los anishinaabe (a través de robin wall kimmerer) en el siglo de la gran prueba

Robin Wall Kimmerer, en Una trenza de hierba sagrada, transmite la profecía del pueblo anishinaabe sobre los Siete Fuegos como etapas de la humanidad. Estaríamos en el séptimo: «La gente que habita la tierra se encontrará una bifurcación en el camino. Tendrá que tomar una decisión sobre su futuro. Uno de los senderos es suave y verde, cubierto de hierba fresca. Dan ganas de caminar descalzo sobre él. El otro es de un negro calcinado, duro; los rescoldos se te clavarían en los pies si lo hicieras. Si la gente el camino de hierba, le dará sostén a la vida. Pero si elige el camino de ceniza, los daños que le ha causado a la tierra se volverán contra ella y traerán sufrimiento y muerte a todas las criaturas del planeta».

Comenta Fernando, un amigo: «No cabe duda de cuál hemos elegido; la única esperanza es que no haya holocausto nuclear (aunque soy incapaz de imaginar como haríamos para manejar el arsenal atómico, los residuos nucleares y las centrales, en un contexto de colapso del comercio mundial y carencia de recursos fósiles), y la deriva nihilista-nazi de todas las élites del Norte privilegiado y del Sur martirizado provoquen un colapso brutal de la megamáquina capitalista, que frene en seco las emisiones, la erosión de la biodiversidad y permita a Gaia recomenzar el proceso de restauración (tampoco seamos ingenuos: esto implicará el sacrificio de miles de millones de seres humanos).»

Añade Kimmerer: «El pueblo del séptimo fuego no caminaría hacia delante: su misión sería volver sobre los pasos de aquellos que nos trajeron aquí. Debían recorrer el camino rojo de nuestros ancestros y recoger todos los fragmentos que quedaron diseminados por el camino. Fragmentos de tierra, jirones de lenguaje, trozos de canciones, enseñanzas sagradas: todo lo que se perdió».