juicios climáticos: comunicado de apoyo desde la Internacional Antifascista de Educación

Frente a la criminalización de la protesta climática y la persecución de quienes defienden la vida

Desde la Internacional Antifascista de Educación manifestamos nuestro apoyo absoluto y nuestra solidaridad con el filósofo, profesor y activista ecosocial Jorge Riechmann, así como con todas las personas represaliadas por participar en acciones de protesta climática pacífica.

Nos parece profundamente alarmante que, en pleno agravamiento de la emergencia climática, quienes alertan sobre el colapso ecológico y defienden el derecho colectivo a la vida digna puedan enfrentarse a penas de cárcel. La criminalización de la desobediencia civil no violenta constituye un grave retroceso democrático y un intento evidente de disciplinar, intimidar y silenciar a quienes cuestionan un modelo económico ecocida e incompatible con la sostenibilidad de la vida como es el capitalismo.

Este no es un caso aislado. Estamos asistiendo a un proceso cada vez más preocupante de judicialización de la protesta social y de persecución de voces críticas, mientras los verdaderos responsables de la devastación ambiental continúan actuando con impunidad. Se persigue a quienes denuncian el desastre, no a quienes lo provocan. Se castiga a quienes defienden el planeta, no a quienes lo destruyen.

Muchos de los avances democráticos y sociales han sido posibles gracias a la desobediencia civil, a la movilización social y a la valentía de quienes se negaron a aceptar la injusticia como normalidad. Hoy, quienes alzan la voz frente al colapso climático cumplen una función ética, pedagógica y democrática imprescindible.

Resulta especialmente grave que se pretenda convertir en delincuentes a profesorado, investigadores, intelectuales y activistas comprometidos con el bien común. Defender la Tierra no es delito. Delito es destruir las condiciones materiales que hacen posible la vida. Delito es normalizar un modelo basado en el saqueo ecológico, la desigualdad y el sacrificio del futuro de las próximas generaciones.

Nos preguntamos: ¿hasta cuándo vamos a soportar impávidos la persecución de quienes luchan pacíficamente por la justicia climática y social? ¿Hasta cuándo se utilizarán mecanismos judiciales y represivos para intentar desactivar la protesta legítima y el pensamiento crítico?

Desde la Internacional Antifascista de Educación denunciamos este intento de amedrentamiento contra el movimiento ecosocial y reafirmamos nuestro compromiso con una educación crítica, emancipadora y comprometida con la defensa de la vida, la democracia y los derechos humanos.

Exigimos el fin de la criminalización de la protesta climática y reclamamos garantías efectivas para el ejercicio de la libertad de expresión, manifestación y desobediencia civil pacífica.

Porque cuidar la Tierra no es delito.

Porque alertar del desastre no puede ser castigado.

Porque defender la vida nunca será un crimen.

Internacional Antifascista de Educación

Mayo de 2026