las abejas, en el comienzo y en el fin

En el arranque del capitalismo, la Fábula de las abejas de Bernard Mandeville (1705), con su inspiración seminal para el liberalismo económico que se desplegaría en los siguientes tres siglos. Donde se reconocía precozmente la necesidad de lo que más tarde llamaría Marx el «ejército del reserva» del proletariado:  para mantener la propiedad a buen recaudo sería más fácil «vivir sin dinero que sin pobres, pues [sin ellos] ¿quién haría el trabajo? (…) Es el interés de todas las naciones ricas que la mayor parte de los pobres nunca debe estar ociosa, y además se gaste continuamente lo que consiga; (…) es un requisito (…) que gran número de ellos deba ser ignorante además de pobre.”[1]

En el ocaso del capitalismo, la desaparición física de las abejas. Las cuatro quintas partes de los alimentos que cultivamos son polinizados por insectos: pero “todos ellos corren peligro” en el siglo XXI, apunta Marla Spivak, de la Universidad de Minnesota.[2]



[1] Citado en Christopher Hill, Liberty Against Law, Penguin, Londres 1996, p. 65.

[2] Jim Robbins, “El año en que las mariposas monarca llegaron tarde”, The New York Times/ El País, 12 de diciembre de 2013.