versión libre de max weber

Entrar en los dominios de la política como kratos –el naked power de las instituciones del Estado y los grandes poderes de la economía capitalista—es tener que hacer tratos con el Diablo: sería de una ingenuidad culpable pretender salir indemne de esos trances. La cuestión –y toda la diferencia— es si en esos tratos y roces uno mismo se transforma en el Antagonista, sin duda el desenlace más frecuente; o si sigue siendo el felino de siempre, aunque haya tenido que dejarse bastantes pelos en la gatera.