¿Hasta dónde puede conducirnos el “malismo” que en años recientes las ultraderechas y derechas de casi todo el mundo han ido introduciendo, de forma casi juguetona a veces, en la vida pública de nuestras sociedades? El ataque de Israel y EEUU contra Irán en la primavera de 2026, culminando una trayectoria previa de progresivo desprecio por las normas comunes y la decencia humana básica, lo muestra: nos conduce hasta guerras de agresión que sitúan al mundo al borde de un holocausto nuclear; hasta ecocidios que eliminan todo provenir deseable para las generaciones futuras; hasta genocidios como el espanto que ha vivido Gaza, y que ha desembocado en que “Israel ha institucionalizado la tortura como un elemento estructural del genocidio y el apartheid colonial contra el pueblo palestino”, como denuncia Francesca Albanese.[1]
El ecocidio estaba ya fatalmente normalizado. Pero desde 2023 en adelante hemos normalizado también el genocidio… El retroceso ético (sobre todo en Occidente) es enorme.
[1] ONU: “El genocidio se ha convertido en la forma última de tortura del pueblo palestino, denuncia una experta”, 23 de marzo de 2026; https://news.un.org/es/story/2026/03/1541270