qué hacemos con prometeo

«Hemos expulsado el fuego de nuestros hogares», escribe Nicole Blay. «Hemos olvidado cómo amasar el pan con nuestras manos./ (…) Creemos sólo en mundos virtuales./ (…) El sonido de la pluma rasgando el papel es un sueño lejano./ Estamos enfermos. Olvidamos cómo vivir./ Morimos en esta tecnología aberrante de prometeos huérfanos de sentido…»

Sí, tiene razón la psicóloga y poeta. Qué hacemos con Prometeo es –y seguirá siendo– una de las preguntas fundamentales de todos los tiempos. Él seguirá con nosotros: ¿qué hacemos? Ignorarlo es imposible, y no podemos condenarlo a muerte. ¿Realmente seremos capaces de sosegarlo, equilibrarlo, reconciliarlo con Eva –la Eva australopitécida en su jardín africano?