pero entonces ¿de qué se trata?

No se trata de crecer: se trata de redistribuir.

No se trata de hacer más (aunque en algunos empeños tengamos que hacer más): se trata sobre todo de hacer de otra forma, y en bastantes casos de hacer menos.

No se trata de que vuelva a funcionar el “ascensor social” supuestamente meritocrático: se trata de trenzar vínculos de solidaridad ante la barbarie que avanza.

No se trata de “sentido común” ciudadano (por más que éste nos haga también falta): se trata de pinchar las burbujas cognitivas y culturales dentro de las que vivimos, y en especial romper con la tecnolatría y la mercadolatría.

No se trata de “desarrollo sostenible”, sino de vivir bien con menos.