Los seres humanos hemos imaginado semidioses, demiurgos y dioses a lo largo de los siglos: criaturas de fantasía donde se superarían las insuficiencias, desequilibrios y disfunciones de este simio averiado que somos, quien va creando más poder y complejidad de la que es capaz de gestionar. Ahora, los proyectos de IA general constituyen un paso al acto (en términos psicoanalíticos) de aquellas fantasías: el intento de crear un verdadero Dios en la Tierra (en vez de ser capaces de aceptar de verdad la finitud de lo humano). Silicon Valley es una secta gnóstica…
(Algo más sobre esto: https://tratarde.org/aceptar-la-condicion-humana/ )