Hay megalomanía en planear hoy la revolución ecosocialista, lo sé. Tiene algo de rezarle a Nuestra Señora de lo Imposible. Pero yo no estoy en Anticapitalistas por obnubilación ideológica, sino porque me pregunto (y os pregunto): ¿cuál es la alternativa?
(La alternativa es el infierno en la Tierra, y nunca me resignaré al infierno en la Tierra, incluso si evitarlo fuese ya imposible.)
La novelista Jeanette Winterston se explica en una entrevista: “El mundo es terrible, pero terrible no significa acabado. (…) El arte no es un lujo. Siempre pienso en ese pasaje final de Italo Calvino en Las ciudades invisibles, cuando Marco Polo dice que, en el infierno, la tarea es reconocer lo que no es infierno y ayudarlo a perdurar. Eso es lo que tenemos que hacer ahora: fijarnos en lo que merece ser preservado y fortalecerlo. (…) Miro los trescientos mil años del Homo sapiens y pienso: hemos llegado hasta aquí, podemos superar esto. Y si no es así, caigamos con la cabeza alta.”[1]
En efecto: si no podemos evitar el infierno en la Tierra, caigamos con la cabeza alta.
[1] Jeanette Winterston: “Prefiero que me peguen un tiro en la calle a morir en silencio en mi cama” (entrevista), Babelia, 21 de marzo de 2026.