¿pesimismo antropológico?

El pesimismo antropológico es casi siempre una forma de eludir responsabilidades concretas: si lo que hay –pongamos por caso la naturaleza humana— no sirve, si somos simios averiados, está en nuestra mano modular esa “mala ralea” (Félix Grande) con las herramientas de la ética, la política, el arte, la cultura. El pesimismo antropológico, en muchos casos, ha sido la excusa para no tratar de hacer lo que habría que hacer en política.

Pero también la irreflexiva denuncia de pesimismo antropológico, con la que demasiadas veces se carga contra quien se atreve a mirar sin velos nuestra desesperada situación presente, puede no ser más que una forma de eludir responsabilidades concretas: en este caso, las que tienen que ver con hacerse cargo del insostenible mundo concreto que hemos construido. Por ejemplo, a quien se atreve a desarrollar la crítica económico-ecológica de base, ¡cuántas veces no se lo descalifica sumariamente con la acusación de “pesimista antropológico”!