“¿Podemos seguir siendo kantianos en un mundo hobbesiano?”, se pregunta Fernando Vallespín (analizando los actuales dilemas geopolíticos de la UE). Pero ¿cuándo fue Europa kantiana? Para acercarse a ello, tendría que empezar por reconocer los horrores de su pasado colonial y neocolonial, que se prolonga hasta hoy mismo, y cambiar decididamente de rumbo… ¡No confundamos aspiraciones con realidades! No vale querer ser kantiano sólo en el interior de Occidente: únicamente tiene sentido como proyecto mundial.
“Un orden mundial basado en reglas” (Kant) frente a “el fuerte debe dominar al débil” (Trasímaco, y en su estela Hobbes). Pero ¿ya no cabe pensar en un mundo de seres humanos libres que, en vez de hacer la guerra a la naturaleza, se reintegren en ella? ¿Probamos, más allá de ser hobbesianos o kantianos, a ser marxianos, luxemburguianos (con Rosa Luxemburg), morrisianos (con William Morris)…?