el largo y breve camino

Somos transeúntes, nada más que seres vulnerables que están de paso… “¡Seres de un día! ¿Qué es cada uno? ¿Qué no es?/ El ser humano es el sueño de una sombra”, nos interroga Píndaro (en su célebre Pítica VIII). La vida, como escribía Gustavo Martín Garzo en El cuarto de al lado, es “un vestido hermosísimo, pero prestado. Un vestido que te dejan y que tarde o temprano tienes que devolver, el vestido con el que Cenicienta acude a la fiesta del palacio y del que sólo hasta medianoche puede servirse”. Caminante, hermano, amiga: procura evitar los peores tropiezos, trata de no enfangarte en torpezas evitables y ayuda a los demás transeúntes. El camino es muy largo y a la vez brevísimo.