de «ilusiones naturales» nos hablaba giacomo leopardi

Impresiona la capacidad humana para crear ficciones y vivir en realidades paralelas. “Esta capacidad está tan desarrollada en nuestra especie que una píldora de azúcar mejora nuestra salud aun cuando la enfermera la saque de un frasco con la etiqueta PLACEBO bien visible. A un nivel, sabemos que la píldora es falsa; a otro nivel, todavía creemos que nos curará.”[1]

 

No necesitamos de ningún aparato técnico para esa incesante labor de creación de ilusiones, nos basta y sobra con la potencia de la imaginación humana; pero en la época de las NTIC y la realidad virtual el asunto adquiere una dimensión muy inquietante.

 

“En el futuro parece que el balance de tiempo de permanencia entre lo físico y lo virtual seguirá aumentando en favor del segundo. Incluso puede llegar el momento en que este viejo mundo que conocemos tan solo sea un complemento de ese paraíso virtual, algo que a muchos les recordará ciertas películas de ciencia ficción que hasta hace poco nos parecían inverosímiles. Con este planteamiento, es posible que ya estemos asistiendo a la incubación de una alternativa de supervivencia frente a la amenaza de la máquina: un nuevo mundo low cost para nosotros, basado en ese escape virtual hacia adelante, que permita a uno vivir instalado en la pobreza laboral, sobreviviendo al lado de las máquinas, con los recursos justos para llevar a cabo tan solo las actividades más básicas de lo físico, como trabajar, comer o dormir (y poca cosa más). Visto así, acceder a las actividades del mundo físico podría llegar a convertirse en un lujo de primer orden, solo al alcance de unos pocos elegidos (y de las máquinas, por supuesto).”[2]



[1] Frans de Waal, El bonobo y los diez mandamientos, Tusquets, Barcelona 2014, p. 215. El primatólogo holandés continúa así: “Somos extraordinariamente capaces de suspender una realidad para crear otra. Ahí reside en parte el éxito de Hatsune Miku, una estrella del pop japonesa que arrastra masas de adolescentes aunque no es más que un holograma…”

[2]Xavier Alcober Fanjul, “Una solución perversa de las máquinas”, El Pais, 9 de marzo de 2016; http://elpais.com/elpais/2016/02/15/opinion/1455527738_160154.html