mi país

1

España: ese país donde de la debacle urbanística se salvan, si hay suerte, las ermitas.

 

2

Un país que no encuentra en sí los recursos de lucidez y fortaleza que harían falta para reaccionar de forma adecuada. Al final de un proceso de degradación que dura decenios –y que además fue malinterpretado por la mayoría social como progreso–, ¿cómo rehacerse?

 

3

Lo único importante que tiene que construir una sociedad es a sí misma.

 

No sus infraestructuras, ni su aparato productivo, ni sus cauces de consumo: la calidad humana de sus vínculos sociales.

 

Juzgada con esa medida, qué lamentable la sociedad franquista.

 

Y qué lamentable la sociedad posfranquista y plutocrática en la que estamos.

 

4

Es mi país. Y no dejará de serlo –pese a las náuseas que provoca el actual envilecimiento colectivo, más de una vez. Primero, por que no todos participan en ese envilecimiento. Y segundo porque de mi país también forman parte los muertos: Francisco Giner de los Ríos o Buenaventura Durruti, por ejemplo. No los dejaremos solos.