforestación en prácticamente todos los países amazónicos, y representa el 80% de la deforestación actual de la Amazonía.[4] Y pensando sobre todo en la cuestión climática, un investigador de talla mundial como Johan Rockström afirma que “los países ricos deben hacer una gran transición hacia una dieta basada en plantas”.[5]

 

[1] https://x.com/DaHammerstein/status/2033872550405587356

[2] Puede descargarse aquí: “Ecologistas en Acción presenta una guía con 30 experiencias exitosas de ganadería respetuosa con el entorno y las personas”, 16 de marzo de 2026; https://www.ecologistasenaccion.org/364634/

[3] Kajsa Resare Sahlin y otros: “An exploration of biodiversity limits to grazing ruminant milk and meat production”, Nature Sustainability, 25 de julio de 2024; https://www.nature.com/articles/s41893-024-01398-4 . En el artículo se exploran los “límites de biodiversidad” en la producción de rumiantes en pastizales, estimando la producción de carne y leche de rumiantes domésticos limitada a zonas de pastoreo y densidades de población en las que el ganado puede contribuir a preservar o restaurar la biodiversidad. Con intensidades de pastoreo respetuosas con la biodiversidad de entre el 0 y el 20% de eliminación de biomasa en función de la aridez, este cálculo de los límites de la biodiversidad corresponde al 9-13% y al 26-40%, respectivamente, de la producción actual de leche y carne de los pastizales. Y, si tenemos en cuenta una distribución per capita igualitaria, eso da las cifras de arriba.

[4] https://wwf.panda.org/es/los_desafios/ganaderia/ . El dato procede de Daniel C. Nepstad et al., “Interactions among Amazon land use, forests and climate: prospects for a near-term forest tipping point”, Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences, 11 de febrero de 2008.

[5] El País, 18 de octubre de 2024; https://elpais.com/proyecto-tendencias/2024-10-18/johan-rockstrom-cientifico-climatico-los-paises-ricos-deben-hacer-una-gran-transicion-hacia-una-dieta-basada-en-plantas.html

madrid, 11 de marzo: presentación del informe de foro transiciones sobre cooperación público/comunitaria para la transición ecosocial

Llaves para una puerta que todavía no existe (¡buen título!):

https://ateneomaliciosa.net/event/presentacion-informe-cooperacion-publico-comunitaria-para-transicion-ecosocial/

https://blogs.fuhem.es/forotransiciones/wp-content/uploads/sites/51/2026/03/Llaves-para-una-puerta-que-aun-no-existe_DIGITAL.pdf

gil-manuel hernàndez sobre hipernormalización y colapso banal

«(…) Retomando el análisis de Alexei Yurchak (2024) sobre la fase terminal de la Unión Soviética, la hipernormalización describe una situación en la que todos saben que el sistema no funciona, pero continúan actuando como si funcionara porque no existe un lenguaje legítimo para nombrar su agotamiento. En el contexto contemporáneo, esta dinámica adopta una forma específica: sabemos que el crecimiento capitalista indefinido es biofísicamente imposible, que la estabilidad climática pertenece al pasado, que las desigualdades se amplifican y que la energía fósil que sostuvo la expansión industrial entra en declive, que los materiales y minerales disponibles para hacer funcionar el sistema han entrado en una fase crítica, que el capitalismo deviene ecocidio global y genera una concatenación de explosivas crisis multidimensionales a gran escala, de consecuencias imprevisibles. Sin embargo, la articulación entre la maquinaria institucional, legal, mediática y económica del sistema y la densa red de subjetividades hegemónicas, sigue operando bajo la ficción de continuidad.

La hipernormalización del colapso no es solo un fenómeno psicológico individual, sino un régimen cultural de percepción colectiva. Funciona como dispositivo masivo de estabilización simbólica frente a la angustia del hundimiento y la percepción fragmentada de sus señales. Mantiene el imaginario de control mientras las bases materiales se erosionan. Permite que la degradación se convierta en rutina aceptable en la cotidianidad vital de los individuos. Y, sobre todo, evita preventivamente que la conciencia de crisis profunda se transforme en ruptura política radical.

Desde esta perspectiva, el concepto de colapso banal que aquí se desarrolla puede entenderse como la dimensión estética, discursiva e institucional de esa hipernormalización de fondo. Si la hipernormalización constituye la lógica estructural —el “hacer como si”—, el colapso banal es su manifestación concreta en el lenguaje, en los rituales mediáticos, en las agendas públicas y en las prácticas administrativas. Ambos conceptos no se superponen, sino que se articulan: la hipernormalización es el marco profundo; el colapso banal, su forma visible y operativa…»

https://rebelion.org/colapso-banal/