fragmento de «a los por nacer» recitado por el propio bertolt brecht

Un fragmento de «A los por nacer» recitado por el propio Brecht, facilitado por Xavier Juncosa (y que me llega a través de Salvador López Arnal). Manuel Sacristán tradujo varias veces el poema.

https://www.tornaveupoetic.cat/bertold-brecht/

“A los por nacer” de B. Brecht (traducción de Manuel Sacristán)

I
Verdaderamente: vivo en tiempos tenebrosos.
La cándida palabra es necia. Una frente tersa
revela insensibilidad. Y si alguien ríe
es que no le ha llegado todavía
la noticia terrible.

¿Qué tiempos son éstos, en que
es casi un crimen hablar de los árboles
porque eso es callar sobre tantas maldades?
Ese hombre que va tranquilamente por la calle,
¿es ya acaso inaccesible a sus amigos
en la necesidad?

Cierto: yo me gano la vida todavía.
Pero creedme: es por casualidad. Nada
de lo que hago me da derecho a hartarme.
Por caso me respetan (pero si cambia mi suerte
estoy perdido).

Me dicen: ¡Come y bebe, sé alegre tú que tienes!
Pero ¿cómo voy a a comer y beber
si le arranco al hambriento lo que como
y mi vaso de agua le falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.

También me gustaría ser sabio.
Los viejos libros dicen que es sabiduría
apartarse de las luchas del mundo y pasar
el breve tiempo sin temor.
También renunciar a la fuerza, devolver bien por mal,
no cumplir los deseos, sino olvidarlos
dicen que es sabiduría.
Pero yo no puedo hacer nada de eso:
verdaderamente, vivo en tiempos tenebrosos.

II
Yo llegué a las ciudades en la hora del desorden,
cuando reinaba el hambre.
Me mezclé entre los hombres en la hora de la rebelión
y me indigné junto con ellos
Así transcurrió mi tiempo,
el tiempo que me había sido dado sobre la tierra.

Comí mi pan entre las batallas.
Me eché a dormir entre los asesinos.
Cultivé sin respeto el amor
y fui impaciente con la naturaleza.
Así transcurrió mi tiempo,
el tiempo que me había sido dado sobre la tierra.

A una ciénaga llevaban en mi tiempo todos los caminos.
Mi habla me traicionó al matarife.
Poco pude. Pero los amos
habrían seguido más seguros sin mí: ésa fui mi esperanza.
Así transcurrió mi tiempo,
el tiempo que me había sido dado sobre la tierra.

Pocas eran las fuerzas. La meta
estaba muy lejos
Pero era ya visible, aunque para mí
apenas alcanzable.
Así transcurrió mi tiempo,
el tiempo que me había sido dado sobre las tierra.

III
Vosotros, los que surgiréis del pantano
en que nosotros hemos sucumbido
pensad,
cuando habléis de nuestras debilidades,
también en el tiempo de tiniebla
del que os habéis librado.

Porque a menudo, cambiando de patria más que de sandalias
fuimos desamparados a través de la guerra de las clases,
cuando todo era injusticia y faltaba la cólera.

Mas no por ello ignoramos
que también el odio contra la vileza
desencaja al rostro,
que también la cólera contra la injusticia
enronquece la voz. Sí, nosotros,
que queríamos preparar el terreno a la amistad
no pudimos ser amistosos.
Vosotros, cuando se llegue a tanto
que el hombre sea un apoyo para el hombre,
pensad en nosotros
con indulgencia.

Una segunda traducción de enero de 1973:

I. La verdad, vivo en tiempos obscuros. / La palabra ingenua es fatua. Una frente tersa/ Indica insensibilidad. El que ríe/ Es que no ha recibido todavía/ La noticia terrible. /¿Qué tiempos son éstos, en que /Casi es un crimen hablar de árboles,/ Porque eso implica callar sobre tantas fechorías?/ Aquél que cruza tranquilamente la calle, /¿Es que no es ya accesible a los amigos suyos/ que están en la miseria? /Es verdad: todavía me gano el sustento. /Pero creedme: es sólo por casualidad. Nada/ De lo que hago justifica que me sacie. /Da la casualidad de que me dejan en paz. (Como se me pase esa suerte Estoy perdido). /Me dicen: ¡tú come y bebe! ¡Alégrate de que puedes! / Pero,¿cómo puedo comer y beber, si /Arranco al hambriento lo que me como y /Mi vaso de agua le hace falta al sediento? /Y el hecho es que como y bebo. /También me gustaría ser sabio. /Está en los viejos libros, qué es sabio: /Quedarse fuera de la pugna del mundo y pasar /Sin temor este poco de tiempo. /Salir del paso sin violencia, /Devolver bien por mal, /No satisfacer los deseos, sino olvidarlos, /Se tiene por sabio. /De nada de eso soy capaz. /De verdad, vivo en tiempos obscuros.

II. Llegué a las ciudades en el tiempo del desorden,/ Cuando reinaba el hambre./ Entre los hombres llegué en el tiempo de la rebelión, /Y me indigné junto con ellos./ Así pasó mi tiempo,/El que me estaba dado en la tierra./ Me comí la comida entre las batallas. /Me eché a dormir entre los asesinos. /Cultivé el amor sin atención /Y sin paciencia ví la naturaleza./Así pasó mi tiempo, /El que me estaba dado en la tierra. /En mi tiempo los caminos llevaban al pantano. /El habla me traicionaba ante el carnicero. /Yo no era capaz de gran cosa. Pero los amos /Habrían estado más seguros sin mí: esa fue mi esperanza./ Así pasó mi tiempo,/ El que me había sido dado en la tierra. /Las fuerzas eran escasas. La meta /Estaba muy lejos. /Era visible con claridad, aunque para mí/ Seguramente inalcanzable./ Así pasó mi tiempo, /El que me había sido dado en la tierra.

III. Vosotros los que salgáis a flote del diluvio /En que nosotros nos hemos ahogado,/ Recordad,/ Cuando habléis de nuestras debilidades,/ También el tiempo obscuro /Del que os habéis puesto a salvo./ Porque, cambiando más de tierras que de suelas,/ Nosotros anduvimos a través de las guerras de las clases, desesperados,/ Cuando sólo había injusticia y no había rebelión./ Pero al mismo tiempo lo sabemos: /También el odio a la vileza /Tuerce los rasgos. /También la cólera por la injusticia /Enronquece la voz. Ya: nosotros, /que quisimos preparar el suelo de la amistad,/no pudimos ser amistosos. /Pero vosotros, cuando llegue el día /De que el hombre sea ayuda del hombre, /Acordaos de nosotros / Con indulgencia.