en mi país, decía rené char, se sabe agradecer

Carlos Bousoño en una carta a Claudio Rodríguez, el 30 de noviembre de 1958: “Sólo cuando sabemos hacer donación de nosotros, seremos capaces de ser con plenitud. La capacidad de admiración, que casi nadie tiene, mide al hombre y al poeta, y no exclusivamente desde el punto de vista moral: lo mide también como poeta y como hombre.”

Y de Char son aquellas palabras que configuran –me sigue pareciendo– la mejor regla de vida: Da siempre más de lo que puedes volver a tomar. Y olvida. Tal es la vía sagrada.