seis hormigas aladas

Hoy estuve en la zona rural de Cuenca donde quieren instalar el ATC nuclear (Almacén Temporal Centralizado). Con vecinos de allá que se oponen, deseosos de seguir sembrando y cosechando como lo hicieron sus mayores. Con compañeros y compañeras de Ecologistas en Acción que pelean esa batalla y otras más cotidianas, no menos importantes: sacar adelante una explotación agropecuaria con ciento cincuenta cabras, algo de olivo y cereal de secano, un poquito de huerta (son neorrurales de los que vuelven al pueblo del abuelo, Villares de Saz en ese caso, tras haberse licenciado en CC. Biológicas en la gran ciudad).

A eso de las tres y media nos detuvimos en los campos de Villar de Cañas donde quieren construir esas naves que albergarían la basura radiactiva que seguirá siendo dañina durante más tiempo del que Homo sapiens lleva sobre la faz de la tierra. Un compañero de Ecologistas en Acción nos explicaba, sobre el terreno, algunos detalles. Había llovido copiosamente. Vi que en un charco de la pista de tierra sobre la que estábamos se habían ahogado, o estaban ahogándose aún, bastantes hormigas aladas.

Pude rescatar a seis.

No sé si conseguiremos evitar la construcción del ATC en Villar de Cañas y poner en marcha la transición hacia ese nuevo modelo energético –sin combustibles fósiles y sin centrales electronucleares– que necesitamos con tan grande urgencia. Ojalá que seamos capaces. Pero esta tarde, al menos, seis hormigas aladas tuvieron su segunda oportunidad. Doy gracias por haber estado ahí.