hombre-libro hacia atrás

Y si un hombre-libro fuese leyendo hacia atrás todas las obras que a lo largo de los años le configuraron, si tomase una a una esas piezas de su (quizá excesiva) biblioteca (incluyendo algunos libros perdidos a lo largo de los años, pero que fueron importantes a la hora de moldear sensibilidad e ideario) y retrocediese desde la página final a la primera, y así fuese remontando el curso del tiempo, ¿llegaría finalmente a ser otra vez el niño que, con siete u ocho años, cerca de sus padres (pero pronto recorrería aquellos caminos solo), caminaba asombrado por las alamedas del Parque del Buen Retiro, ya muy cerca de las casetas de la Feria del Libro bajo el dosel verde, repletas de tesoros, brillantes con la promesa de conocimientos fascinantes e incontables mundos por descubrir?