el uno por ciento

Pertenecemos a una familia, a una tribu, a varios clubes y asociaciones, a alguna familia ideológica, a un gremio, a una nacionalidad, a un Estado, a una especie biológica… Pero ¿con qué –de lo que corresponde a esos colectivos— puede identificarse uno, si mantiene ciertas exigencias éticas y estéticas? Y de lo que uno mismo es –supone que es, se supone que es–, ¿con qué puede identificarse?

Quizá con el uno por ciento.

En otro contexto, Isaiah Berlin hablaba del uno por ciento. “El determinismo y la responsabilidad son incompatibles. (…) Creo que en la historia hay momentos en que los individuos o los grupos pueden modificar libremente la dirección de las cosas. No todo es predecible. Dentro de límites estrechos, los hombres son agentes libres. Los límites existen, pero dentro de ellos hay espacio para elegir. A menos que haya elección no hay acción humana. Todo es conducta.”

“Permítame ponerle un ejemplo. Creo que si en 1940 Churchill no hubiera sido primer ministro británico, los nazis podrían haber conquistado Europa (…) Creo que estamos confinados por la naturaleza de las cosas. El arco de elección no es muy grande. Digamos que el uno por ciento. Pero ese uno por ciento puede ser decisivo.”[1]

Déjame repetirlo: ese uno por ciento puede ser decisivo.

 



[1] Isaiah Berlin en Conversaciones con Isaiah Berlin (por Ramin Jahanbegloo), Arcadia, Barcelona 2009, p. 218-219.